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Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento
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Empezó su carrera profesional en la revista Siempre! a los 17 años, cuando era todavía estudiante de preparatoria. Obtuvo la licenciatura en filosofía con honores de la Universidad York de Toronto, Canadá. A los 22 años entró a trabajar como redactor en Encyclopaedia Británica Publishers, Inc. y dos años más tarde fue nombrado director editorial de las obras en español de la empresa.

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18 Septiembre 2020 04:00:00
Presumir el fracaso
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La autoestima del presidente López Obrador es impresionante. El 9 de junio declaró: “México está dando un ejemplo en el mundo porque logramos aplanar esta curva y evitar que se saturaran los hospitales sin medidas coercitivas, sin el uso de la fuerza. Esto no se logró en otras partes del mundo”. En su segundo informe de Gobierno añadió: “No es para presumir, pero en el peor momento contamos con el mejor Gobierno”.

Pero no, México dista de ser un ejemplo en la lucha contra el Covid. El 14 de septiembre se dio a conocer el informe de la Comisión Lancet para la 75ª sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Este documento compara el éxito o fracaso relativo de 91 países en la lucha contra la pandemia (thelancet.com).

Taiwán es la entidad con más éxito, lo cual es extraordinario si consideramos que registró algunos de los primeros contagios fuera de China por sus enlaces aéreos directos con Wuhan, origen de la pandemia. México se encuentra cerca de los últimos puestos en algunos rubros y en el último en otro. Nada que celebrar.

Taiwán sí es un ejemplo para el mundo. Registró cero nuevos casos y cero nuevas muertes diarias por millón de habitantes en agosto. Su tasa efectiva de reproducción (en la que 1 representa estabilidad y las cifras menores son reducciones) fue de 0.6. El Gobierno taiwanés no aplicó un confinamiento forzoso, como China y varios países de Europa y Latinoamérica, pero hizo un número muy alto de pruebas, 438 por cada caso, muy arriba del promedio internacional. Otro elemento del éxito fue el uso generalizado de mascarillas, en parte producto de una cultura en que por respeto a los demás estas se utilizan de manera cotidiana para impedir contagios de enfermedades respiratorias.

En el Informe Lancet, México no solo no aparece en primer lugar, sino que ni siquiera en el grupo de países que han logrado suprimir la enfermedad o que tienen tasas de contagio bajas. En el número de nuevos casos diarios por millón de habitantes, nuestro país registra una cifra de 44.4, el lugar 69 de los 91 países evaluados. En otros renglones estamos peor. En las nuevas muertes por millón de habitantes la cifra de México en agosto fue de 4.5, la tercera más alta de los países considerados en el estudio, solo después de los 6.1 de Colombia y los 5.7 de Bolivia. En México, por otra parte, todavía sigue creciendo la pandemia, con una tasa de reproducción de 1.1. Quizá lo que explica realmente la tragedia de México es que el número de pruebas es el menor de los países evaluados, solo 1.9 por cada caso.

Es interesante ver en el Informe Lancet que los países que impusieron confinamientos forzosos, como España o Argentina, no han tenido buenos resultados en la lucha contra la pandemia. Tener un número alto de contagios, por otra parte, no necesariamente significa más muertes. Singapur tuvo en agosto 26.7 nuevos casos por millón de habitante, pero 0 nuevas muertes por millón. Una vez más la detección, con 36.1 pruebas por cada caso, y el uso de mascarillas fueron cruciales. También el contar con buenos servicios de salud.

Debemos dejar de presumir nuestros fracasos. Con el menor número de pruebas en el mundo, un Gobierno que ha sido reacio al uso de mascarillas y un presidente que se resiste a usarlas, hemos tenido quizá el peor Gobierno en el peor momento. Hay que ser humildes. Debemos aprender de lo que han hecho los gobiernos que sí han enfrentado la pandemia con éxito.


Por consigna

Dijo ayer AMLO que los ministros de la Suprema Corte que rechazaron la consulta que él propuso en 2014 sobre la reforma energética lo hicieron por consigna y porque no eran libres. Pero, como ha señalado Daniel Moreno, quien redactó el proyecto fue Olga Sánchez Cordero y el único ministro que votó en contra José Ramón Cossío.

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