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Jorge A. Meléndez
Jorge A. Meléndez
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07 Diciembre 2019 04:04:00
El número
Inicios de diciembre. Ya casi llega el aguinaldo (espero te toque). ¿Qué hacer con esa lanita? Buena excusa para platicar de la riqueza.

Vivimos en un mundo materialista. Es fácil confundir el valor de una persona con el de su patrimonio: vales porque tienes.

Abundancia es la palabra clave en la definición de riqueza: de bienes y cosas preciosas, de cualidades o atributos.

Pero, como todo en la vida, la riqueza es relativa.

Hablando de ingresos, según el INEGI, si ganas más de 55 mil 600 pesos mensuales ya eres parte del decil más pudiente. Ah, y este 10% superior concentra el 34% del ingreso.
Imagina, todo el 50% más pobre de México apenas suma el 21 por ciento. Uffff.

En dólares nominales, el PIB per cápita mexicano fue de 9 mil 318 dólares en 2018, según el Banco Mundial. Muy atrás del campeón, Luxemburgo (105 mil 863), o de Estados Unidos (casi 60 mil dólares). Uruguay (casi 17 mil) y Chile (15 mil 67) son los campeones regionales.

Pero no se puede hablar de riqueza analizando solo los ingresos. Hay que considerar el patrimonio. En este rubro es más difícil hacer un “benchmark”. Hagamos, pues, un análisis conceptual.

De acuerdo con un artículo de Michael, un exbanquero de Wall Street, en el sector financiero de Nueva York la riqueza se expresa en un número.

“Cuando laboré en Goldman, muchos hablábamos sobre cuál era nuestro número. Y claro que nos referíamos al número de ching... a tu madre”, explica.

Según Michael, este número representa el patrimonio necesario para que no te importe lo que opinen los demás. O sea, para poder mandar a todos a la...
Bueno, entonces ganar bien y tener mucho dinero es ser rico, ¿no?
No. Todavía falta. La riqueza financiera puede ser efímera.

Basta recordar a Mike Tyson, que ganaba 30 millones de dólares por pelea, acumuló una fortuna de más de 300 millones... y se declaró en bancarrota en el 2003.

El “número” de alguien puede ser enorme y llegar pronto a cero, mientras que otro puede ser mucho menor y permitir una buena y larga vida. Claro, ¡depende de los flujos de salida!

Un gasto excesivo agota hasta el patrimonio más alto. Y es que los súper ricos gastan de otra forma. Tomemos como ejemplo el precio de un departamento en las zonas chic de las principales capitales.

¿Sabes cuántos metros cuadrados (m2) compra un millón de dólares en Mónaco? Según el reporte Knight Frank de la riqueza, apenas 16 m2. Chécate el resto del top 5: ¿Hong Kong? 22 m2. ¿NY y Londres? 31 m2. En Singapur rinde un poco más... 36 m2.

Quizá otro concepto interesante para determinar la riqueza es el “ingreso pasivo”.

La exitosa serie británica Downton Abbey nos recuerda cómo en el siglo 19 e inicios del 20, los lords británicos más acaudalados vivían de las rentas de sus tierras. Tenían un ingreso pasivo, un número que les permitía vivir tranquilamente. Lo mismo sucede hoy con los ingresos de rentas, fondos de retiro, inversiones, etc.

Si la riqueza es un número (de patrimonio e ingresos) que permite vivir bien, lo que faltaría para redondear el concepto es la expectativa de vida. Alguien a quien le queda un año puede ser rico con más poco que otro al que le quedan 50 años en el mundo.

Para terminar, hay que recordar la trillada (pero muchas veces cierta) máxima de que la riqueza no lo es todo. O que el dinero no puede comprar la felicidad. Aunque como dijo la escritora Helen Gurley: ¡con plata por lo menos serás miserable de forma cómoda! Ja, ja, ja.

Por ejemplo, según el reporte de la felicidad 2019 de la ONU, los mexicanos somos más felices que algunos países más ricos, como Francia o Singapur. Ah, pero también pueden convivir riqueza y felicidad. Por ejemplo, Noruega ocupa el 3er lugar en ambas categorías.
Por lo pronto, espero que tu aguinaldo sea generoso. Pero, sobre todo, espero seas rico en lo que importa: salud, amor y felicidad. Sí, aunque suene trillado. Todo lo demás es extra, ¿no crees?

Posdata. Trump seguramente va a juicio político. La matemática en el Senado augura será declarado inocente. ¿A quién beneficiará esto en la campaña? Sin duda, una apuesta riesgosa. Ojalá que el destino alcance a este narcisista tramposo.

En pocas palabras...
“La mayor riqueza es vivir contento con lo poco”. Platón
30 Noviembre 2019 04:04:00
Eres lo que repites
Tus hábitos anteceden a tus resultados. Tus hábitos financieros anteceden a tu riqueza. Lo que comes antecede a tu peso. Tu aprendizaje antecede a tu conocimiento. Eres lo que repites”. Una fantástica reflexión del autor James Clear. Estoy 100% de acuerdo.

Y ojo, eso de “eres lo que repites” no se refiere al rollo. A las bonitas palabras que emiten tantos y tantos líderes. No. Si no diría “eres lo que dices”. Eso estaría fácil. Pero de lengua me como un taco.

Lo que pesa son las acciones. Los que pesan son los hábitos.

Perdón, pero no me puedo aguantar. Tomemos a AMLO como ejemplo. ¿Qué repite constantemente? Una referencia incesante a su persona, ignorar la evidencia que no concuerde con sus ideas, etiquetar y atacar al que lo contradice y estar en una campaña permanente para reforzar su base electorera.


Estos hábitos describen a un líder narcisista, mal informado, terco, agresivo y populista. Describen a López Obrador de cuerpo entero. Si somos lo que repetimos, entonces no solo hay que concentrarse en los objetivos. También hay que prestar muuucha atención al proceso. Hay que concentrarnos en los hábitos.

Para hacerlo, repasemos las lecciones del libro Hábitos Atómicos, de Clear, según un resumen de Sam Davies. Un tema ideal ahora que se acaba el año. Según Clear, un hábito atómico es una rutina, es pequeña y fácil de realizar y que potencia el crecimiento personal.

Algo parecido a los “mini-hábitos”, de Stephen Guise. ¿Quieres bajar de peso? Inicia con una lagartija al día, después dos. ¿Quieres leer más? Lee 10 páginas diarias. El problema es que muchas veces se abandona un hábito, por lo que Clear describe como “el valle de la desilusión”.

Y es que un hábito atómico no da resultados inmediatos. Tarda. Pero una vez que “prende”, el efecto acumulativo es tremendo. Entonces, este valle entierra muchas veces las mejores intenciones. Nos quedamos en el camino.

¿Cómo lograr la consistencia necesaria? Clear sugiere contestar 4 preguntas:

1. ¿Cómo hacerlo (el hábito) obvio? Claro, conciso y asociado a tu ambiente.

2. ¿Cómo hacerlo atractivo? Muchas veces lo necesario no es atractivo. Tip para cambiar un comportamiento: únete a un grupo para el que ese hábito sea la norma. Ejemplo para el ejercicio: un equipo de corredores, ciclistas, etc.

3. ¿Cómo hacerlo fácil? Siguiendo la ley del mínimo esfuerzo: se tiende a hacer lo más fácil. Crea condiciones donde hacer lo correcto sea lo más sencillo.

4. ¿Cómo hacerlo que satisfaga? Buscar éxitos pequeños para evitar la desilusión de no obtener resultados dramáticos.

Para aplicar estos consejos falta analizar cómo se forma un hábito. La ciencia dice que básicamente es con un círculo de tres partes: un disparador, una rutina (el hábito) y la recompensa.

Lo curioso es que en un hábito el cerebro “se duerme”, actúa en automático. salvo al inicio y al final: en el disparador y la recompensa. Por eso la solución más efectiva para cambiar hábitos es modificar la rutina sin alterar el disparador o recompensa.

Por ejemplo, si por las tardes comes un dulcecito para romper la monotonía, puedes cambiarlo buscando a un compañero para acordar detalles de un proyecto.
Cierro con algunos tips adicionales de Clear:

- No inicies un nuevo hábito que requiera más de 2 minutos.
- Crea un ambiente donde sea fácil hacer lo correcto, y viceversa.
- Sigue tus hábitos más importantes con un registro escrito.
- Busca “socios” para comprometerte a hábitos clave.
- Enfócate a tareas que te exijan, pero que puedas lograr.

¡Buenísimos! Alguno seguro te sirve. Ojalá alguien se los platicará al Presidente. Porque de veras urge una reingeniería tropical de sus hábitos.

Como bien dice Clear: “tu identidad es definida por tus procesos, y tus procesos definen a tus resultados”.


Sabiduría pura para un líder. Sabiduría pura para cualquiera.

Posdata. ¿Quiere el Gobierno que se realicen los 147 proyectos privados en infraestructura? ¡Manden señales! Ejemplo: destraben los 258 proyectos energéticos que la IP quiere ejecutar. Demuestren voluntad. Rollo no, acciones, sí.

En pocas palabras.
“Los hábitos son una espada de dos filos”. James Clear, escritor estadunidense.
23 Noviembre 2019 04:04:00
Pasión + Método
Pasión y método. Estas fueron las dos palabras con las que me quedé tras visitar las instalaciones de Nemak en García, Nuevo León.

Y no solo por la calidad de las plantas, sino por la combinación de recurso humano, tecnología, estrategia y táctica.

No es casualidad que 25% de los 100 millones de vehículos que se venden todos los años en el mundo tengan un componente de Nemak.

Pasión + Método. Este binomio es útil para cualquiera. Veamos.

Fue notoria la preparación de jóvenes y no tan jóvenes que habían ya laborado en varias plantas (son 38 en 16 países). Aparte, se respiraba entusiasmo por la chamba. Para mí la pasión es ingrediente clave en la era de la disrupción.

Desarrollar una pasión sistémica en una organización va más allá de echar rollos bonitos. Es algo más ingenieril.

Te propongo 6 pasos básicos para tener “apasionados”:

1. Reclutarlos bien. Talento y rasgos personales: curiosidad, inquietud, actividades extracurriculares. Un apasionado rara vez está quieto(a).

2. Escucharlos y dejarlos trabajar. Nada frustra más a un talentoso que ser ignorado y arrinconado. Si los reclutaste, aprovéchalos. Si no, se irán. Alguien más cosechará tus frutos.

3. Capacitarlos. Un mundo cambiante implica un aprendizaje constante. Sobre todo en industrias en (r)evolución, como la automotriz. El que no se actualiza se estanca y sufre.

4. Retroalimentarlos. Objetivos claros y comunicación constante. Indicaciones precisas sobre áreas de mejora. Ah, y por favor: también sobre lo bueno. Porque es taaan común que lo malo siempre se comente, pero lo bueno, ¡nunca!

5. Motivarlos. Obvio que primero pagándoles bien. Pero eso no basta. También hacerlo con incentivos intrínsecos (relee “Motivar, ¿solo con dinero?”). Por cierto, alinea bien tus incentivos. Si no, terminarás donde no quieres.

6. Promoverlos. Prepara a tus buenos elementos: muévelos de puesto, varía sus funciones, redondéalos. Claro, con inteligencia y planes personalizados. No todos pueden ser generales.

Muy bien. Paso 1. Pero todavía falta. La pasión desbocada o mal enfocada lleva más rápido al precipicio. Hombre, lo estamos viendo en la 4T. Nadie los puede acusar de blandengues. Peeero...

El complemento es el método, que para mí por lo menos tiene 4 elementos:
a) Excelencia en cadena. En todos los departamentos. En investigación, desarrollo de prototipos, manufactura, logística, servicio al cliente, etc. Un eslabón débil romperá la cadena.

b) De la mano del cliente y la tecnología. Sobre todo en industrias globales y altamente competitivas. Los clientes son el radar más preciso de lo que viene, y la tecnología marca la pauta.

c) Invertir y ajustar. Afinar la mira y sacar la cartera. Camarón que se duerme... Éxito presente no garantiza éxito futuro.

d) Prepararse para el futuro. Con escenarios de corto, mediano y largo plazo. Con planes de contingencia precisos.

Regreso a Nemak para comentar un par de puntos que ilustran el método. Primero, respecto a la tecnología. La confiabilidad de un vehículo es clave en la era de garantías de 5 años o más.

Para esto desarrollaron NORIS (Nemak Operations Real time Information System). Todas las partes tienen un código QR y en este está toda la historia de la pieza: departamento, prensa, hora, operador, condiciones, etc. En tiempo real, leíble desde un celular.

Impresionante (orgullo personal: mi hijo Jorge participa en NORIS). Con esto han bajado las fallas a niveles récord en la industria. Y van por más: ahora buscan predecir condiciones específicas que pueden generar fallas. Para prevenir más que corregir.

Segundo, sobre el futuro. Una gran amenaza para la industria tradicional (combustión interna) son los vehículos eléctricos y autónomos.

Nemak estudia a fondo el tema. Tiene escenarios y ajusta su estrategia para enfrentar un panorama realmente difícil y retador, que de hecho golpea ya a sus resultados financieros. Ya produce partes para vehículos eléctricos, algunas muy rentables.

Método + Pasión. Una fórmula que puede servir para acelerar, rebasar y mantener la ventaja en cualquier carrera corporativa.

Ojalá te sirvan estos apuntes.

Posdata. AMLO ya escribe su segundo libro: Pociones Mágicas del Sureste. La fantasía siempre es más agradable que la realidad.

En pocas palabras...
“La pasión da propósito, pero los datos dictan las decisiones”.
Andy Dunn, empresario estadunidense
16 Noviembre 2019 04:03:00
Antimanual de servicio
Hay dos métodos ideales para aprender.

El primero es encontrar algo perfecto para analizarlo, desmenuzarlo y copiarlo. Digamos que es el método color de rosa, el bonito.

El otro es lo opuesto. Porque algo totalmente disfuncional también es valiosísimo. Ahí analizas, desmenuzas... y luego evitas lo malo.

Tal como me pasó en mis recientes vacaciones (relee “Lecciones de Turquía y Grecia”). Ahí experimenté de cerca el caso dos con el hilarante tour con Anastasia por el Peloponeso.

Ella fue nuestra guía, una historiadora experta en temas griegos. Seguro podría haber escrito un libro.

Pero donde sí le falló fue en trato con sus jefes. Te comparto las 12 antilecciones en servicio al cliente del manual de Anastasia:

1. Yo siempre tengo la razón. No había sugerencia del cliente que se quedara sin una contraofensiva para demostrarle que estaba equivocado. Alguien le quitó del libro de Anastasia la paginita de que “el cliente siempre tiene la razón”. Hombre, ¡aunque sea a veces!

2. Buscar regañar siempre. Tener la razón no es suficiente. Cuando puedas, regáñalo. ¡Faltaba más!

3. No te soluciono nada. Arty Tours, la operadora, extravió varias maletas al subirlas al autobús en Atenas. ¿Te imaginas la molestia? No era culpa de Anastasia, pero ella representaba a la empresa. ¿Qué hizo? Promesas huecas y nada más.

4. Ah, y en la crisis: pídeme perdón. Los clientes naturalmente molestos. Anastasia no aguantó y discutía por todo. Llegó el colmo. En un momento, fingiéndose víctima, dijo: “Pídanme perdón”. ¿De veras?

5. Exhibirte en público. Una colombiana se perdió en el tour de Olimpia. Amablemente le pidió a Anastasia en Delfos que no la perdiera.

6. ¿Quieres un buen servicio? Repite conmigo: padre nuestro... Simplemente empezamos a echar botana. Ante el mal tiempo...

7. Antagonizar a todos... y por todo. Como habían extraviado las maletas, por las mañanas toditos frente al autobús para asegurarse que las subieran. A Anastasia no le gustaba. A mí echó bronca.

8. Recordarles: ustedes no son especiales. Al regresar a Atenas dijo: “Los voy a dejar a unas cuadras de sus hoteles”. Reclamo de algunos. Ja, ja, ja, otra vez de locos: “Éste no es un servicio privado, si quieren algo mejor, lo hubieran contratado”.

9. Tratar al cliente como en el kínder. No desaproveches nunca la oportunidad de ponerlo en su lugar.

10. Rigidez en el servicio: así es como debe ser. Varias veces nos dijo: “Yo soy la experta, si no les gusta, ni modo”.

11. Los que no hablan español son los mejores. Había varios brasileños en el tour y Anastasia hablaba en español. No dejó de recordarnos que ellos entendían mejor.

12. En esas épocas, sí había buena compañía. Cierro con algo realmente para carcajearse. En Grecia la historia se respira

En servicio al cliente el trato es más importante que la sapiencia.

Ojalá que te sirva este antimanual de servicio al cliente. Ah, y no dejes de ir a Grecia. Delfos impacta. Los monasterios de Meteora, impresionantes. Con o sin Anastasia, ¡vale la pena!

Posdata. La renuncia de Evo deja una lección clave: la ciudadanía NO acepta al éxito económico (allá si hubo) como moneda de cambio para pisotear el estado de derecho para perpetuarse en el poder.
09 Noviembre 2019 04:04:00
La esperanza no es una táctica
Te cuento que me eché todita la mañanera donde el general Luis Crescencio Sandoval explicó al detalle el fallido operativo para capturar a Ovidio Guzmán en Culiacán. Me pareció un gran ejercicio de introspección. Aquí lo hemos dicho muchas veces: el fracaso es prerrequisito del éxito... siempre y cuando se aprenda del mismo. Y para ello se requiere introspección.

Lástima que esta buena reflexión de los técnicos del operativo Culiacán fue antecedida por una perorata de Durazo para justificar la estrategia humanista de la 4T. Y peor aún, al final AMLO cerró con broche de cobre con otro sermón ideológico similar. Si los jefes no internalizan el fracaso terminarán por repetirlo una y otra vez. Trágico.

Pero regresemos a lo valioso, a la descripción operativa. Me queda claro que los responsables sí tenían un plan. Había dos círculos concéntricos. El primero con cuatro puntos y el segundo con tres.

Para mí, la falla estuvo en dos aspectos clave:
1.- No anticiparon la capacidad de respuesta de los criminales. Fue tremenda, rápida y masiva. Los datos compartidos no dejan ninguna duda.

2.- Faltó crear planes de respuesta ante distintos escenarios. En corto, no tenían un plan de contingencia.

Crear un plan de contingencia (PdeC) no es complicado, no es física cuántica. Pero tenerlo es clave porque se usará precisamente en una crisis: por ende, puede ser la diferencia entre vivir y morir.

¿Cómo crearlo? Tomemos como Benchmark a un negocio. Pero ojo, estos consejos son aplicables en cualquier ámbito.

Según el sitio Mindtools (Mt), el primer paso es identificar los riesgos críticos para el proyecto (o para tu organización). Obviamente hay que jerarquizarlos: no puede haber PdeC para todo.

Para hacerlo, ubica los peligros en una matriz Impacto/Probabilidad de cuatro cuadrantes, donde el eje horizontal mide el impacto del riesgo (bajo/alto) y en el vertical su probabilidad (misma escala).

En términos generales, olvida riesgos de bajo impacto/probabilidad y busca reducir la probabilidad de los de bajo impacto, alta probabilidad. Claramente debes tener planes de contingencia detallados para los riesgos de alto impacto/probabilidad y monitorear con precisión los de alto impacto, baja probabilidad.

Como ya hemos comentado aquí, el mejor plan significa cero sin una buena ejecución. Bueno, pues para un PdeC esta regla es todavía más aplicable: ¡estarás en crisis! Por eso, asegúrate de comunicarlo en la organización, informar a responsables de sus roles y revisar y ajustarlo en el tiempo.

Hace tiempo vi la excelente película “Deepwater Horizon”. Antes de la explosión de la plataforma, Mark Wahlberg (el protagonista) le dice a un arrogante ejecutivo de British Petroleum: “La esperanza no es una táctica”.

¡Wow, que frase! Apúntala, debe ser de cabecera. Perfectamente aplicable al combate al narco... o a lo que sea. La esperanza puede convencer a incautos... pero tarde o temprano se enfrentará a la realidad, tal como sucedió en Culiacán.

En pocas palabras...
“Todo mundo tiene un plan, hasta que lo golpean en la boca”. Mike Tyson, boxeador
02 Noviembre 2019 04:07:00
Sofía, ¡te necesitamos!
Hace poco visité Hagia Sofía en Estambul, la espectacular iglesia construida por el emperador Justiniano en el siglo 6. Dice la historia que 10 mil obreros la terminaron en apenas seis años.

Durante el Imperio Otomano fue convertida en mezquita, por lo que a fin de cuentas es una mezcla interesantísima de dos religiones.

Bueno, pues literalmente Sofía es sabiduría: es su significado etimológico griego. Fue venerada por los judíos y los cristianos. Hay múltiples referencias a ella en la Biblia. Y, claro, la espléndida Hagia Sofía es un tributo a la sapiencia.

Hablemos hoy, pues, de Sofía. De la tan necesaria sabiduría en los tiempos de la sinrazón. En la era de la hipercomunicación y las redes sociales, donde reina la polarización, la mentira y la exageración.

En los tiempos de líderes populistas de derecha y de izquierda que ganan adeptos con promesas mentirosas que ignoran a la lógica. Con curas mágicas que luego irremediablemente fallan estrepitosamente. Empecemos por lo básico, definiéndola.

Según el diccionario Webster, sabiduría es la habilidad de discernir cualidades y relaciones, sentido común, conocimiento científico o filosófico acumulado y las enseñanzas de personas sabias. Aquí ya lo he comentado. Para mí la sabiduría parte de dos fuentes básicas: educación y experiencia. Ah, y no es transferible: es específica. Se puede ser sabio en algunas cosas y un neófito en otras.

Y, sin embargo, educación y experiencia no bastan. Quizá te haya tocado ver a personas educadas y expertas actuar estúpidamente. Es fácil que el éxito fomente la arrogancia. Y la arrogancia es enemiga íntima de la sabiduría.

¿Qué otras cualidades debe poseer una persona sabia? Revisemos algunas recetas, empezando por 15 consejos del sitio MoneyCrashers:

1. Se educan. Aprenden constantemente.
2. Son disciplinados. Difícilmente pierden el control.
3. Admiten sus errores y aprenden de ellos.
4. Ejercen paciencia.
5. Aceptan recomendaciones. Sobre todo de expertos.
6. Pueden enfrentar rechazo y fracasos.
7. Saben que el control es interno. No culpan a terceros.
8. Los guía la sabiduría y no la riqueza.
9. Conocen sus prioridades.
10. Son confiables y mantienen la calma.
11. Toman riesgos calculados.
12. Le sacan jugo a sus relaciones, a su network.
13. Viven de acuerdo a lo que ingresan.
14. No pagan el precio completo.
15. No desperdician dinero (o recursos).

Repasemos ahora las 10 cualidades que sugiere el blog El Camino de la Sabiduría: cultivan su conocimiento, son compasivos, escuchan bien, no se conforman, mantienen su mente abierta, enfocan su sabiduría a problemas específicos, reflexionan, mantienen el buen humor, no son egoístas y están dispuestos a actuar.

Sí, Sofía es muy necesaria hoy en día. Sin ella, la única transformación posible es para mal. Para estar mejor cuando estábamos peor...

Posdata. Llegó la parca con su PIB de espanto a llevarse a Andrés Manuel al camposanto. No importaron sus otros datos, ahí yace –junto con México– desde hace rato.


EN POCAS PALABRAS...

“¿Quién será sabio? El que aprende de todos”.
Benjamin Franklin
26 Octubre 2019 04:06:00
(No) Complicársela al cliente
“Es algo complicado para la agencia atenderlo a las 11:30. ¿Me puede mejor traer el carro temprano?”.

Así me contestó mi asesor de servicio ante mi petición de visitarles a esa hora un sábado, tras jugar tenis.

La visita era para un diagnóstico. La bocina del claxon sonaba mal, parecía trompeta de payaso de circo. Yo estaba consciente de que era probable que tuviera que dejar el carro una mañana completa.

Pero el asesor me explicó que también podría ser un falso contacto, algo sencillo de arreglar. Por eso mi solicitud de ir a esa hora. Si era sencillo, perfecto. En 15 minutos queda listo.

Si no, entonces se pide la parte y ya llegando haría cita. Mi petición me evitaba perder mi carro dos mañanas enteras.

Entiendo que a la agencia le acomode recibir temprano por la mañana. Pero no era lo óptimo para el cliente.

Lo que le respondí al asesor encierra quizá un buen consejo para cualquier negocio: “Si a alguien se le debe complicar esto es a ustedes y no mí. Al cliente le deben simplificar la vida”.

Aquí lo hemos comentado varias veces. En la era de la disrupción y la hipercompetencia, el servicio al cliente es definitorio. Puede ser la diferencia entre mantenerlo y triunfar... o perderlo y sufrir.

Una organización que no quiera complicarle la vida a sus clientes debe ser flexible y debe darle poder a empleados que casi nunca lo tienen.

Por lo general, el personal que atiende a clientes carece de la materia prima para resolverle una petición para salir del camino estándar. Y ahí es, precisamente, cuando salirse del script rinde más frutos.

Esa materia prima la forman 4 componentes: sistemas, procedimientos, entrenamiento y, finalmente, empoderamiento.

Ejemplifico “sistemas y procedimientos” con una anécdota de mi tarjeta Citibank. Hace 27 años (no había internet), estando en Ciudad de México, y tras pagar en un restaurante, recibí en mi celular una llamada desde Dakota del Sur.

“Mr. Meléndez, ¿acaso compró una chaqueta de piel?”. No, les dije.

“Sí, notamos un patrón raro. No se preocupe por los cargos”. Y al día siguiente tenía una nueva tarjeta en mi hotel, entregada desde Estados Unidos. Los sistemas y procedimientos de Citi Bank funcionaron.

El entrenamiento también es vital. “Es el plan maestro de su proceso de soporte. Sin entrenamiento, su equipo no dará consistentemente un buen servicio”, señala el sitio especializado HelpScout.

El paso final es empoderar al empleado de línea para que pueda salirse del script. Para que opte por no complicarle la vida al cliente.

Como diría el afamado Jan Carlzon: en atención al cliente hay que invertir la pirámide organizacional. Y es que el poder máximo ante el cliente debe ser de ese empleado que está atendiendo.

Carlzon fue nombrado director de líneas aéreas escandinavas (SAS, en inglés) a inicios de los 80. SAS perdía dinero y tenía una pésima reputación. Y Carlzon cambió esto invirtiendo el organigrama.

“Tenemos 50 mil momentos de la verdad todos los días”, escribió en el libro Momentos de la Verdad. Todas las ocasiones en que un cliente tenía contacto con SAS (vea un video del libro en nuestros sitios).

Carlzon le dio poder a los que atendían a clientes. “Los problemas se resuelven en el momento, inmediatamente. Ningún empleado que atiende a clientes tiene que esperar la autorización de un supervisor”.

Para lograrlo creó una escuela para entrenar a empleados de línea. El éxito fue contundente. El ambiente interno mejoró, en dos años logró ser rentable y SAS fue nombrada aerolínea del año en 1983 y 84.

Entonces, un buen servicio al cliente no es cuestión de marketing, sino de acciones precisas y sistemáticas.

Cierro con un ingrediente final clave: la actitud. Mi asesor José Ángel Rodríguez a fin de cuentas me resolvió el problema. “Ahorita le regreso la llamada, voy a ver cómo lo arreglo”.

Y lo arregló. Me recibieron a una hora cómoda para mí y en 20 minutos me hicieron un diagnóstico. Sí se tenía que cambiar el claxon. Hice cita para después... y el cambio quedó en garantía.

A veces la actitud basta para no complicársela al cliente.

Posdata. El Gobierno humanista no reprime a los rijosos, ¿pero a un alcalde opositor? Ahí la cosa es distinta. Terrible.


EN POCAS PALABRAS...

“El mejor servicio al cliente es cuando no tiene que llamarte porque todo funciona”.

Jeff Bezos
19 Octubre 2019 04:00:00
Creencias
Hace algún tiempo me llegó un meme que me gustó.

Creencias que te hacen mejorar como persona:
1. No te creas más que nadie.
2. No juzgues a los demás.
3. Rectificar es de sabios.
4. Pedir perdón es de valientes.
5. Debemos aprender de todo y de todos.
6. Guardar rencor nos hace daño.
7. Todo mundo tiene sus razones.

Buenísimo. Vamos a jugar con el concepto para la política, los negocios y la vida.

POLÍTICA
1. No prometas lo que no puedas cumplir.
2. Rectifica cuando te equivoques.
3. Escucha al que sabe y no al que te alaba.
4. Aprovecha lo positivo del pasado y cambia lo malo.
5. Castiga a la corrupción del presente y del pasado.
6. Enseña a pescar en lugar de sólo regalar pescados.
7. Opera con la verdad en una caja transparente.

AL EMPRENDER UN PROYECTO/OBRA PÚBLICA
1. Asegúrate de que la idea se la correcta.
2. Pon a competir opciones para así elegir a la mejor.
3. Recuerda el objetivo final: calidad, a tiempo y en costo.
4. Desglosa acciones específicas y calendarízalas.
5. Ten un equipo de talentosos y no de cuates.
6. Da seguimiento a la ejecución en el tiempo.
7. Refuerza lo que funciona, corrige lo que no.

Pasemos a los negocios.
PARA INNOVAR
1. Contrata a talentosos y déjalos trabajar.
2. Ten un equipo diverso.
3. Privilegia un debate inteligente, que sea sobre ideas.
4. Que gane la mejor idea y no la del jefe.
5. Experimentación continua.
6. Fracasa “bien” (temprano, aprendiendo y sin riesgos tontos).
7. ¿Encontraste algo grande? Apuéstale en grande... y rápido.

PARA SER UN BUEN JEFE
1. Internaliza: talento antes de amistad.
2. Escucha antes de hablar.
3. Está muy atento a clientes, competencia y tecnología.
4. Actualízate constantemente.
5. Cuestiona siempre tus supuestos.
6. Salte del Olimpo, no te aísles.
7. Aprende a rectificar y a pedir perdón.

PARA SER UN BUEN COLABORADOR
1. Conoce tu organización y tu departamento a fondo.
2. Ten una buena relación con tu jefe.
3. Da kilos de mil 100 gramos.
4. Haz equipo con todos y sobre todo con los talentosos.
5. Busca mentores.
6. Crea una buena red.
7. Si te estancas, muévete interna o externamente.

Posdata. Dice el FMI que impera la incertidumbre en México. No estoy de acuerdo. Hay certidumbre total. Las ideas son pésimas y las señales clarísimas: vamos directito al desfiladero económico. Al tiempo...

En pocas palabras...
“Nunca moriría por mis creencias, pues podrían estar equivocadas”.
Bertrand Russell, escritor inglés.
12 Octubre 2019 04:06:00
Los canarios en la mina
“La tecnología que inventaron ha sido fantástica. Pero ahora es la escena de un crimen. Y ustedes tienen la evidencia”.

Así reclama Carole Cadwalladr a los “dioses del Valle del Silicio” en una gran charla de Ted que te recomiendo. Fantástica para la era del populismo y la 4T. Veamos. La periodista de The Guardian critica el rol de Facebook para librar una campaña de mentiras que llevó a la irracional decisión del Brexit. Un embrollo del que Gran Bretaña (GBR) no ha podido salir.

“El Brexit se llevó en la oscuridad porque se llevó en Facebook. Y lo que sucede en Facebook se queda en Facebook”, advierte Cadwalladr, quien plantea los peligros de la democracia en la era de las redes sociales:

* Es muy difícil controlar y contabilizar el gasto electoral.

* No se pueden investigar los anuncios.

* Estos pueden contener mentiras.

* Firmas como Cambridge Analytica pueden estratificar (ilegalmente en ese caso) a usuarios para apuntar las mentiras con láser, dirigiéndolas a los más susceptibles a creerlas.

* Las leyes y los poderes legales de los países batallan para regular y controlar a las plataformas tecnológicas.
La investigadora argumenta que el Brexit fue un laboratorio para la elección en la que Trump ganó la Presidencia de Estados Unidos.

“Nosotros en GBR somos el canario en la mina, la señal de alarma. Es lo que pasa a una democracia occidental cuando 100 años de leyes electorales son quebrantadas por la tecnología”, concluye.

Triste y muy cierta reflexión. Y creo que hasta se queda corta.
Para mí, la mezcla de redes sociales, smartphones e hiperconexión (estar “on” 24x7) genera una ola criminal que afecta no solo a las elecciones, como revela este reporte de la unidad forense Benchmark:

Los algoritmos que buscan maximizar “clicks” mandando solo información que concuerde con los prejuicios del usuario han generado gran polarización social. La razón ha resultado gravemente herida y se encuentra en cuidados intensivos.

Notando esta oportunidad, la irracionalidad se mudó a la casa de la razón. Instaló ahí a varios parientes, como el enfoque a buscar culpables pasados, que duerme hoy en el cuarto que antes ocupaban las soluciones reales a los problemas.

La capacidad de debatir racionalmente también está en el hospital donde convalece la razón. Su lugar lo ocupan las fake news y soluciones simplistas a problemas añejos y complejos. Preocupados, los líderes realistas y racionales hacen guardia en cuidados intensivos. La oportunidad es aprovechada por populistas de izquierda y derecha, que evaden a la razón con ataques a enemigos inventados, prefiriendo etiquetas sonoras a la dura labor de planear y ejecutar soluciones difíciles.

Mientras tanto, la ciudadanía permanece hipnotizada en un trance autodestructivo. En parte por la hipersensibilidad (exageración total y en todo) y la búsqueda de soluciones instantáneas que maquiavélicamente ha generado la irracionalidad para engañar y mantener dormidos a todos.

Un negro panorama mundial... y mexicano. Bueno, creo que en países como el nuestro es, de hecho, peor. La pobreza, la desigualdad y la falta de educación son el caldo de cultivo perfecto para la demagogia.

¿Qué hacer? Ufff, difícil combatir a una pandemia omnipresente y de un contagio instantáneo. Pero, en general, le propongo:

1. Enfocarse a las ideas y no a las ideologías. La ejecución de buenas ideas a través del tiempo es lo que define al éxito.

2. Cuidar fuentes de información.

3. Denunciar lo irracional. Cada quien desde su plataforma.

Me detengo en este último punto. Nuestros canarios deben ser los expertos en cada área, los que están mejor educados, los que se dan cuenta de que hay gas en la mina.

Si no cantamos ahora, no nos quejemos cuando explote todo.

En pocas palabras...

“Depende de nosotros: de ti, de mí, de todos. Nosotros debemos retomar el control”.

Carole Cadwalladr, periodista británica
05 Octubre 2019 04:02:00
Los 14 principios de Amazon
Amazon tiene un alma revolucionaria. Primero transformó la forma en que compramos libros. Luego cómo compramos todo. Pero también revolucionó cómo leemos, le hablamos a un aparatito (Alexa), almacenamos cosas y muchas cosas más.

Ahora va por cómo compramos físicamente con sus tiendas Amazon Go. Ya tiene 18 en Seattle, San Francisco, Chicago y Nueva York. Seguro al rato llegan a México.

El éxito de Amazon es tremendo. Imagine, un inversionista que compró 10 mil dólares de acciones en la oferta inicial de Amazon en mayo de 1997 hoy tendría ¡cerca de 5 millones de dólares!

Y, sin embargo, este gigante hiperexitoso fue en algún momento una startup tan pequeña como las miles que hoy buscan emularla. Su historia es fascinante. Está llena de lecciones que puedes conocer leyendo el estupendo libro The Everything Store (que, claro, encontrarás en Amazon).

Aparte de tener un CEO visionario (Jeff Bezos, para mí el mejor de nuestros tiempos) y una ejecución extraordinaria, Amazon basa su éxito en 14 principios de liderazgo. Vale la pena conocerlos.

Aquí te van (según un resumen del emprendedor Marc Hoag):
1. Obsesión por el cliente. Amazon se desvive por sus clientes: ¿tiene algún problema con lo que compró? Lo puede regresar gratis y sin dar explicaciones. Y, claro, si es cliente Prime (algo que le significó a Bezos pérdidas por muchos años) la entrega es gratuita y en dos días. Muchas compañías esbozan este principio, pero pocos lo viven como el gigante de Seattle.

2. Actuar como propietario. El dueño siempre pone al cliente primero y prefiere el beneficio de largo plazo que la recompensa efímera del corto. Lograr que todos en la organización sientan como suyos proyectos y decisiones. Relea “Actuar como dueño”.
3. Inventar y simplificar. La creatividad es indispensable en la era de la disrupción y la complejidad es enemiga natural del movimiento constante. Para crear hay que moverse.
4. Tienen razón... y mucho. Los líderes, los empleados. Y, ojo, porque esto no significa no fracasar. Al contrario, en Amazon se fracasa mucho. Dice Bezos: “Somos el mejor lugar del mundo para fracasar”. Relea “Fracase bien... y triunfe”.

5. Aprender y ser curioso. El éxito muchas veces provoca complacencia y arrogancia. Receta para estrellarse.

6. Contratar y desarrollar a los mejores. Agrego yo: y dejarlos actuar. Si esto es un reto para un buen líder, es algo imposible para el líder mediocre que prefiere las porras del lambiscón.

7. Insistir en los estándares más altos. Siempre y, sobre todo, cuando el éxito es indiscutible. En la hipercompetencia siempre hay alguien que estará buscando subir la meta. O lo haces tú o lo hace alguien más. Nuestra era está llena de gigantes que se derrumbaron rápidamente. ¿Verdad Blockbuster o BlackBerry?

8. Pensar en grande. Sobre todo respecto al cliente y estando atento a tendencias competitivas y tecnológicas.

9. Sesgo a la acción. Bezos distingue dos tipos de decisiones. Las tipo 1 (estratégicas) y las tipo 2 (operativas). Las primeras son deliberadas, participativas y lentas. Las segundas deben ser rápidas y tomadas entre pocos. Relea “¡Quédate en el día 1!”.

10. Frugalidad. Mantener la mentalidad de la startup en el uso de los recursos. Algo bien difícil de lograr para una empresa grande... y, sobre todo, para una exitosa.

11. Ganar la confianza. Con hechos medibles y no con rollos bonitos. Interna y externamente (otra vez: ¡los clientes!).

12. Profundizar. Las respuestas simples muchas veces son equivocadas. Y para llegar al fondo: procurar, analizar y actuar sobre datos. Amazon es una empresa 100% analítica.

13. Discutir, retar... y comprometerse. Debate frontal sobre ideas (no sobre personas...
eso es grilla y la grilla siempre es destructiva). Pero una vez que se llega a una decisión (las discusiones NO pueden ser interminables), comprometerse con la misma aun si se estaba en desacuerdo.

14. Entregar resultados. Enfrentando obstáculos, encontrando soluciones y ajustando en el camino.

¿Sabe qué? Tanta sabiduría no merece más cierre que: “¡Amén!”. Oro molido. Seguro que a alguno le servirá para su empresa.

28 Septiembre 2019 04:00:00
Preguntar para triunfar
“La curiosidad es más importante que el conocimiento”.
Albert Einstein.

Ah qué buena cita. ¿Y sabes sobre todo para quién? Para esos líderes infalibles que tanto están de moda en la 4T y en los negocios.

Personajes exitosos que se han vuelto arrogantes. Que piensan que lo que los llevó a la cumbre los mantendrá ahí. Que tienen otros datos y que no aceptan cuestionamientos o críticas.

Tlatoanis dogmáticos que terminarán por fracasar.

En cambio, te propongo que una curiosidad bien enfocada es clave para triunfar en la era de la disrupción.

Y para enfocarla bien hay que saber preguntar, porque cuestionamientos estúpidos conducen casi siempre al precipicio.

¿Cómo preguntar bien?

Vámonos por partes. Primero, la curiosidad es sello de fábrica del ser humano. Tom Stafford, de la Universidad de Sheffield, la atribuye a un rasgo humano evolutivo: la neotenia.

“Es la capacidad de retener ciertas capacidades juveniles en la edad adulta”, comenta en un artículo de la BBC.

Según Stafford, la curiosidad provocada por la neotenia es un atajo evolutivo que nos hace físicamente más débiles que otros primates y nos da la capacidad de seguir aprendiendo.

“La atención se enfoca en un vacío de conocimiento, lo que produce un sentimiento de privación: la curiosidad”, asegura G. Loewenstein, en el estudio, La Sicología de la Curiosidad.

Irónico: esta cualidad evolutiva que explica en parte nuestra dominancia evolutiva puede ser una losa en el mundo
corporativo.

“Es muy preguntón, no lo invites a la junta”, “no mide su boca y a lo mejor hasta contradice al jefe”.

Ya sabes lo que pienso al respecto: las opiniones diversas y el debate conducente son claves para generar nuevas ideas (relee Cómo ser Creativo y Piense como un Freak).

Para inquirir bien, primero que nada nada hay que evitar las preguntas equivocadas. Según la escritora Fran Peavey:

- Disfrazadas, porque manipulan. “¿Has considerado...?”, por ejemplo, buscar se apruebe una idea del interlocutor.

- Preguntas de “sí o no”.

- Cerradas, por la misma razón que la anterior.

- El consultor Roger Schwarz agrega en su blog del Harvard Business Review, otras preguntas a evitar: las retóricas. Si ya sabes la respuesta, o si cuestionas para ver si te dan la respuesta correcta o para probar un punto, la pregunta es retórica. Evítala.

Entonces, ¿cuáles serían preguntas conducentes?

Los consultores Andrew Sobel y Jerold Panas escribieron un libro al respecto: Preguntas Poderosas. Identifican 44 preguntas poderosas y otras 293 secundarias. Por ejemplo:

1. ¿Es esto lo mejor que puedes hacer? (¡Steve Jobs siempre hacía esta pregunta!).

2. Si se invirtieran los papeles, ¿cómo te gustaría que te trataran?

3. ¿Te importa que empecemos de nuevo?

4. ¿Qué opinas?
21 Septiembre 2019 04:03:00
Oposición
El Presidente está obsesionado con sus opositores. Todas las semanas los menciona. Se esfuerza por recordarnos un día sí y otro también que está luchando contra “la hipocresía neoliberal”. Su lista de insultos es legendaria y creciente.

Insulta como parte de su estrategia populista para dividir al país entre “el pueblo sabio” y una oposición que busca que todo siga igual.

Es innegable que México necesita cambiar. Es cierto que la corrupción nos carcome. La deuda social con los que menos tienen es inobjetable. Y también es cierto: muchos defienden el status quo y no quieren cambiar para defender intereses mal habidos. Pero no son todos. También hay una oposición distinta.

Porque oponerse a la estupidez nunca será malo. Porque criticar lo que está implementado con las patas nunca estorba. Porque objetar incentivos mal aplicados nunca está de más. Porque denunciar las ocurrencias nunca generará dolores de cabeza. Oponerse a lo malo siempre será algo bueno.

Por ejemplo:
* Me opongo a que no se evalúe a los maestros y en cambio se alíen con rijosos que tanto daño le han hecho a la educación.

* Estoy en desacuerdo con darle dinero a Pemex sin atorarle primero a su obesidad, ineficiencia y falta de tecnología.

* Refuto renunciar a la inversión privada en aguas profundas.

* Objeto elefantes blancos como Dos Bocas o el Tren Maya .

* Apoyo la austeridad, pero estoy absolutamente en contra de aplicarla sin ningún análisis. Los pecados de omisión también pueden ser graves.

* Resisto que se cancele un aeropuerto moderno, avanzado y necesario, y que se cambie por un plan vacilón que generará dolores de cabeza para los pasajeros e inhibirá la inversión.

* Apruebo que se apoye a los que menos tienen, pero me opongo a programas de capacitación mentirosos que se prestan a la trampa, mientras que crean votantes cautivos.

* Me rebelo a cancelar por razones dogmáticas tecnologías que han sido probadas, como “fracking” o las semillas mejoradas.

* Me niego a aceptar que la CFE sea único productor en México cuando sus plantas generan electricidad mucho más cara que las de una empresa privada.

* Aplaudo el combate a la evasión, pero repruebo totalmente el terrorismo fiscal y entramados legales que puedan ser abusados para perseguir a cualquiera que incomode al régimen.

* Denuncio como falsas todas las curas rápidas y fáciles a problemas añejos y complejos. Y ahí le paro porque ejemplos sobran y no acabaría.

Por cierto, esto de oponerse a lo malo no es privativo de la política. Es perfectamente aplicable a los negocios y la vida.

EN POCAS PALABRAS...
“No sobrevive el más fuerte, sino el más inteligente”.

Charles Darwin

14 Septiembre 2019 04:05:00
Diccionario
“En México sabemos qué es me canso, ganso: por mis huevos... Así entendemos los mexicanos. Para qué le adornas, si es por tus...”. Ja, ja, ja. Así define Héctor Suárez esta frase insignia en un simpático y claridoso video.

Pues entre broma y broma... la verdad muchas veces se asoma. Está detrás de ese chistorete o frasecilla.

Y no sólo en la política, sino en los negocios o la vida. Juguemos con el concepto, empezando, claro, por ya sabes quién:

* Con todo respeto: prepárate cabrito, ahí te va mi último insulto.

* Yo tengo otros datos: no me contradigas.

* No nos comparen: no me contradigas, yo tengo otros datos.

* Que decida el pueblo sabio: me voy a salir con la mía.

* Abrazos, no balazos: no sabemos cómo hacerle.

* Pórtense bien, recuerden a sus mamacitas: no sabemos cómo hacerle.

* No es mi fuerte la venganza: no se me ha olvidado...

* Fifís, mafia del poder, neoliberales, adversarios.: no quiero escucharte, mejor te pongo una etiqueta.

* Hay desarrollo (aunque no haya crecimiento): quizá el pueblo sabio me compre esta vacilada.

* Que pidan perdón a México (el FMI, Moody’s, etc.): no te quiero escuchar, yo tengo otros datos.

* Nada de intermediarios (el dinero se entrega directo al pueblo sabio): recuerda, Tata López es muy generoso.

* Yo lo voy a convencer (al funcionario que lo contradijo): entiende muchacho burro, yo tengo otros datos.

* No es por presumir: déjame presumirte.

* Gracias (al pueblo) por acompañarme: ¡síganme los buenos! (y los incautos). Ah, y no se confundan, el que manda soy yo.

* La felicidad no es sólo acumular bienes materiales: prepárense a ser felices siendo pobres (el crecimiento no importa).

* No tengo derecho a fallar: si fallo culparé a mis adversarios, los fifís, los neoliberales, etcétera.


Cierro con 5 frases para la vida:

* Voy a salir con mis amigos: ¿puedo salir con mis amigos, sí?

* Mañana empiezo la dieta: mañana siempre será mañana.

* ¿Me lo repites por favor?: no te entendí ni madre.

* Eres muy creativo: otra vez con tus...

* Dios primero: que la suerte me acompañe, porque...

¡Ah que risa! A veces hay que leer entre líneas para entender bien lo que realmente se quiere decir. ¿Se te ocurre otra? Mándamela y con gusto la comparto en mis redes. Por lo pronto, y sin doble sentido: buen fin de semana.


EN POCAS PALABRAS...

“La risa es un tranquilizante sin efectos secundarios”.

Arnold H. Glasow, empresario estadunidense
07 Septiembre 2019 04:03:00
Siempre
Ahora que nos tienen mareados con eso de que “siempre hay que cumplir los compromisos”, aquí te van 20 cosas que siempre hay que hacer en la política, los negocios y la vida:

1. Siempre rectifica cuando te equivoques. Ah... y pide perdón.

2. Siempre rodéate de talentosos... y escúchalos.

3. Siempre realiza las obras públicas necesarias y constrúyelas en costo, tiempo y calidad.

4. Siempre háblale con la verdad a los ciudadanos. Las mentiras eventualmente te llevarán al fracaso.

5. Siempre castiga al corrupto y al ladrón. Si no, sembrarás impunidad.

6. Siempre derrumba lo malo, refuerza y edifica sobre lo bueno.

7. Siempre enseña al pobre a pescar (en lugar de solo darle pescados).

8. Siempre capacita a los maestros en las patas donde cojeen. Son claves para mejorar la educación.

9. Siempre ten investigadores y fiscales aptos. De otra forma, los criminales que arrestes terminarán libres.

10. Siempre genera las condiciones para que las empresas creen empleos y riqueza. Ellas son los motores de un país.

11. Siempre ejecuta ingenierilmente, sobre todo en proyectos complejos. Calendariza actividades con responsables y con un seguimiento preciso.

12. Siempre da las gracias.

13. Siempre ríndele cuentas claras al ciudadano. Es el jefe; el funcionario debe operar en una pecera.

14. Siempre discute sobre ideas y no sobre personas. Así evitarás gritos y sombrerazos. Ah, y grilla.

15. Siempre dale la razón al cliente, es el jefe supremo.

16. Siempre debe ganar la mejor idea (y no necesariamente la del jefe).

17. Siempre ten un equipo heterogéneo para poder tener distintas perspectivas, opiniones e ideas.

18. Siempre aprende de los fracasos con lecciones específicas.

19. Siempre analiza y planea tus acciones más importantes. Improvisar en lo clave puede ser peligroso.

20. Siempre duda de los elogios de los que siempre te alaban. Perder el piso es fácil, sobre todo si se tiene poder.
31 Agosto 2019 03:50:00
Capacidad de aguante
“Nunca una excusa nos hizo ganar un partido”.

Sabias palabras de Tony Nadal, tío y entrenador de Rafa Nadal, uno de los más grandes tenistas de la historia. Buen tema ahora que se juega el US Open.

A pesar de su enorme talento, quizá la característica más distintiva de Rafa es su espíritu de lucha. Es un verdadero guerrero. No hay punto en el que se dé por vencido. No hay lesión que lo pare. Se sobrepone.

Encuentra la forma de ganar aunque juegue mal. Es más, eso define, en buena parte, a un verdadero campeón: gana en su peor día.

¿El gran secreto de Rafa Nadal? Tony lo dice muy bien:

“Yo intenté siempre fortalecer el carácter de Rafa porque creo que es lo determinante en la vida: la capacidad de aguante”, explica en una charla de TED llena de lecciones para los negocios y la vida.

Nadal narra una anécdota sobre un profesor en un colegio que decía a sus alumnos: “En esta vida hay que aprender a conjugar el verbo aguantarse”.

Y luego remata: “El carácter se forma con la dificultad y este es el gran error de hoy en día”.

¿Y cuál es ese error? Según Nadal, que todo se quiere facilito. Como dirían en el barrio: peladito y en la boca.

Regreso al inicio. En este trayecto las excusas son mortales. Son una válvula de escape fácil para el que no aguanta. Una receta para el fracaso constante en el deporte, la política, los negocios y la vida.

Porque el que las inventa nunca hará una introspección. Nunca aprenderá de sus errores. Y el que no aprende será un perdedor irremediable en un mundo competitivo.

Considere, por ejemplo, el estudio de los consultores Jack Zenger y Joseph Folkman. Analizaron el desempeño de 30 mil líderes a través de encuestas con 300 mil de sus subordinados. Eligieron a los 11 mil peores y les metieron lupa para ver por qué eran tan malos.

Identificaron 10 características. ¿Y sabe cuál es la sexta? Incapacidad de mejorar y aprender de sus errores.

“La arrogancia y la complacencia se combinan en los líderes más pobres, que al progresar concluyen que ya no necesitan mejorar. No aprenden de sus errores, por lo que los repiten una y otra vez”, señalan.

Exacto. Y las excusas son muuuy prevalentes. Están en todos lados. Bueno, hasta los mejores las usan.

Tony cuenta cómo Rafa se quejaba en un US Open que las bolas no agarraban el efecto deseado. Y aun así ganó el primer partido.

Y seguía quejándose. Y ganó el segundo. Más quejas. y ganó el tercero. Desesperado, Tony le dijo: “Pues ya pierde, porque esas bolas sí que están malas”. Y sí, perdió en la cuarta ronda.

Rafa se fue al siguiente torneo y lo ganó, el Shanghai Open.

Cuenta Tony que tras el triunfo le pregunta a Rafa: “¿y con qué bolas jugaron allá?”. ¡Ja! Eran las mismas que las del US Open.

El remate de Tony fue genial: “°Hombre, pues qué buena suerte que en Shanghai las bolas sí agarraron el efecto!”. Ja ja ja.




24 Agosto 2019 03:50:00
¡Eres un #$%&!/!!
Elige un adjetivo para completar tu insulto:

“Achichincle, alcahuete, aprendiz de carterista, arrogante, blanquito, calumniador, camajanes, canallín, chachalaca, cínico”...

Claro, parte de la galería de injurias de ya sabes quién recopilada hace poco por el genial Gabriel Zaid en Letras Libres.

En la era de las redes sociales y la hipercomunicación, insultar es una estrategia exitosa del populista para minimizar al que piensa distinto.

Trump es un maestro. Y como bien dice Zaid: AMLO es un poeta.

Sin embargo, en realidad el insultador patogénico siempre terminará mal. Morirá de uno de los 8 cánceres del insulto:

1. El que insulta se cierra al debate. Al descalificar evade analizar y mejorar las ideas propias.

2. La que insulta no aprende. Aun la sabia más sabia puede aprender, pues la sabiduría no es universal. La que no escucha termina siendo irremediablemente estúpida.

3. El que insulta no innova. Los puntos de vista complementarios y el trabajo en equipo son claves para retar al statu quo.

4. La que insulta fomenta la grilla y la lambisconería. Sobre todo si es una líder poderosa. Terminará rodeada de ineptos o, peor aún, de “yes men”.

5. El que insulta fracasa frecuentemente. Tener dogmas inamovibles es una receta mortal en un mundo hiperdinámico.

6. La que insulta fomenta división y odio. Un ambiente agresivo siempre polariza.

7. El que insulta no acepta la realidad. El líder colérico crea sus propios datos. Pero al final, la realidad siempre se impone.

8. El insulto genera más insultos. El ejemplo de un líder permea a sus colaboradores y, en el caso de la política, a la población.

Me detengo en el último punto porque quizá sea el más tóxico, porque ese líder agresivo que etiqueta con agravios creativos al que piensa distinto genera un ambiente destructivo.

Tomemos el caso de la desaparición del Seguro Popular (SP) para crear la última ocurrencia de la 4T: el flamante Instituto de la Salud.

Primero, el SP es muy importante, pues atiende a 53 millones de mexicanos. Si hubo abusos o corrupción que se castiguen (pero ya, apúrenle por favor). Pero eso no impide escuchar a seis exsecretarios de Salud que advierten en un tono razonable: tengan cuidado.

Pero no. Claro que no. El secretario de Salud Jorge Alcocer sigue la pauta del poeta: “No necesitamos mercaderes del más allá, boroneros de la enfermedad, guardianes de padecimientos o codiciosos de la salud”.

¡Wow, de 100, Mr. Secretary!

Los que sí sufrirán serán los pacientes. Sí, esos pobres que tanto ama la 4T.

Trágico.
17 Agosto 2019 04:00:00
Los principios de Dalio
Amigos y lectores, me recomendaron mucho el libro Principios, de Ray Dalio, un tipo fascinante y súper exitoso. Dalio fundó la firma de inversiones Bridgewater, que maneja 150 mil millones de dólares. Tiene una fortuna personal de 18 mil 400 millones de dólares.

Pero su historia no es toda color de rosa. Al inicio de los 80 apostó todo de forma arrogante... y quebró.

“Primero aclaro que no conozco mucho de lo que debo conocer. Cualquier éxito que haya tenido en mi vida se debe más a saber manejar lo que no conozco que a manejar lo que conozco”, explica Dalio en un pequeño videoresumen de su libro.

Dalio utilizó su tremendo fracaso para destilar principios operativos de vida y para los negocios. Son prácticos y muy interesantes. Sus lecciones no tienen desperdicio. Súper útiles para la era de la disrupción... y para la triste 4T. Imposible resumirlas en este espacio, pero aquí le van los que se me hicieron más interesantes.

PARA LA VIDA PERSONAL
1. Acepta la realidad y enfréntala.
* Entender la realidad con precisión es la base de cualquier resultado positivo (entender la verdad).
* Dolor + Reflexión = Progreso. No evites el dolor, enfréntalo.
2. Usa el proceso de 5 pasos para lograr tus objetivos de vida: tener metas claras; identificar y no tolerar problemas; diagnosticar problemas e identificar sus causas raíz; diseñar un plan de ataque; comprometerse a completarlo; triangula tus puntos de vista con personas valiosas que estén dispuestas a opinar distinto a ti y tener a las personas adecuadas en los roles adecuados para soportar tus metas es clave para que las alcances.

PARA LOS NEGOCIOS
1. Una organización es una máquina con dos partes: personas y cultura.
2. Confía en la verdad y transparencia radicales.
3. Cultiva trabajo y relaciones significativas.
4. Crea una cultura que acepte cometer errores, pero que no acepte que no se aprenda de los mismos.
5. Mantén la sincronía organizacional (en cultura y objetivos).
6. Toma decisiones ponderadas.
7. “Con quién” es más importante que “el Qué”.
8. Piensa como un dueño y que tu gente haga lo mismo.
No se puede agregar mucho a tanta sabiduría. Me gusta mucho el estilo analítico de Dalio. Un gran contraste con la post verdad y las cifras alternativas. Ojalá que estos principios te sean útiles.
Posdata. Bien por perseguir la corrupción. México lo demanda. Pero debe respetarse el debido proceso. El fin no justifica los medios.

En pocas palabras...
“La lógica es el inicio de la sabiduría, no el final”.
Leonard Nimoy, actor
estadunidense.
10 Agosto 2019 04:02:00
33 estrategias de guerra
“No pierdas la calma ante el caos. Mantente alerta cuando otros se distraen. Que no te intimide el desorden, no entres en pánico”.

La tercera estrategia de guerra del autor Robert Greene (relee 48 Leyes del Poder). Un consejo que parece ni mandado a hacer para los tiempos de la 4T... y para la era de la disrupción en los negocios.

Vivimos tiempos de gran cambio. Y es muy cierto, el caos encierra grandes oportunidades para el que está preparado.

Este consejo es parte del libro Las 33 Estrategias de la Guerra, de Greene (puedes ver un video resumen del mismo en nuestro sitio).



No tienen desperdicio.

Repasémoslas (según un resumen de ThePowerMoves):



ESTRATEGIAS PERSONALES

1. Declara la guerra a tus enemigos. Tus enemigos te dan propósito y dirección. Pero elígelos bien. No pelees con todos y a todas horas.

2. No pelees siempre igual. La forma en que ganaste la guerra pasada no garantiza que ganes la actual. Fluye, sé flexible.

3. No pierdas la calma ante el caos.

4. Crea un sentido de urgencia y desesperación. A veces tener la espalda contra la pared da la motivación para ganar.



ESTRATEGIAS ORGANIZACIONALES

5. Evita el pensamiento grupal. Ejerce la autoridad con un grupo pequeño de personas que compartan tus ideas. Evita la

grilla.

6. Segmenta tus fuerzas. Descentraliza para ganar movilidad y velocidad. Unidades independientes con misiones claras.

7. Transforma tu guerra en una cruzada. Construye un propósito grupal mítico. No subestimes el poder del entusiasmo grupal.



ESTRATEGIAS DEFENSIVAS

8. Elige bien tus batallas.

9. Contraataca. Sorpréndelos cuando ya estén cansados.

10. Construye una presencia amenazante (Trump es un maestro). Que tu enemigo te tema antes de iniciar la guerra.

11. Intercambia tiempo y espacio. Juega con la inactividad. Reconstruye tus defensas.

ESTRATEGIAS OFENSIVAS

12. Pierde batallas, gana la guerra. Dales triunfos pírricos.

13. Conoce a tu enemigo. Descubre sus debilidades.

14. Abrúmalos con velocidad. Pega primero. No les des tiempo de reaccionar. Vuélvelos reactivos y emocionales.

15. Controla la dinámica. Cambia el campo de batalla. Reenmarca las negociaciones. Modifica los factores.

16. Pega donde duele. Córtales la “línea de vida”.

17. Derrótalos en el detalle. Divídelos y los conquistarás.

18. Atácalos en sus flancos. Evita el combate frontal.

19. Rodéalo y aniquílalo. Pero OJO, si fallas en este curso serás tú el que quede vulnerable.

20. Llévalos a la debilidad. Crea desorden y ataca.

21. Negocia sin dejar de avanzar. Sobre todo si tienes una posición débil; la inactividad te perjudica.

22. Ten una estrategia de salida. Para el triunfo o la derrota. Las guerras interminables no tienen sentido.



ESTRATEGIAS NO CONVENCIONALES (guerra sucia)

23. Mezcla hechos y ficción. Engáñalos y confúndelos.

24. Desafía sus expectativas. Sorpréndelos.

25. Ocupa el terreno moral alto. Que ellos sean los corruptos (¡ufff!, me suena muuuuy familiar).

26. Niégales un blanco fácil. Que sus armas apunten a nada.

27. Aparenta trabajar por los interés de otros mientras avanzas los tuyos (otra que suena familiar, ¿no?).

28. Dales a tus rivales cuerda para que se ahorquen.

29. Dales mordiditas pequeñas. Para cuando quieran librar la guerra quizá ya estén muy debilitados.

30. Conquista sus mentes. Comunica para debilitarlos.

31. Destrúyelos desde adentro. Infíltralos y destrózalos.

32. Simula plegarte para dominarlos. Camuflajea tus intenciones. Libra una guerra sin violencia.

33. Provoca pánico a través del terror. Sobre todo con rivales débiles. Ejemplo: Trump y los “aranceles migratorios”.

¡Wow! Totalmente maquiavélicas... y la verdad, muy prácticas.

Revisa el actuar de Trump o de Andrés Manuel y por ahí verás aplicadas más de una de estas 33 estrategias.

Valiosas para librar una guerra en los negocios, la oficina o la política.

Ah, y sobre todo para identificar algunas de las razones del éxito de ciertos competidores o personajes políticos notorios, ¿no crees?

Espero te sirvan.



En pocas palabras...

“Di siempre menos de lo que necesitas decir”.

Robert Greene, autor estadunidense.

03 Agosto 2019 04:03:00
Sisu
“Sisu no tiene traducción directa. Se refiere a seguir intentando, a pesar de fracasar repetidamente y de enfrentar terribles prospectos. De perseverar, a pesar de llegar al límite de tus capacidades físicas o mentales”.

Así describe el autor James Clear esta palabreja finlandesa. Y luego cuenta una excelente anécdota para ilustrarla.

Finlandia entró a la Segunda Guerra Mundial cuando -sin advertencia- aviones soviéticos bombardearon Helsinki el 30 de noviembre de 1939. Y los prospectos eran terribles.

Durante la “guerra de invierno”, 900 mil soldados soviéticos, 6 mil tanques y 4 mil aviones intentaron conquistar Finlandia, que se defendió con apenas 300 mil soldados... ¡32 tanques y 114 aviones!

Pues a pesar de esta enorme desventaja, Finlandia se impuso con la ayuda de un terrible invierno... y Sisu. 323 mil soviéticos perecieron, más de cuatro veces más muertes que las finlandesas. En marzo de 1940 la URSS firmó el acuerdo de paz de Moscú con Finlandia.

Quizá una forma de traducir Sisu sería firmeza de carácter o determinación. Según la ciencia, el predictor más confiable del éxito. Y te lo demuestro con un juego de niños.

“Hemos encontrado el factor más importante para el éxito. Fue descubierto cerca de aquí, en Stanford”, comenta el autor Joachim de Posada en una divertida charla de TED.

Se refiere al experimento de los malvaviscos de finales de los 60 del profesor de sicología Walter Mischel. Simple y poderoso: a niños pequeños se les ofrece la alternativa de comerse un malvavisco inmediatamente o esperar 15 minutos y recibir dos.

“Nada más se cerró la puerta y dos terceras partes de los pequeños se lo comieron. En 5, 10 o 40 segundos. Algunos esperaron hasta 14 minutos... pero no aguantaron”, comenta De Posada. Ve en nuestros sitios una simpatiquísima recreación del experimento.

Pero un tercio de los pequeños “los miraron, caminaron, los olieron, se agarraron los pantalones o falditas... y no los comieron”.

Lo impresionante es que 15 años después buscaron a los ya jóvenes. “El 100% de los que no se comieron los malvaviscos eran exitosos. Tenían buenas calificaciones, estaban contentos y tenían buenos planes para el futuro”, explica De Posada.

Hasta un pequeño de 4 años entendió “el más importante principio para el éxito: retrasar la gratificación”, concluye.

Firmeza de carácter

Y resulta que lo que funciona en niños, también lo hace en adultos.

“Estudié a jóvenes y adultos en actividades retadoras, contextos y situaciones diferentes. Una característica surgió como un predictor significativo del éxito. No fue la inteligencia social, apariencia, salud o IQ. Fue la firmeza de carácter, la determinación”, afirma Angela Lee Duckworth en otra gran charla de TED.

Por ejemplo, estudió a 190 chavos que participaban en concursos de deletreo, una actividad que requiere mucha práctica.

El predictor más relevante del éxito era el tiempo de práctica. Pero, ¿por qué unos practican más? Por la firmeza de carácter. Los que no se rendían mejoraban... y triunfaban.

En otros experimentos, Lee Duckworth descubrió que se podría medir confiablemente la firmeza de carácter con un cuestionario de 12 preguntas de opción múltiple.

Por ejemplo: He podido recuperarme de caídas para conquistar un reto importante. ¿Esto se aplica a mí? Sin duda, casi siempre, más o menos, no se aplica mucho y sin duda no.

Las respuestas se ponderan y se obtiene un resultado entre el 1 y el 5. A mayor calificación, mayor firmeza.

Regreso a Clear, que concluye: “La mayoría deja que sus batallas los definan. Creen que el fracaso representa lo que son. En cambio, la perseverancia define a los mentalmente fuertes. Ven al fracaso como un evento. Como algo que pasa, no como algo que los define”.

¡Exacto! Apúntalo. Esta cita quizá contenga el secreto para ganar cualquier guerra. Importante virtud en tiempos de la 4T, donde habrá que perseverar mucho para sobrevivir tanta batalla.

Te deseo una vida llena de Sisu.

En pocas palabras...

“Determinación es correr la vida como un maratón y no como un sprint”.

Angela Lee Duckworth, profesora universitaria.
27 Julio 2019 04:03:00
¡Al revés!
¿Qué te parece esta cita?

“En nuestro partido político cumplimos con lo que prometemos. Solo los imbéciles pueden creer que no lucharemos contra la corrupción”.

Bastante estándar, ¿no? Una frase que cualquier grillo firmaría sin chistar. Una mentira que hemos escuchado mil veces.

Pero... ¿y si cambiamos el orden? ¿Y si la leemos al revés?

“No lucharemos contra la corrupción. Solo los imbéciles pueden creer que en nuestro partido político cumplimos lo que prometemos”.

¡Ándale! Ahora sí que el dicho suena verdadero. Este parrafito es parte de un simpatiquísimo sketch del comediante español Berto Romero (velo completo en nuestros sitios).

El mundo al revés. La diferencia entre lo que se dice y lo que se hace. Algo por desgracia presente en la política, los negocios y la vida.

Juguemos con el concepto, iniciando con algunos parrafitos que podrían aplicarse perfectamente a ya sabes quién...

Transformaremos a México. Son ilusos los que creen que en el pasado sí se construyeron algunas cosas que funcionan. Para desarrollarnos como país, no es necesario relacionarnos con el mundo. Solo los estúpidos creen que el jefe nunca se equivoca.

¡Wow! Casí casí del discurso de toma de posesión de... (tú dices de quién). Pero el significado real quizá sea otro al leerlo al revés:

El jefe nunca se equivoca. Solo los estúpidos creen que no es necesario relacionarnos con el mundo. Para desarrollarnos como país, en el pasado sí se construyeron algunas cosas que funcionan. Son ilusos los que creen que transformaremos a México.

Los proyectos insignia también pueden ser ejemplo: Santa Lucía hará que México vuele alto. Solo un inepto puede pensar que Texcoco era una mejor alternativa. Pasajeros y aerolíneas disfrutarán de las nuevas terminales. Es ridículo pensar que los trayectos entre aeropuertos no serán entretenidos.

Excelente... ¿O no?: Los trayectos entre aeropuertos no serán entretenidos. Es ridículo pensar que pasajeros y aerolíneas disfrutarán de las nuevas terminales. Texcoco era una mejor alternativa. Solo un inepto puede pensar que Santa Lucía hará que México vuele alto.

La refinería y el Tren Maya no se quedan atrás. Al derecho:

Dos Bocas y el Tren Maya van a potenciar al sur de México. Se equivocan los que piensan que los proyectos van a fracasar.



Y al revés:

Los proyectos van a fracasar. Se equivocan los que piensan que Dos Bocas y el Tren Maya van a potenciar al sur de México.



Del dicho...

Yo respeto a mis adversarios y digo la verdad siempre. Se equivoca el que crea que soy un político igual que los del pasado.

Al hecho “alrevesado”:

Soy un político igual que los del pasado. Se equivoca el que crea que yo respeto a mis adversarios y digo la verdad siempre.
20 Julio 2019 04:04:00
Balas mágicas
“Sus medicinas eran como si un policía tuviera balas mágicas, que al dispararse sólo mataban al ladrón sin dañar a la víctima”.

Así describe el libro El Demonio Bajo el Microscopio, de Thomas Hager la lucha que se libró en las primeras décadas del siglo 20 por crear medicinas para combatir a las bacterias y vencer a la tan común muerte, y es que en esa época uno se moría por cualquier cosa y los doctores solo administraban enfermedades.

La cita inicial se refiere a uno de los pioneros de esta lucha, el doctor alemán Paul Ehrlich, que ganó el Premio Nobel por la primera cura contra la sífilis. Él desarrolló el concepto de las “balas mágicas”.

“Su método consistía en examinar y sudar. Sus colaboradores bromeaban: él examina, nosotros sudamos. Ehrlich decía que se requerían “4G’s” para el éxito. En alemán: Geduld, Geschick, Glück y Geld”, explica un pasaje.

Saque el diccionario. Porque en la traducción de estas “G’s” puede estar el secreto del éxito al innovar:

1. Paciencia (Geduld)

Vivimos en la era del cambio disruptivo. Por eso es común buscar resultados rápidos. Pero a veces los grandes retos requieren tiempo y dedicación. La primera “medicina milagrosa” fue la sulfanilamida (sulfa) y descubrirla implicó miles de experimentos y combinaciones (curiosamente inicialmente en mezclas con moléculas de pigmentos). Primero en el laboratorio del doctor (en la Alemania nazi) Gerhard Domagk (ganador también del Nobel). Pero luego en Francia, Inglaterra y Estados Unidos.

2. Habilidad (Geschick)

La lucha requirió el trabajo de patólogos, químicos y médicos expertos. Vamos, no fue el resultado de una inspiración genial, sino como decía Steve Jobs: “de la habilidad de un equipo de conectar puntos de las experiencias e intentos del pasado”.

3. Suerte (Glück)

Como se sabía tan poco de las bacterias (por cierto, la invención del microscopio fue la que habilitó esta lucha) la experimentación fue muy amplia. Miles de intentos, miles de fracasos. Una lucha de expertos pero medio a ciegas. De prueba y error. La suerte jugó su rol.

4. Dinero (Geld)

Curiosamente el trabajo de Domagk se dio en los laboratorios de lo que hoy es Bayer. En esos tiempos la investigación tradicionalmente era en universidades. Pero no en Alemania. Allá empresas apostaron recursos para producir medicinas y hacer negocio. Y ojo, no fue sólo dinero. Fueron recursos: organización, reclutamiento, liderazgo, métodos, etc.

Muy interesante. Seguro le sirven estos conceptos para su empresa o proyecto. Y, bueno, le hacen mucha falta a la cuarta transformación, donde quieren transformarlo todo. Pero con una fórmula muy mala: rapidito, sin experiencia, preparación y de preferencia “bara bara”.

Posdata. Dudo funcione el plan de Pemex: no ataca las causas raíz de sus problemas.
13 Julio 2019 04:02:00
Elemental, mi querido Urzúa…
Bueno, la carta del exsecretario de Hacienda hablaba sobre cómo en el Gobierno se toman decisiones ignorando la evidencia. Pero lo evidente es primo hermano de lo elemental.

Así, vale la analogía para hablar de lo elemental. De la razón. De lo que no admite cifras alternativas.

Para hablar de pensar como Sherlock Holmes (SH).

Quién tuviera el poder deductivo del detective inglés para descifrar los misterios del mercado. Para desenmascarar a un temible competidor y vencerlo. O para tomar decisiones políticas y económicas razonables.

Pues ya sabe. Donde hay popularidad y admiración terminará habiendo... un libro de negocios.

Repasemos un par de ellos. Y, como sugiere Urzúa, analicemos la evidencia (tomada de resúmenes del gran blog Farnam Street).

Empecemos por el pequeño libro Algunas Lecciones de SH, de Peter Bevelin. “Lo que distingue a Holmes es que sabe dónde observar y qué preguntas hacer. Pone atención a las cosas importantes. Sabe dónde encontrarlas”, señala.

Aquí algunos consejos del libro:

1. Diversas ideas basadas en un amplio rango de disciplinas ayudan a lograr una mejor perspectiva. OJO, tlatoanis sabelotodo: amplio rango + muchas disciplinas = debate. ¡Que gane la mejor idea y no la del jefe!

2. No formular teorías antes de tener los datos. De otra forma, se terminará por acomodarlos a la teoría predilecta y no que los datos ayuden a formular la teoría correcta. ¿A poco no don Carlos?

3. Tomarse el tiempo para revisar y pensar. La solución puede no ser aparente. Cuidado con actuar rápido. ¡OJO, 4T!

Revisemos ahora el libro Cerebro Maestro: Cómo Pensar como SH, de Maria Konnikova.

Guardar información no es suficiente, se requieren modelos mentales para hacer sentido del contenido guardado. Y no son uno o dos, sino varios y de varias disciplinas y perspectivas. Así se evitan los tan peligrosos sesgos cognitivos.

La atención es un recurso limitado. Cuidado con el “multitasking”. Hábito y motivación son vitales. Echarse un paso atrás. Detenerse. Reflexionar antes de actuar.

Buenísimos, apúntelos. Seguro le sirven para su siguiente proyecto.

Pero al que le urgen es a Andrés Manuel.

Aunque no lo haya dicho Urzúa: el Presidente es el génesis del problema. Las señales de que se va mal sobran.
06 Julio 2019 04:05:00
¿Cuál es tu default?
“Algunos países muy similares tienen porcentajes de donación de órganos muy distintos. Por ejemplo, ¡Alemania 12% y Austria 100%! ¿Por qué?”, se pregunta Dan Ariely en una genial charla de TED que puedes ver en nuestros sitios (y relee Irracionalidad Racional).

El profesor de Duke explica que generalmente se piensa que la respuesta tiene que ver con la cultura de cada país.

Pues no.

¡La diferencia es por lo que se pide al ciudadano al obtener una licencia de manejar! Por ejemplo, en Alemania hay un cuadrito en blanco en el formulario con esta instrucción: “Marque este cuadro si quiere participar en el programa de donación de órganos”.

Pero en Austria y todos los países con altas tasas de donación la instrucción es distinta: “Marque este cuadro si NO quiere participar”.

Y ya. Esa pequeñísima diferencia explica un abismo. La opción “default” marca la pauta. ¿Sabe qué? Quizá pase igual en las personas, como sugiere el autor Seth Godin:

* Hacer lo mínimo vs. hacer lo máximo.

* Ver lo negativo vs. considerar lo bueno.

* Esperar a lo perfecto vs. empezar por lo bueno y aprender.

* Preguntar vs. ser sarcástico.

Y luego tiene un cierre matón: “Todos tenemos un ‘default’. ¿Te ayuda el tuyo?”. Buenísimo. Juguemos con el concepto.

Querido político: ¿cuál es tu default?

* “Cómos” (rarísimo) vs. “Qués” (lo estándar).

* Si me cuestionas, te ataco vs. analizo, incorporo o rectifico.

* Los datos mandan vs. tengo otros datos.

* Ahorros bien planeados vs. córtale y luego vemos.

* Culpo a un tercero vs. asumo responsabilidad y corrijo.

* Mantengo lo bueno del pasado vs. pásame el cerillo y quémalo.

* Me sujeto al costo prometido vs. en el sobrecosto está el negocio (en el bacheo está el ganeo).

* Regalo pescados vs. enseño a pescar.

* Mejorar al maestro para mejorar la educación vs. mantengo contento al sindicato.

* Prometo para ganar tu voto vs. te explico qué, cómo y cuándo puedo hacer en realidad.

Jefazo: ¿cuál es tu default?

* Mi idea es la mejor vs. ¿cuál idea es la mejor?

* Invito al debate vs. callo al disidente.

* Lealtad sobre todo vs. aptitud, trabajo y logros.

* Ordeño y defiendo a morir mi vaca lechera vs. innovación aun si tengo que cambiar mi vaca.

* Dejo actuar al talentoso vs. solo si no molesta mucho.

Empleado: ¿cuál es tu default?

* Actualizarte constantemente vs. descansar en tus laureles.

* Crear y ampliar un network eficiente vs. los mismos de siempre.

* Movilidad para progresar vs. la comodidad de lo conocido.

* Fracaso bien (temprano y aprendo) vs. nunca me arriesgo.

* La relación con mi jefe es un activo vs. no me comprende.

Padre/Madre: ¿cuál es tu default?

* Soy amigo de mis hijos vs. soy su padre/madre.

* Tomo las riendas vs. que la nana o la escuela los eduquen.

* Vivo para mis hijos vs. tengo un balance familiar.

* Educo con el ejemplo vs. digo una cosa, pero hago otra.

* Ahorro para mi vejez vs. vivo al día.

Joven que inicias: ¿cuál es tu default?

* Me lo merezco vs. me lo tengo que ganar.

* Me muevo para avanzar vs. juego videojuegos.

* Me adapto vs. no me comprenden.

* Busco y creo nuevas relaciones vs. solo con mis cuates.

* El mundo es mi aldea vs. en mi colonia estoy a gusto.
29 Junio 2019 04:05:00
15 consejos para la chamba
Ahora que estamos en época de graduaciones universitarias, vale la pena repasar una lista de consejos que les he dado a mis dos hijos y a mi hija cuando se graduaron de carrera.
Apúntalos. Son valiosos para cualquier hijo, sobrino, ahijado o empleado. O por qué no, para todos los mayores que mantienen la chispa del novato (que mucha falta hace en la era de la 4T).

1. Conoce a fondo tu trabajo.
El superficial no avanza, se atora. En el mundo compiten productos; en las empresas, personas. Conviértete en un experto en tus actividades y después en tu departamento, tu empresa, tu industria, etc. Lee e infórmate de fuentes confiables. OJO, rara vez se aprende en 140 caracteres.
Profundiza.

2. Preguntando se llega a Roma.
Nadie nace sabiendo. No temas si no conoces algo. El que pregunta, aprende, el que no, permanece ignorante. Ya verás, si preguntas recibirás ayuda. Ah, y dando y dando: también tú ayuda.

3. Haz la tarea.
Una cosa es preguntar y otra preguntar sonseras. Como en la escuela: la tarea importa. ¿Tienes un proyecto? Entiéndelo. ¿Visitarás a alguien? Infórmate. Toda actividad requiere respeto, mas no temor. El respetuoso se prepara; el tímido se
paraliza.

4. Detente antes de empezar.
Evita la tentación de la acción inmediata. Antes de iniciar una tarea o proyecto, detente a estudiar, planear y crear hipótesis. Así tendrás mejores resultados y en menos tiempo. OJO, encuentra un balance; evita la parálisis por análisis.

5. Relaciónate y encuentra mentores.
Extiende las redes sociales al ámbito laboral. Pero acá no es de “likes” o “shares”, sino de conexiones vivas. Conoce realmente a la mayor cantidad de gente posible. En distintos niveles y departamentos.

6. Procura a tu jefe.
Será tu relación más importante. Entiende sus prioridades y excede sus expectativas. Busca una relación gana-gana. OJO, no te vuelvas un “yes man”, pero al exponer ideas distintas siempre acompáñalas de valor agregado, de datos y opciones.

7. Amarra tu estrella
al éxito.
Después de estar un tiempo en cualquier puesto te darás cuenta qué personas, departamentos o proyectos tienen buen futuro. Relaciónate con ellos. Al crecimiento siempre lo acompañan las oportunidades.

8. Comete errores buenos.
El fracasar puede ser fuente de mejora, de éxito. Pero procura fallar temprano, para que los costos sean lo más bajos posibles. Si te das cuenta que algo va mal, ajusta rápido. Ah, y si fallaste SIEMPRE has una introspección, deriva lecciones del
fracaso.

9. Da kilos de mil 100 gramos.
Nunca te quedes corto. Evade el “luego lo arreglo” y el “casi ya está”. Da lo que te piden y si puedes, más: más opciones, ideas, sugerencias o alternativas.
10. Se pulcro, breve y claro.
Ideas concisas y precisas. Echar rollo es fácil, pero no lleva a ningún lado. Planea tu comunicación: puede ser igual de importante que los resultados de tu tarea o proyecto.

11. Para hablar, primero escucha. Cuando hables, que hable por ti la lógica.
Si no escuchas, no aprendes. No olvides esto, sobre todo cuando progreses y te hagas jefe. Discrimina lo insulso y atesora lo valioso. Cuando sepas algo, habla. Pero hazlo con argumentos sólidos, la lógica es tu mejor aliada.

12. Nunca dejes de llenar tu caja de herramientas.
Todos cargamos una como ejecutivos y personas. Si dejas de llenarla, cambia de horizontes. Nunca dejes de aprender.

13. No comprometas tus principios.
Ten cuidado con el “mal de grupo”. Es más fácil voltear la cara a otro lado ante la trampa de un grupo. Nunca cambies tus cimientos. Si los ves amenazados, cambia de arquitecto.

14. Haz el bien.
Nunca hagas a un compañero(a) lo que no quieras que te hagan.

15. Diviértete.
No te tomes tan en serio que desaparezca el esparcimiento y las sonrisas en tus labores.
Espero que estos consejos te sean útiles a tí o a algún conocido. Y que todos los que empezarán pronto un trayecto profesional tengan éxito y felicidad. ¿Cuáles consejos darías tú? Házmelos llegar y con gusto los comparto. ¡Que tengas un excelente fin de semana!
Posdata. ¿Quiere el Gobierno inversión privada e impugna un contrato de la CFE? Así no es señores. Sus acciones pesan más que sus rollos.

En pocas palabras.
“En la juventud aprendemos. Con la edad entendemos”.
22 Junio 2019 04:05:00
Historias que arrastran
“¿Qué une a la gente? ¿Ejércitos? ¿El oro? ¿Una bandera?... Historias. No hay nada más poderoso que una buena historia. Nada la puede parar. Ningún enemigo la puede derrotar”.

Parte del discurso de Tyrion Lannister que sirvió para elegir al nuevo rey de Westeros en el último capítulo de Game of Thrones. El chaparrín lo volvió a hacer, demostró de nuevo el poder de la palabra.

Convenció a los virreyes sobre su candidato. No le arruino el capítulo (y la serie) por si no lo ha visto. Pero Tyrion tiene razón: una buena historia arrastra. ¿Y sabe, sobre todo, cuándo? Al hablar en público. Al dar una charla o presentar.

¿Cómo electrizar a una audiencia? Revisemos un par de recetas, iniciando con siete lecciones de la experta Marta Kagan:

1. Empiece con papel, no con PowerPoint. Tome papel y lápiz y haga un esbozo del contenido, del flujo. De los ejemplos, anécdotas y datos relevantes. “Lo más importante para mejorar es tener una historia que contar antes de llegar al PowerPoint”: Cliff Atkinson (autor de Más Allá de los Bullets).

2. Cuente su historia en 3 actos.

Acto 1: la preparación. Presente personajes en el contexto de una historia personal. Y, sobre todo, responda a la pregunta: ¿por qué me debe importar lo que vas a decir?

Acto 2: la confrontación. ¿Cómo me beneficia tu idea, producto o proyecto? El enemigo a vencer.

Acto 3: la resolución. ¿Qué debo hacer ahora?

3. Una imagen vale más que mil palabras. Está científicamente comprobada la superioridad de las imágenes. Imagine: una audiencia recuerda apenas 10% del contenido verbal. Pero con imágenes, ¡la cifra cambia a 65%! Adicionalmente el cerebro las procesa 60 mil veces más rápido.

4. Las emociones capturan la atención. “Un evento cargado de emociones es el estímulo más poderoso. Las audiencias retienen seis veces más estadísticas asociadas a anécdotas”, asegura en su libro Reglas del Cerebro el biólogo John Medina. “La gente puede olvidar lo que les dices, pero no cómo los hiciste sentir”, dicen Chip y Dan Heath, profesores de Stanford y autores del libro Hecho para Quedarse.

5. Use términos comunes. Entendibles. Steve Jobs no presentó al iPod con un largo párrafo de especificaciones, sino con “iPod. Mil canciones en tu bolsillo”.

6. Olvide los “bullet points”. Todos usamos y abusamos de ellos (me confieso culpable). Los “bullets” le dicen a la audiencia “apunta esto” y no: “Tienes que recordar esto”.

7. Practique y ensaye como loco. Según la experta Nancy Duarte, una presentación memorable requiere 30 horas de investigación y preparación, 30 horas para hacerla y 30 para ensayarla. Póngale que exagera y divídalo entre 10 o 20: 1.5 horas en cada actividad.

Excelentes. Veamos ahora el secreto detrás de las fabulosas charlas de TED según Carmine Gallo, autor del libro Hable como en TED. Asegura que las presentaciones más persuasivas cumplen tres leyes: despiertan emociones, son novedosas y son memorables.

Gallo analizó las 500 mejores charlas, platicó con los autores más vistos para escribir su libro y derivar nueve lecciones (tomadas de Forbes, Slideshare y Financial Times):

1. Libere al maestro que trae dentro. No se puede inspirar a nadie si usted no está inspirado. El apasionado se puede convertir en maestro. Y la maestría es pilar de una gran presentación.

2. Cuente tres historias.

3. Practique incesantemente.

4. Enseñe algo nuevo a su audiencia. Provoque, despierte, rete.

5. Tenga momentos que dejen “con la boca abierta”.

6. Sea simpático sin contar chistes. El humor es un elemento poderoso y no tiene que ser un cómico para usarlo.

7. Utilice la regla de los 18 minutos. Más tiempo hace que la mente olvide.

8. Fotos en lugar de texto.

9. No se salga de su carril. Sea auténtico y abierto. No venda lo que no tiene.

Fenomenales. Quizá nuestros mensajes no sirvan para nombrar al rey de Westeros, pero una historia que mueve siempre será muy útil en los negocios, la política y la vida. Suerte al contarla.

Posdata. Otra vez se enoja López por la gran caída en la generación de empleos. “Él tiene otras cifras”. ¡Uffff! Cuando alguien se pelea con la realidad, esta siempre termina
ganando...



En pocas palabras...

“Pueden escuchar tus palabras, pero sentirán tu actitud”.

John Maxwell, autor estadunidense.
15 Junio 2019 04:00:00
Contener a Trump
Se evitó la terrible amenaza arancelaria de Trump... por ahora.

Porque esto apenas inicia. El Sr. Naranja ya encontró su cantaleta para su base de votantes en el 2020. Es un camino conocido: México seguirá siendo el punching bag de este bully narciso.

Pero ahora será peor.

A fin de cuentas, con lo de “México pagará el muro” la solución era sencilla: ignorarlo. La bravuconada no tenía dientes. Con los aranceles la cosa cambia. Hay que atender la amenaza porque sus consecuencias son fatales (relea “Trump, el bebé nuclear”).

Por eso México cedió y absorbió el costo de la crisis migratoria de Estados Unidos (EU). No había de otra.

¿Qué hacer ante este escenario? Cuatro cosas:

1. Aceptar que a Donaldo no se le puede controlar. Sólo se puede intentar contenerlo. Hay que lidiar con él, aunque sea berrinchudo, mal informado, aislado (rodeado de porristas o locos), ocurrente y vengativo. Tiene demasiado poder.

2. No cometer más estupideces. La nueva arma arancelaria de Trump es cortesía de AMLO. De su política migratoria fraternal. Los datos no mienten. Las detenciones de migrantes en EU pasaron de 50-60 mil por mes a 145 mil en mayo. En sólo 5 meses se acumularon 676 mil detenciones. México le dio la excusa a Mr. Orange. Ahora hay que parar esta alza en el flujo migratorio (llevará tiempo) y habrá que manejar el caos y el costo que tontamente nos endilgó el Tlatoani.

3. Reclutar aliados en EU. El acuerdo se dio, en parte, por la presión de empresarios, legisladores y gobernadores estadunidenses. Los aranceles también los iban a impactar. México requiere cabildeo y networking permanente. Tender puentes para construir un equipo bilateral en contra de las estúpidas amenazas naranjas.

4. Minimizar el trato directo con Trump. Ignorarlo y no provocarlo. En esto Andrés Manuel es un maestro. Responder a los vitriólicos tuits naranjas con referencias históricas, con “abrazos en lugar de balazos” y lo que se le ocurra al Presidente.

El panorama preocupa. Como si la amenaza arancelaria no fuera suficiente, está el tema del T-MEC. Hay que aprobarlo lo más rápido posible, antes de que el ambiente se caldee más.

Y es que los acuerdos entre países son complicados. Deepak Malhotra, profesor de Harvard, explica que hay 2 diferencias clave entre una negociación entre naciones y una entre empresas:

a) El objetivo. En los negocios es descubrir cuánto valor hay en la mesa y cómo repartirlo. Entre países hay intereses múltiples.

b) La cantidad de soluciones disponibles. Entre empresas hay muchas. Entre naciones, “si tienes suerte encontrarás una opción con la que todos puedan vivir... y tendrás que librar múltiples obstáculos para hallarla”.

El autor del libro Negociando lo Imposible recomienda 5 cosas para un diálogo entre naciones:

1. Fijar precondiciones y lanzar ultimátums son pésimas tácticas. Aunque creas que “son razonables”, crean obstáculos innecesarios o, peor aún, llevan a una escalada de posturas.

2. No necesitas “el trato más bueno del mundo”, sino uno que se pueda implementar. La negociación no termina con un acuerdo. Hay que negociar detalles operativos y después queda la operación. Si el trato no es percibido como “justo” por ambas partes, no funcionará.

3. Que “ellos pierdan” no significa que “ganaste tú”. Los “juegos de suma cero” no duran. Por ejemplo, si un país sabe que “se lo fregaron”, será imposible que el político pueda vender el acuerdo a sus votantes. El enfoque adecuado es ver a la contraparte como un “socio con el que trabajarás por mucho tiempo”.

4. Ambas partes tienen que salvar cara.

5. Hay que decirle a los votantes cosas que no quieren escuchar. Es imposible ganar todo. Los argumentos histriónicos sirven en la política, pero no al negociar. El político debe explicarle esto al votante. La razón tiene que imperar.

Éste es el complicado escenario que deberá navegar México de aquí a la elección estadunidense del 2020. Ojalá que nuestro capitán tome nota y pueda esquivar tanta tormenta.

Ah, y por favor: ¡qué los huracanes no sean de manufactura propia!

En pocas palabras...

“La pequeña rama que se dobló seguía erguida cuando pasó la tormenta”.
Esopo
08 Junio 2019 04:00:00
¿Conque muy influyente?
“Aeroméxico 198, favor de regresar a la terminal. Se ha presentado una emergencia”. Algo así habría dicho la torre de control al vuelo AM198, que ya estaba casi despegando desde Mexicali rumbo a la Ciudad de México. ¿La emergencia? Recoger a Josefa González-Blanco, titular de Semarnat, quien había perdido
su vuelo.

La funcionaria se creyó muy influyente... y perdió la chamba. Correctamente la cesaron. Pero ¿sabe qué? Eso no es influencia, es prepotencia. Y la prepotencia no funciona, la influencia sí. ¿Cómo ser realmente influyente en la política, los negocios o la vida? Veamos.

“Mis investigaciones revelan que existen sólo seis principios universales que capturan lo que hacen los realmente influyentes”, explica el profesor Robert Cialdini.

Estas 6 “armas universales” del autor del libro Influencia: Ciencia y Práctica son, de acuerdo al consultor David Palmer:

1. Reciprocidad. El famoso “dando y dando”. Algo común y fácil de hacer, pero poderoso. Sobre todo al realizar favores inesperados. Se crean deudas pagaderas a futuro. Por cierto, los favores no necesitan ser tangibles, pueden ser tan simples como dar información. Ah, y el tamaño ni siquiera es relevante, sólo que sea inesperado y genuino.

2. Compromiso y consistencia. Generalmente se mantiene una postura que ya se adoptó. Es difícil abandonar un compromiso. Y si es verbal, mucho mejor.

3. Prueba social: el efecto manada. Hay seguridad en grupos grandes. Si demuestra que lo siguen unos, otros también lo harán. Una aplicación clara son los “testimoniales” de uso de productos: si los que no conocen su producto ven que a muchos les gusta, quizá a ellos también. Muy útil cuando hay incertidumbre o la gente no sabe qué hacer.

4. Me gusta. Es difícil decirle que “no” a alguien que cae bien. Busque algo en común con el interlocutor: un equipo, opiniones, un pasatiempo, etc. Por cierto, los halagos funcionan mucho. No subestime su poder, úselos. Busque contactos cortos, constantes y agradables con las personas a influenciar.

5. Autoridad percibida. Las personas tienen deferencia con los que son o parecen poderosos. La clave es el “parecen”. Vístase como alguien con poder, hable inteligentemente. Soporte sus ideas con argumentos sólidos, datos y citas de expertos reconocidos.

6. Escasez y urgencia. Las personas desean lo que es difícil de conseguir. Lo que es exclusivo. Esto aplica para productos (un nuevo iPhone), pero también para su tiempo, para su ayuda. Si usted es percibido como valioso, su capacidad de influencia aumentará.

Muy interesantes. Repasemos otros 10 consejos prácticos de la periodista y autora Minda Zetlin:

a. Escuche... y mucho. Relea “¡Cállese!”.

b. Pregunte para entender lo que quieren las personas. Demuestre interés. Le servirá para aplicar bien la regla 1 de Cialdini.

c. Conecte. Similar a la regla cuatro.

d. Baje la guardia. Demuestre su lado vulnerable. Lo hace más humano. Facilita la conexión... y la influencia.

e. Nunca pierda la oportunidad de dar las gracias.

f. No deje de reconocer a otros. De dar “palmaditas”.

g. Si la regó, discúlpese. Reconocer un error es una herramienta poderosa para ganarse a alguien.

h. Busque dar lo que la persona desea. Siempre que se pueda.

i. Deje que las personas “salven cara”. Nunca arrincone a alguien. Busque que mantengan su dignidad. Y si va a cortar a alguien, sea rápido y justo.

j. Conteste el teléfono. O el correo. Hace una gran diferencia con su interlocutor. Y teléfono mejor que correo. Y cara-a-cara es mejor que responder por teléfono.

Parecen consejos simples, pero no lo dude: aplicarlos con tesón incrementará su influencia. Una advertencia: sea genuino (por ejemplo, al halagar o hacer un favor). Nunca subestime la inteligencia de la otra persona. Recuerde, ¡es muy fácil reconocer un billete falso de 75 pesos!

Finalmente, hay una sutil línea entre influir y manipular. Un manipulador no es genuino y corre el riesgo de ser exhibido. ¿Entenderá alguna vez esto nuestra clase política? ¡Lo dudo!

Posdata. Las señales son claras y van al alza: si no se corrige el rumbo, la crisis es inminente. Relea La Crisis que Viene, un título 100% vigente.

En pocas palabras...
“El secreto de mi influencia es que siempre
permaneció en secreto”.Salvador Dalí
01 Junio 2019 03:59:00
Ganar jugando mal
Tigres es campeón por quinta vez en 10 años. ¡Yes! En una final dura y tensa, dobló al León. El súper líder, el equipo más goleador y con la mejor defensa no pudo meter un gol.

Si metía uno, para mí hubiera terminado ganando. Pero no pudieron.

La crítica de algunos a este campeonato de Tigres va más o menos así: “Con ese equipote, ¿cómo ganan con tan poco?”.

Es cierto. En papel, el plantel del “Tuca” debería arrasar siempre. Y sin embargo, a veces en los deportes, los negocios o la vida, los grandes equipos no funcionan bien por alguna circunstancia.

Una lesión, una expulsión, una jugada sorpresiva del competidor, un error, un mal planteamiento, mala suerte o lo que sea. Le cuento que soy tenista de hueso colorado. Y los tenistas de época encuentran la forma de ganar cuando juegan mal.

“Las victorias que logras jugando mal cuentan más que cuando juegas bien. Son las que cambian la dinámica. Y yo soy uno de los que ha ganado más partidos jugando mal”.

¿Sabe quién dijo esto? Rafael Nadal en una entrevista en el 2013 tras un difícil partido que apenas ganó contra un oponente muy malito. Yo se lo he escuchado muchas veces. Estoy totalmente de acuerdo.

Le propongo que la organización, equipo o persona que gana cuando las cosas no salen bien son las que destacan, las que crean dinastías, las que revolucionan industrias, las que dejan huella que perdura.

Son las que impactan. Suena fantástico, pero: ¿cómo lograrlo? Le propongo una receta de cinco partes:

1. Diseñando para la excelencia. Los triunfos no llegan por casualidad. Requieren una estrategia detallada. Reclutar talento con características específicas.

Y no sólo técnicas, sino humanas. En cualquier ámbito, un mal vestidor tumba al mejor equipo.

2. Preparándose para el campeonato. Como dice un viejo refrán japonés: “La disciplina tarde o temprano vencerá a la inteligencia”. Totalmente... y sobre todo en las grandes ligas, donde el talento abunda. La preparación de todos los departamentos es clave. De nada sirve una gran delantera si la defensa es fatal, la media inoperante y el portero una coladera.

3. Anticipando problemas. Poco se habla de la redundancia, pero es clave. La organización que no está preparada se atora, porque en algún momento del campeonato habrá que hacer un cambio.

Cuando esto pase, la calidad no debe sufrir. El desempeño del equipo será tan bueno como su banca, pues ésta siempre juega precisamente en los momentos más difíciles.

4. Ajustes tácticos. Las circunstancias del partido, de la competencia o del entorno determinarán los movimientos a realizar. El técnico (director, gerente) debe saber utilizar sus piezas para ganar el

partido, triunfar en la negociación o mejorar el rendimiento de su equipo para alcanzar la meta deseada.

5. Planear para el largo plazo. La organización que cumple lo anterior tendrá muchos triunfos, pero también fracasos. A fin de cuentas la competencia cuenta. El éxito sostenido se da al mantener la mira en el objetivo final.

En ser ecuánime ante la derrota si las piezas del rompecabezas están en su lugar. En saber detectar qué requiere ajustes menores y qué ajustes mayores. Esto es particularmente relevante en la era de la hipercomunicación, donde todo tiende a sobredimensionarse. Donde la exageración reina.

Si revisa la historia reciente de Tigres verá que están presenten estos elementos. Y, claro: también en la consecución de la séptima estrella.

Tigres no jugó bien por varias razones: Aquino venía de una lesión y, aunque mejoró, no estaba en el gran nivel que siempre tiene. Salcedo venía a la baja.

Dueñas sufrió una conmoción cerebral. Gignac también venía de una lesión y, aunque metió goles, físicamente no estaba en su punto óptimo. Por eso el equipo no estaba a su nivel.

¿Qué sí funcionaba muuuy bien? La defensa, la media y nuestro porterazo.

Por eso Tigres jugó así. Fincó su triunfo en la parte del equipo que estaba en excelencia.

Le propongo que lo mismo puede pasar en su empresa o en sus proyectos. Ojalá que le sirvan estos consejos para que, aun cuando juegue mal, pueda ganar el

campeonato. Suerte en el torneo.


En pocas palabras...

“El talento gana juegos, los equipos

ganan campeonatos”. Michael Jordan

Posdata. Bien por los casos contra Lozoya y Ancira. Ojalá se vaya hasta las últimas consecuencias.

Y faltan más. Si no se castiga la corrupción, no se acaba.
18 Mayo 2019 04:00:00
Zugzwang
No crea que me equivoqué al teclear el título de la columna. Esta palabreja de origen alemán significa algo así: obligado a mover.

Se utiliza en el ajedrez y otros deportes cuando un jugador terminará en desventaja simplemente por mover una pieza. Cuando la mejor opción sería no hacer nada. Como en el dominó, decir paso.

Muy interesante y ¿sabe qué? También puede ser aplicable en los negocios, la política y la vida. Veamos.

Primero hay que decir que no hacer nada es muy difícil. La era de la disrupción y la hipercomunicación nos empuja a la acción constante. Cambia aquella famosa frase de Fidel Velázquez: el que no se mueve no sale en la película. El movimiento como default.

Y con justa razón. El cementerio corporativo está lleno de empresas que murieron por no anticipar cambios en su industria, como Kodak, Blockbuster o Research in Motion (Blackberrys). Gigantes cuyo tamaño se volvió desventaja (relea “¡Destruya su negocio!”).

Y, sin embargo, a veces hacer una pausa es lo mejor. Por ejemplo:

1. Cuando hay gran incertidumbre. En tiempos de turbulencia tecnológica o económica a veces es difícil tener claridad sobre el mejor curso de acción. La experimentación eficiente (en pequeño y de bajo costo) es una gran alternativa para decidir qué hacer. Ah, y el timing es muy importante. El que se mueve demasiado pronto se desgasta y no llega. Y, claro, el que arranca tarde por lo general no gana la carrera.

2. Si un competidor atrabancado comete errores graves. Como dice el dicho: si se quiere ahorcar, dale cuerda. Ah, y los errores de la competencia también son un gran Benchmark sobre los peligros del camino. Observar, diagnosticar y aprovechar las ventajas que da un rival tontejo.

3. Los resultados demuestran que el camino elegido no es el correcto. El sesgo del costo erogado es muy dañino: cuando completar el proyecto es el único objetivo. A veces las cosas cambian y hay que rediseñar o cancelar. La pausa ahí es clave. Por cierto, todo proyecto (sobre todo si compromete grandes recursos) debe tener un sistema de alerta para verificar si los supuestos que lo justificaron aún se mantienen.

Hacer una pausa no significa quedarse con los brazos cruzados rascándose el ombligo. La consultora Lisa Lai da tres tips en el HBR para administrar un negocio en tiempos de incertidumbre:

a) Tomar acciones pragmáticas: enfocarse a lo básico dando valor al cliente, hacer apuestas inteligentes al escenario más probable y operar con estrategias rápidas de corto alcance.

b) Mantener la estabilidad emocional en la organización: aprendiendo proactivamente, reconociendo y navegando emociones y manteniendo una comunicación abierta.

c) Aprender de líderes internos y externos, expertos y gerentes de diversas áreas.

Buenos consejos, seguro alguno le sirve en su empresa o proyecto.

Hablemos ahora del Zugzwang en la política, donde muchas veces lo que conviene hacer es cerrar la boca. Un grillo atrabancado, ocurrente y parlanchín muchas veces se tropieza con su lengua (o tuits). Lo vemos a cada rato con Trump y, claro, con ya sabes quién.

Y hablando de Andrés Manuel, su velocidad de movimiento es tal que México terminará perdiendo con tanta jugada equivocada. Es cierto que hay muchas cosas que derribar del pasado. Pero no todo es malo. La ideología no bastará para transformar a un México demolido por la 4T.

Finalmente, cierro comentando sobre las pausas a nivel personal; pueden ser muy valiosas... y meditar ayuda a lograrlas.

La consultora María González recomienda en el HBR hacer micromeditaciones varias veces al día por 1 a 3 minutos de esta forma: notar la respiración y cómo se realiza (profunda, ligera, corta, etc.), respirar hacia el estómago sin presionar, ante una distracción regresar a la respiración, así la calma llega poco a poco y con ella el enfoque.

Interesante. En el ajetreo de un mundo lleno de ruido, aprender a respirar y poner atención es clave para hacer pausa y evitar jugadas incorrectas. Para decir “paso” cuando conviene más no hacer nada.

En pocas palabras...
“A veces es bueno hacer una pausa en la búsqueda de la felicidad para simplemente ser felices”.
Guillaume Apollinaire, poeta francés.
04 Mayo 2019 04:00:00
El valor de curiosear
“Curiosear es un contrapeso esencial a la eficiencia. Necesitas usar ambos (en los negocios). Los descubrimientos más grandes -los no lineales- casi siempre requieren curiosear”.

Sabiduría pura de Jeff Bezos, para mí el mejor CEO hoy en día. Parte de la excelente carta a los accionistas de Amazon de este año. Está llena de lecciones para los negocios y la vida. Veamos.

EFICIENCIA Y CURIOSIDAD
El fundador del gigante de Seattle explica que muchas veces en los negocios se sabe exactamente a dónde se va. Ahí la eficiencia es clave. “Creas un plan y lo ejecutas”, explica.

Por el contrario, curiosear es la antítesis de la eficiencia. Pero advierte: tampoco debe ser aleatoria. No. La curiosidad debe ser guiada por corazonadas, por el estómago y por la intuición. Pero sobre todo por algo que para Amazon siempre ha sido una
obsesión.

“Debe de estar empujada por una convicción de que el premio para los clientes es suficientemente grande para que valga la pena ser un poco desordenado y tangencial para poder encontrar el destino deseado”.

El premio para el cliente. ¡Wow! Por eso Bezos defiende el siempre escucharlo. En su carta cita un gran ejemplo: AWS.

Amazon Web Services (servicios de almacenamiento en la nube) es importantísimo para Amazon. Imagine, en el último trimestre representó 10% de las ventas totales y ¡58% de la utilidad operativa!

Pues AWS fue el resultado de escuchar al cliente y de la curiosidad. “Nadie lo pedía. Nadie. Pero resulta que el mundo estaba hambriento de este tipo de servicios. Tuvimos una corazonada, seguimos nuestra curiosidad, invertimos lo necesario, iniciamos a construir, experimentamos y ajustamos innumerables veces”.

Apúntelo. En este párrafo puede estar el secreto del éxito en la era de la disrupción. Una apuesta incierta que se ajustó en el camino y terminó siendo ganadora. Ah, y ojo con esto: nadie lo
pedía.

El cliente tenía una necesidad. Eso fue lo que escuchó Amazon. Pero el cliente no sabía cómo satisfacerla. La genialidad de Bezos fue experimentar hasta encontrarla. Ah, y aceptar y escalar los fracasos.

ESCALAR EL FRACASO
“Todo debe crecer al crecer la empresa, incluyendo el tamaño de tus fracasos. Si el tamaño de tus fallas no crece, no estás inventando en la escala suficiente para realmente mover la aguja del
tanque”.

Y luego Bezos admite algo tremendo, por el tamaño de Amazon: “eventualmente tendremos fallas de miles de millones de dólares”.

¿Se imagina esto como credo corporativo en México? ¡Ja! El CEO estaría patitas en la calle en un tris. Ojo, esto no significa apostar estúpidamente. Para nada. Hay que hacerlo inteligentemente.

Pero lo que Amazon sabe es que una sola mega apuesta ganadora puede compensar todas las perdedoras. Ah, y aprenden al fallar.

Ejemplo: el teléfono Fire fue un rotundo fracaso. Pero lo aprendido al desarrollarlo sirvió para una apuesta súper ganadora: el asistente de voz Alexa y las bocinas Echo.

Que no se me olvida, ningún cliente tampoco los pidió. Fue otra vez el curiosear de Amazon lo que desarrolló una nueva categoría de negocios que ha vendido 100 millones de asistentes. Sí, 100 millones. Otra perla de sabiduría: cuidado con la investigación de mercados al innovar radicalmente. Según Bezos, no sirve de mucho.


IMAGINAR LO IMPOSIBLE
¿Cree usted que Amazon es enorme? No para Bezos: “seguimos siendo muy pequeños en ventas al menudeo globales, principalmente porque 90% son en tiendas físicas”. Van por más, son insaciables. Por eso experimentan con el formato “Amazon Go”. Buscan reinventar cómo se compra en tiendas físicas, quitando la caja registradora.

Una labor técnicamente retadora que llevó años. Ya tienen 10 tiendas “Amazon Go” en Chicago, San Francisco y claro, Seattle. Y dice Bezos: “nos emociona el futuro”.

¿Está usted en el negocio de venta física? Estudie el tema. Y es que cuando Amazon se emociona por una actividad central de un negocio, hay que prestar muuucha atención.

Ojalá le sirvan estos apuntes. Para mí, son oro molido.

Posdata
¿Crecer al 6% anual? Difícil, pero se puede. Para ello hay que privilegiar la inversión y la lógica económica. Las ocurrencias y las ideologías inflexibles estorban. Y mucho.

En pocas palabras.
“Si vas a innovar tienes que estar dispuesto a que no te entiendan”. Jeff Bezos
27 Abril 2019 03:25:00
¿Quién te patrocina?
“¿Quién hablará por mí? Supe en ese momento que alguien en alguna reunión a puertas cerradas tendría que presentarme de forma favorable a mis intereses”.

Parte de una extraordinaria charla de TED de Carla Harris, que le recomiendo vea en nuestros sitios. Tema ideal ahora que el Día del Trabajo está a la vuelta de la esquina.

La directiva de Morgan Stanley reseña una junta donde se dio cuenta cómo se tomaban las decisiones para otorgar los bonos de fin de año en esta importante casa de bolsa. Y lo que encontró la sorprendió.

No sólo contaba el proceso analítico detallado, sino que entraba también en juego algo mucho más informal. Había 3 clasificaciones: estrellas (grandes bonos), promedio y deficientes (puesto en riesgo).

Cuenta que alguien presentaba al candidato(a) y antes de terminar alguien lo interrumpía para decir: “Parece que Juan es una estrella... o promedio... o es un desastre”. Y ya, así se quedaba.

A Harris le cayó el veinte un par de años después: “Esa persona que hablará por ti, que te defenderá, es tu patrocinador”.

Exacto. Lo más retador del asunto es que estas conversaciones se van a dar entre personas de autoridad a puertas cerradas y siempre habrá elementos subjetivos. Usted, yo o el que sea no estará ahí. Por eso hay que buscar y tener patrocinadores.

¿Cómo conseguirlos? Para contestar, Harris argumenta que hay que recordar que existen dos tipos de monedas de cambio válidas en cualquier organización: el desempeño y las relaciones.

“La moneda del desempeño la acumulas al dar los resultados esperados... y un poco más”, explica.

Es la moneda más común y es valiosa para cualquiera por 3 razones: hace que destaques (creando así una reputación favorable), lleva a promociones en etapas tempranas de una carrera y, claro, atrae a patrocinadores.

“¿Y por qué el desempeño los atrae? Porque a todos les gusta una estrella”, concluye Harris. Pues sí: el éxito es magnético.

De la otra moneda de cambio se habla poco, pero es igual de importante. Advierte la banquera: no puedes pedirle a alguien que te apoye con su influencia si nunca has interactuado con él o ella.

Por eso recomienda invertir tiempo en conectar, conocer y trabajar con la mayor cantidad de personas en la organización. No se puede crear una mayor red siendo un total desconocido(a).

Una observación personal sobre las relaciones: son un factor muy relevante para acumular poder organizacional. Y el poder es tan importante como el desempeño, sobre todo al avanzar en una carrera.

De acuerdo al profesor de Stanford y autor Jeffrey Pfeffer, el poder se puede acumular metódicamente y para ello recomienda:

* Tener una excelente relación con el jefe (vital, recuérdelo).

* Desarrollar un network. Tip: para crecerlo, ofrezca ayuda. Esto cimienta relaciones.

* Lograr que el trabajo se note. Un buen desempeño sólo importa si es visible.

* No tener miedo de sobresalir y a romper ciertas reglas (con mesura, agrego yo).

* Ser popular no es tan importante. Pero OJO, los poderosos casi siempre son populares.

* Controlar presupuesto y recursos es signo de poder.

* Las tareas pequeñas e importantes son relevantes. Es bueno identificarlas y apropiárselas.

* Actuar y hablar como si se tiene poder. La autoridad es 20% otorgada, 80 % apropiada.

* Construir una reputación. La percepción es realidad.

Oro molido, apúntelas. Regreso a Harris, que advierte que un buen patrocinador cumple 3 requisitos: tiene un lugar en la mesa donde se toman decisiones, conoce el trabajo del patrocinado y posee poder.

¿Cómo conseguirlo? Preguntando. Claro, tras haber cumplido la tarea. ¿Y si dice que no?

Puede ser por 3 razones: no conoce su trabajo suficientemente, no cree tener el poder para influir o simplemente no quiere hacerlo.

En cualquier caso, ante un “no” habrá que seguir buscando. “Tener un patrocinador es vital. Puedes sobrevivir sin un mentor, pero no avanzarás sin un patrocinador”, advierte Harris.

Totalmente de acuerdo. Es una ventaja clave. ¿Ya tiene el suyo?

Posdata. La verdad no peca, pero incomoda. Incomoda al ocurrente, al improvisado, al infalible. Al populista. Incomoda a ya sabes quién.

En pocas palabras...

“Tu voz es el corazón de tu poder. Úsala”.

Carla Harris, banquera

estadunidense.
20 Abril 2019 03:57:00
La vida pasiva mata el alma
Guise argumenta que alguien pasivo existe sólo por existir: “Sobrevive rutinariamente y no tiene propósito”. Una palabra encierra el antídoto a este cáncer: intención. ¿Qué quieres lograr? Si no se tiene una respuesta clara, eventualmente la pasividad puede tomar el control.

Por el contrario, el (la) que vive con intención tendrá movimiento constante que puede llevarlo a descubrir su propósito. Excelente tema ahora en Semana Santa.

¿Cómo tener intención de vida?

Empezando en pequeño. No es con “grandes metas genéricas”. Esas porras motivadoras que tienen un efecto efímero.

Para lograr cambios relevantes se requieren más bien metas cortas. Rutinas de minihábitos para practicar todos los días y generar cambios positivos incrementales.

Construir lo grande partiendo de lo chico. Guise inició su camino hacia una vida saludable con una lagartija diaria. Terminó su libro al fijarse la meta de escribir dos páginas al día. Relea “Minihábito = Macro éxito”.

Posteriormente sistematizó el concepto de intención con una lista y un calendario. Primero, sugiere apuntar en un pizarrón (de esos borrables) una lista con cuatro categorías de tareas/actividades:

a) Frecuentes. Acciones diarias valiosas que benefician, pero que no son obligatorias. Recuerde: según Guise, hay que de tener 2 o 3 minihábitos diarios.

b) Ahora. Cosas que hará hoy en algún momento.

c) Futuro próximo. A realizar, digamos, en el próximo mes.

d) Algún día/Quizás. En algún momento en los siguientes 5 años.

Segundo, usar el calendario para darle seguimiento puntual al avance del cumplimiento. Ah, y al final de todos los días calificarse para monitorear el

progreso.

Vea un video que explica este sistema en nuestros sitios. Pero ése es el punto: es un sistema. La intención, la acción y el propósito no llegarán solitos. Los hábitos diarios son el cemento que ingenierilmente levantan la intención de vida.

Analicemos otro método fascinante para combatir la pasividad.

“En la premeditación del mal del filósofo griego Séneca se visualizan los peores escenarios para detectar lo que te preocupa y así evitar la parálisis que provoca el terror”, explica Tim Ferriss.

El conferencista defiende las virtudes del estoicismo como filosofía de vida, para separar lo que se puede de lo que no se puede controlar. Para enfocarse en lo primero y prepararse para lo

segundo.

Creó un sistema original. En lugar de basarse en definir metas, se enfoca en definir miedos. Le llama “fijación de temores”. Para implementarlo se requieren 3 páginas (una por temor):

1. ¿Qué tal sí...? Y luego describir la preocupación: no me dan la promoción, no gano el partido, etc. Después para cada temor 3 columnas. En la primera se definen con precisión cada cosa negativa que pasaría si sucede lo malo. La segunda enlista lo que se puede hacer para “prevenir” la consecuencia negativa. Finalmente, en la tercera columna se anota qué se puede hacer para reparar o minimizar el daño si las medidas preventivas no funcionan.

2. El beneficio. Una página sencilla que contiene las respuestas a esta pregunta: ¿cuáles serían los beneficios de intentar lo que se teme y de obtener aunque sea un éxito parcial?

3. El costo de la inacción. Quizá sea la página más importante. Por lo general, somos buenos para detallar los costos de fallar, pero no los costos del statu quo. De no hacer nada.

Aunque no es infalible (a veces los temores están muy bien fundados), Ferriss asegura que sus mayores triunfos (y fracasos evitados) se deben a usar este sistema una vez por trimestre (vea una explicación del mismo en nuestros sitios).

Excelentes consejos. Espero que le sirvan para planear una intención de vida positiva ahora que arranque actividades de nuevo, porque espero haya descansado. Suerte en la faena.

Posdata. ¿Elegir la justicia y no la ley? ¿Y quién decide? ¡Madre mía! Seguramente el Tlatoani, ¿no? ¡Qué peligroso enunciado! Al extremo, lleva a la

anarquía.

En pocas palabras...

“Sufrimos más en nuestra imaginación que en la realidad”. Séneca
06 Abril 2019 04:00:00
La virtud de la brevedad
Le propongo esta regla para los negocios, la política y la vida. Seguro que salvará a cualquiera en más de una ocasión. Y es que todos tendremos oportunidad de demostrar “pentontez” alguna vez en la vida.

Quizá por opinar de algo que se desconoce. O tal vez por actuar exaltado, pues es mucho más fácil ser estúpido si la sangre está caliente. Y, bueno, en otros casos es defecto de fábrica, como diría don Hermenegildo Torres.

Me puse a reflexionar sobre el tema al leer la carta de ya sabes quién al rey Felipe VI para solicitar que España pida perdón a los pueblos indígenas de México por los abusos de la Conquista.

“México desea que el reino español admita su responsabilidad histórica por esas ofensas y ofrezca las disculpas que convengan”, diría el extenso manifiesto.

¡Madre mía! Sin duda que la brevedad hubiera sido una virtud a practicar aquí. Bueno, de hecho, abstenerse habría sido mejor. En boca cerrada (o pluma guardada) no entran pejes... digo moscas.

Algo muy difícil de aplicar para cualquier populista o líder organizacional sabelotodo. Personas que por lo general:

* Están enamoradas de sus
voces.

* Creen ciegamente en sus
convicciones.

* Se rodean de un coro de clones. O peor, de lambiscones.

* Piensan que el que no concuerda con ellos es obtuso, terco o enemigo declarado del progreso.

Me detengo en el último punto, para mí un cimiento de la pendejez. ¿Y sabe qué? Tiene un nombre científico.

Realismo ingenuo, un término que define Tim Harford en el Financial Times: “El sentimiento seductor de que se observa al mundo como es en realidad, sin el menor sesgo o error”.

El profesor de Stanford Lee Ross (coautor del libro El más Sabio del Cuarto) explica el origen de este mal: “Los humanos entendemos que las opiniones de otros son influenciadas por experiencias y dogmas. Pero no reconocemos los sesgos de nuestras creencias”.

Ciertamente, una idea seductora... y peligrosa. Yo soy razonable y si no estás de acuerdo conmigo, tú eres un idiota.

Harford cita un fascinante estudio de la sicóloga Emily Pronin, que aplicó cuestionarios sobre temas políticos a los participantes. Luego distribuyó las respuestas y pidió especularan sobre las bases de cada opinión.

¿El resultado? Realismo ingenuo. Las opiniones propias (y de los que tenían posturas similares) estaban basadas en cosas como “atención al detalle”. ¿Y los que pensaban distinto? Ah, esos idiotas buscaban “aprobación grupal” o “ser políticamente correctos”.

¿Qué hacer? En corto, ponerse en los zapatos del otro y ser abogado del diablo con el razonamiento propio. Cinco
recomendaciones:

1. Poner por escrito la postura contraria. Ojo, por escrito. Verbalizar ayuda a entender argumentos distintos.

2. Contestar: ¿qué podría estar mal con mi propuesta? Otra vez, por escrito. Ah, y encuentre por lo menos cinco debilidades. ¿Hoja en blanco? ¡Ingenuo!

3. Hacer un Benchmark. ¿Cuál es la mejor práctica y cómo se compara con sus ideas?

4. Preguntar a terceros.

5. Crear una alternativa mezcladita. Hasta con ideas de su contraparte.

Perfecto... en teoría. Y, sin embargo, es duro combatir los reflejos instintivos del realismo ingenuo. Sobre todo al discutir, cuando es bien fácil cerrarse a ideas distintas.

Siete tips para no arrebatarse al debatir: contar hasta 10, no insultar, eliminar el juego de suma cero, poner por escrito su postura (y leerla) antes de decirla, no negociar enojado, pensar en la negociación que sigue y convivir/conocer a contrarios potenciales.

La brevedad siempre será una gran virtud. Y ante el desconocimiento, es clave callar y preparase. Aprender abriéndose a todo tipo de ideas y posturas.

Combatir el realismo ingenuo para llegar a la mejor solución. Así nadie tendrá que disculparse por cometer
“pentontadas”, ¿no cree?



Posdata.

Primer acto: mando una terna de ineptos, me la rechazan.

Segundo acto: me rechazan la misma terna.

Tercer acto: nombro a los ineptos que quiero.

¿Cómo se llamó la obra? Autonomía CREmada...




En pocas palabras...

“Soy paciente con los estúpidos, pero no con los que están orgullosos de serlo”.

Edith Sitwell, poetisa británica

30 Marzo 2019 03:00:00
Test de aptitud política
Ahora que los de la mafia del poder huyen despavoridos y dejan sus puestos por las nuevas políticas de salarios de la cuarta transformación existen muuuchas oportunidades laborales. Y como el nuevo Gobierno es súper incluyente, cualquier miembro del pueblo sabio puede ser un excelente candidato (a). Sólo hay que animarse a aplicar.

En ánimo de que juzgue sus aptitudes, saque papel y lápiz. Aquí le va un test práctico que le será útil antes de sus entrevistas de trabajo. Suerte en la faena.

PREGUNTA 1. La verdadera igualdad de género es:

a) Una lucha antiespecista, porque todas las hembras –mujeres, vacas, cerdas y burras– son iguales.

b) Pagar igual por igual trabajo.

c) Luchar en contra de cualquier
discriminación.

Sume 5 puntos si contestó a). Sería usted un gran candidato (a) para sustituir a la senadora de Morena Jesusa Rodríguez –la sustituta de Olga Sánchez Cordero–. Sume 2 puntos por b) y reste 5 si eligió c).

PREGUNTA 2. Si aplica a un puesto especializado y no sabe algo, debe:

a) Retirarse de la contienda y dejar que alguien que sí conozca de la materia sea considerado.

b) Ocuparse en aprender.

c) Sacar su celular y usar Google para buscar una respuesta bonita que lo inspire.

Reste 5 puntos si eligió a), sume 2 puntos si escogió b). Pero si acaso optó por c), sume 5 puntos a su “score”. Es un excelente candidato para un órgano regulador autónomo, particularmente de alta
especialización.

PREGUNTA 3. Cuando alguien critica sus ideas o proyectos, lo procedente es:

a) Despedirlo (o cambiarlo de puesto) inmediatamente y ordenar que se
reconsidere la postura emitida.

b) Analizar los argumentos y ajustar lo que se requiera de su idea.

c) Etiquetar al emisor con algún
adjetivo sonoro, para evitar así discutir.

Difícil elección, ¿verdad? Disculpe, ¡es pregunta capciosa! Hay dos excelentes respuestas: a) o c). Cualquiera suma 5 puntos a su score. Si eligió b), le recomiendo una cita con su siquiatra porque está realmente confundido. Réstese 5 puntos por obtuso.

PREGUNTA 4. Lo procedente al evaluar programas, reformas y políticas del pasado es:

a) Destruirlas totalmente, que no quede huella.

b) Desterrar a cualquiera que haya participado en administraciones
neoliberales.

c) Documentar precisamente políticas, estrategias y tácticas para nunca volverlas a utilizar.

Para que vea que esta prueba es facilona: cualquier respuesta suma. 5 puntos si contestó a) o b) y 2 puntos si contestó c).

PREGUNTA 5. Antes de tomar una decisión polémica hay que:

a) Evaluar todas las opciones con cuidado para decidir por la mejor
alternativa.

b) Diseñar una consulta popular con un cuestionario y muestra que asegure que gane la opción del jefazo.

c) Echar un volado.

Si eligió b) es usted un miembro prototípico de la 4T. Sus instintos son impecables, sume 5 puntos. Si respondió a) es un conservador fifí neoliberal, réstese 4 puntos. ¿Escogió c)? Sume 3 puntos por demostrar una valentía creativa. ¡Que cojones!

PREGUNTA BONO. ¿Qué hay que hacer ante una presunta agresión de un país que sucedió hace 500 años?

Ésta no es de opción múltiple, usted sabe la respuesta. Si acertó, súmese 5 puntos.

Ahora sí, ¡a sumar! Si su “score” es mayor a 18, triple contra sencillo a que consigue un puestazo en el Gobierno federal. Llámele cuanto antes al representante de Morena en su entidad. Si obtuvo entre 0 y 20 puntos, tome un curso rápido de 25 conferencias mañaneras y contéstela de nuevo. Ya verá que mejora.

Pero si su “score” es negativo, le invito a sumarse a los que exigiremos que la razón y el talento imperen en la tan necesaria transformación positiva que sí requiere México, ¿se apunta?



En pocas palabras...

“El pesimista se queja del viento, el optimista espera a que cambie y el realista ajusta sus velas”.

William Arthur Ward

Escritor estadunidense.
23 Marzo 2019 04:00:00
Piel delgada
Le propongo una regla universal del liderazgo: a más influencia o poder, mayor probabilidad de que el líder tenga la piel muy delgada.

Claro, pues como el poderoso se siente muy “papas fritas”, es más fácil que se disguste con opiniones o ideas distintas a las suyas y que fustigue, congele o castigue a los que se atreven a
expresarlas.

Algo aplicable en la política, los negocios y la vida. Me confieso víctima de esta máxima. Ahora que el país está tan polarizado, últimamente mi piel se ha vuelto muuuy delgada con los que difieren de mis opiniones o ideas. Quizá a usted le pase algo similar.

Tener la epidermis sensible es peligroso en cualquier ámbito porque un jefazo (o un colaborador) que no aguanta nada se arriesga a:

1. Que nadie le diga la verdad.

2. Terminar rodeado de gente
similar.

3. Generar un ambiente de grilla.

4. Promover que se multipliquen los lambiscones.

5. Ahuyentar a los talentosos.

En los negocios, una receta ideal para el estancamiento. A fin de cuentas la innovación tan necesaria hoy en día
implica:

* Discutir y elegir las mejores ideas.

* Experimentar frecuente y
eficientemente.

* Fracasar bien: temprano y
aprendiendo.

* Contratar, promover y dejar trabajar al talento.

* Flexibilidad estratégica y operativa.

* Decidir rápido lo que se pueda y pausado lo que se requiera.

* Estar atento a competidores, tecnología y clientes.

* Ajustar en el camino, eliminando lo malo y reforzando lo bueno.

Tener la piel delgada también es muy común en la política, sobre todo en los líderes populistas como Trump y ya sabes quién. Su típica reacción ante la crítica es etiquetar, amenazar y atacar.

Sin duda una peligrosa enfermedad de nuestra era. Y es que los líderes volubles terminan fracasando en el mundo disruptivo, donde la velocidad de cambio es la única constante.

¿Qué hacer? Le propongo un plan de 3 pasos:

a) Mida el grosor de su epidermis. ¿Qué tanto se ha enojado en el último mes y por qué? ¿Se ha incrementado su nivel de irritación en el último año?

b) Identifique los disparadores que le provocan enojo. ¿Qué? ¿Quién? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Por qué?

c) Analice causas raíz y cree un plan con medidas específicas. Para minimizar su exposición a los disparadores y claro, para modificar su reacción ante ellos.



Independientemente del plan de acción, los típicos tips sobre cómo reaccionar ante un enojo son muuuy aplicables: contar hasta 10, no actuar (o responder un WhatsApp o email) impulsivamente, ponerse en los zapatos del otro, responder en lo individual y no al grupo, etc.

Consejos sencillos para evitar acciones que luego cuestan.

Tres comentarios adicionales. Primero, no es lo mismo tener la piel delgada en la chamba que en la vida personal. A fin de cuentas, con familia y amigos siempre puede haber una segunda oportunidad. Pero a veces en el trabajo no. Las actitudes de divo(a) son perjudiciales para cualquier carrera. Hay que tener cuidado.

Segundo, en algunas cosas sí vale la pena tener piel delgada. Por ejemplo en valores fundamentales o transgresiones éticas o legales. Ahí hay que ser muy
meticulosos.

Y tercero, la virtud de recapacitar es clave. Un “disculpe usted” nunca es mal visto. Ah, las personas que triunfan consistentemente tienen una capacidad de autodiagnóstico. Como bien decía Edison: “no he fallado, tan sólo he encontrado 10 mil formas que no funciona”. El que tropieza y se levanta siempre progresa.

Finalmente, a veces es mejor cortar por lo sano. Si tiene disparadores (grupos de WhatsApp por ejemplo) que lo crispan, pruebe cortar o limitar la comunicación. Quizá se sienta más tranquilo.

Tener la piel un poco más gruesa curte a cualquiera para enfrentar los temporales de una era dinámica, polarizada y competitiva. Yo por lo pronto me propongo aguantar un poco más, trabajar en hacer más callo ¿me acompaña?

Posdata. Si no ha revisado el estudio del IMCO sobre el tren Maya, hágalo. Completísimo. Entre 4 y 10 veces más. Y no será rentable. Un capricho muuuuy costoso.



En pocas palabras

“Por cada minuto que estás enojado sacrificas 60 segundos de paz”. Ralph Waldo Emerson, escritor estadunidense


09 Marzo 2019 04:00:00
Nunca
Cuarenta cosas que nunca debemos hacer:

1. Nunca pelees con alguien de bajo nivel que en ese momento tiene el poder de hacerte la vida difícil. Vas a perder.

2. Nunca discutas con un pendejo porque bajarás a su nivel y ahí te va a ganar por experiencia.

3. Nunca prometas lo que no puedes cumplir porque el tiempo y la realidad terminarán por cobrarte la factura.

4. Nunca elijas la opinión de lambiscones sobre la de talentosos. Te sentirás muy bien al tener siempre la razón, pero fracasarás.

5. Nunca emitas un voto sólo basado en la emoción. El progreso sostenible rara vez se sustenta en emociones.

6. Nunca dejes de cuestionar los supuestos que te llevaron a la cima. En un mundo cambiante, el éxito pasado no asegura el éxito futuro.

7. Nunca dejes de tener levantadas tus antenas y de aprender. Es la única vacuna para sobrevivir en la era de la disrupción.

8. Nunca grites cuando puedas hablar.

9. Nunca te quedes callado cuando tengas algo valioso que decir.

10. Nunca esperes que otros hagan lo que tú puedes hacer.

11. Nunca tengas una junta sin objetivos claros y donde no participen las personas necesarias para alcanzarlos.

12. Nunca temas lo que no conozcas. Respétalo, estúdialo, prepárate y manos a la obra.

13. Nunca te aproveches de una persona que está en desventaja (en la política o la vida). Acumulará odio hacia ti y la vida da muchas vueltas.

14. Nunca enfrentes un reto al “ahí se va”. El/la preparado(a) tiene mejores oportunidades de triunfar.

15. Nunca minimices la importancia de la práctica y la disciplina para triunfar sobre el talento natural.

16. Nunca memorices lo que no entiendas. Es una buena receta para olvidar rápidamente.

17. Nunca te rías de la desgracia de otros. Hay una línea tenue entre la broma y la crueldad.

18. Nunca compartas notas que no estés seguro sean ciertas. No seas un propagador de fake news.

19. Nunca le pongas etiquetas a la gente. Es una excusa fácil del que teme cuestionar sus ideas y debatir.

20. Nunca premies un comportamiento negativo. Los incentivos mal aplicados son muy peligrosos en la política, los negocios y la vida.

21. Nunca pactes con el diablo (ejemplo: delincuentes). Su palabra no vale y será cuestión de tiempo para que sus llamas te quemen.

22. Nunca ofendas a tus amigos y familia. Tus lazos afectivos son más importantes de lo que crees. La soledad mata.

23. Nunca gastes más de lo que ingresas. Y si lo haces que sea porque inviertes en algo valioso y duradero.

24. Nunca dejes de ejercitarte. Eso de mente sana en cuerpo sano se cultiva a través del tiempo.

25. Nunca hables si no sabes. Se va a notar. O peor, la vas a regar.

26. Nunca digas que sí a algo que contradiga a tus valores.

27. Nunca digas que no a algo que te haga crecer.

28. Nunca dejes de estudiar a tus competidores, sobre todo a los internacionales. Ahí hay oportunidades y amenazas.

29. Nunca dejes de pedir perdón cuando te equivoques.

30. Nunca dejes impune al delincuente o al corrupto. Sin castigo no se corrige el problema.

31. Nunca te cierres a una buena negociación. A veces es imposible ganar la guerra solo.

32. Nunca abandones un barco a la primera señal de tormenta. A veces en el mal clima se aprende a navegar mejor.

33. Nunca dejes de imaginar un mejor futuro. Y sobre todo nunca dejes de dar pasos para alcanzarlo.

34. Nunca subestimes el gran poder del avance gradual a través del tiempo. Sobre todo cuando eres joven.

35. Nunca dejes de buscar mentores de los que puedas aprender. Ah, y sí los tienes, atesóralos.

36. Nunca olvides visitar y cuidar a tus padres, sobre todo cuando estén viejos.

37. Nunca olvides que antes que amigo(a), eres padre/madre de tus hijos(as).

38. Nunca dejes que la envidia te guíe.

39. Nunca olvides que un buen fracaso (temprano y que deje lecciones) es prerrequisito del éxito.

40. Nunca dejes de divertirte. La vida no puede ser sólo lágrimas y tristeza. Busca sonreír todos los días.

Seguro alguna te sirve. ¿Se te ocurre otra? Mándamela y con gusto la compartiré en mis redes. Ah, y que nunca tengas un mal fin de semana, empezando por este que viene.

Posdata. Como dijo The Economist: no entienden que no le entienden. Los gobiernos necesitan a las calificadoras. De hecho les pagan por sus servicios. Sin una calificación objetiva e independiente, NADIE le prestará un quinto a un gobierno a una paraestatal.


En pocas palabras

“Nunca te rindas. Hoy es difícil y mañana será peor. Pero pasado mañana saldrá el sol”. Jack Ma, billonario chino

23 Febrero 2019 04:00:00
Conejos, grillos y lambiscones
Hace poco vi La Favorita, la excelente película que este domingo competirá por el máximo galardón en el Óscar. Es un novelón sobre las intrigas palaciegas en el reinado de Ana de Estuardo en Inglaterra.

En particular, reseña cómo Sarah Churchill, la duquesa de Marlborough y gran confidente de la reina (y el poder tras el trono) fue poco a poco desplazada por Abigail Hill, una prima suya que tras caer en desgracia, llegó al palacio como una simple sirvienta. Así empezó... y terminó siendo la #1 para la reina.

Un tratado cinematográfico de los riesgos a los que se expone un jefe(a) malo. Un curso de management de dos horas. Veamos.

La historia pinta a Ana como una monarca limitada y débil, aunque en realidad su reinado fue muy bueno (según el sitio historicUK).

Bueno, pero en el filme era tonta y manipulable. La reina tuvo una vida plagada de problemas de salud y tristeza. Perdió 16 embarazos y el único hijo que tuvo murió a los 11 años, 17 pérdidas en total.

Por eso tenía 17 conejos en su recámara. Un relajo total: corrían, comían, hacían sus necesidades... y no importaba. Eran sus “hijitos”. Nada representa mejor los caprichos de la reina que estos animalitos. ¿Y sabe qué hacía todo mundo? Alabarlos, acariciarlos.

Aguantar la excentricidad de la jefa. El equivalente a la fábula del rey desnudo. En esta era un traje invisible; en la película 17 conejos.

Igualito sucede en los negocios y la política cuando un jefe que tiene gran poder es autoritario, egocéntrico, iluminado, terco, penitente, parlanchín, sordo (porque no escucha), irracional u ocurrente.

Sus “conejos” se multiplican y provocan, por lo menos, dos cosas:

1. Que abunden los grillos. Es natural, si no hay claridad y racionalidad, la grilla prevalece. Las intrigas no se dejan esperar. Alianzas, espionaje, traiciones, chismorreo, mentiras, etc.

2. La dominancia de los lambiscones. Ese ejército que nunca le dirá al jefazo que va desnudo, exponiendo así al reino entero.

Profundicemos en los famosos “yes men” (¡o women!). Le apuesto que los ha visto en acción. ¿Por qué se crean y cómo evitarlos?

Primero, es normal que cualquier jefe se rodee de personas afines, con las que se comunique mejor y en las que pueda confiar.

Pero también es normal que cambien estas relaciones si el jefe gana poder. Sobre todo si este aleja o congela a los que le dan la contra.

Entonces los “colaboradores cercanos” que le decían la verdad al jefe o le sugerían alternativas distintas notan la diferencia... y naturalmente ajustan sus comportamientos.

Se van convirtiendo en “yes men”. Bueno, en el mejor de los casos. Porque también hay en las empresas, y sobre todo en la política, “yes men” profesionales. Personas sin ideas originales que triunfan masajeando el ego del poderoso. ¿O no Andrés Manuel?

¿Cómo darse cuenta si está rodeado de “yes men”? Revisemos los consejos de la consultora Susan Tarandico publicados en Forbes.

Primero, analice su círculo inmediato. Si no hay puros “yes men”, identificará entre sus colaboradores a estos u otros personajes:

* El contreras. Lo empuja a pensar distinto, a crear escenarios.

* El “común y corriente”. Conectado con la base de la pirámide. Le ayuda a ver el impacto de sus estrategias en la
empresa.

* El optimista. Le da energía y opciones positivas en los momentos más difíciles.

* El “empático”. En sintonía con las emociones y al impacto de sus acciones en sus empleados.

* El astuto. Si lo tiene, cuídelo. Tiene ideas y opiniones visionarias e
imparciales.

¿No los identifica? Ya va mal: el balance es necesario para generar ideas, debatir y tomar las mejores decisiones.

Seis pasos para evaluar a su círculo: identifíquelos, evalúe si existen roles distintos, reflexione si lo retroalimentan objetivamente, piense si los formó porque le caen bien o por el valor que agregan, evalúe motivos de los miembros y, si no tiene un balance, incorpore gente distinta.

A fin de cuentas la lealtad más grande de un buen colaborador no es decirle que sí al jefe en todo, sino pensar en qué es lo mejor para la organización.

Quizás en la política lograr esto sea una quimera, pero seguro no lo será en su empresa. ¡Así sus conejos no se
multiplicarán!

Posdata. Cancela el INEE prueba Planea a alumnos de 3º de secundaria por falta de presupuesto. ¡Madre mía! Ahora no evaluaremos ni a maestros ni a alumnos. Dádivas en lugar de mejora educativa: México condenado al atraso perpetuo. Trágico.


En pocas palabras...

“Contrata a los que saben y déjalos trabajar. Si no, contrata a los más baratos para que hagan lo que digas”. Warren Buffett


09 Febrero 2019 04:00:00
Oda a la 4ª Transformación
México estuvo dormido,
al parecer despertó.
Hoy se encuentra carcomido:
la corrupción lo mordió.

Muy pronto vendrá la gloria
a activar la economía.
La dejaron en quebranto,
no estará ya en agonía.
¡Le apuesto!
Me canso ganso.

El inicio y el final de la poesía “Todo de Peña es un fracaso” de Miriam Ruiz (¿será mi prima lejana?), estudiante de secundaria de Oaxaca. Los simpáticos versos se viralizaron (puede verlos en nuestros sitios). Me inspiró Miriam. Aquí le van mis versitos para la 4ª Transformación.

Aunque no voté por Andrés,
lo eligió la mayoría.
Quiero que le vaya bien,
pues así México avanzaría.

Aplaudo tus buenas intenciones,
pero me preocupa tu simplismo.
Pues no hay fáciles soluciones
si estás al borde del abismo.

Tiras la reforma educativa,
no te gustan las evaluaciones.
¿Pero cómo se va a mejorar
si no existen mediciones?

Rechazas la reforma energética,
prefieres a Pemex y CFE.
Olvidas que la competencia
es gran fuente de eficiencia.

Buscas cortar costos
en tu austeridad republicana.
Pero si se hace al “ahí se va”
saldrá más caro tu programa.

Revives con entusiasmo
los precios de garantía.
Un esquema del pasado
que se probó y no servía.

Quieres apoyar a jóvenes
con tu plan de aprendices.
Pero como está improvisado,
será un subsidio disfrazado.

Cancelaste Texcoco
por toda la corrupción.
Mejor la hubieras castigado
sin fregarte a la nación.

Cierras los ductos
para meterle al huachicol diente.
Pero saldrá muy cara la cura
si se te muere el paciente.

Si no arrestas al criminal
sólo cambiará de víctima:
pipas en lugar de ductos...
y no habrá solución final.

Construirás tu refinería
en tu tierra natal.
Expertos dicen: es una bobería
y el negocio será fatal.

Y hablando de otro capricho,
ahí está tu famoso Tren Maya.
Se hace por tu dicho,
haya pasajeros o no haya.

Permites bloqueen las vías,
porque “aquí no hay represión”.
Otros dirán: “Que alegría”,
y crecerá el desmadrón.

Vas a batear la corrupción,
pues eres todo un pelotero.
Pero sin encarcelar al bribón
no se acabará el mugrero.

Consultas al pueblo sabio
usando métodos mañosos.
Así cumples tus deseos
y con resultados vistosos.

Insultas “con respeto”
al que osa disentir.
Pues es mejor etiquetar
que elegir el debatir.

Viene Andrés con su mazo
a derribar todo el pasado.
No importa que en el camino
se tumbe todo lo avanzado.

Ojalá que estos versitos
sean sólo una vacilada,
sino la 4ª Transformación
nos llevará a la fregada.

Ojalá le guste algo esta pobre poesía, si le sacó una sonrisa, ya me hizo usted mi día. Ah, y espero que este fin de semana le venga con relajación y descanso, ¡me canso ganso!

Posdata que arrebata.
El martes dio Donaldo
su discurso a la nación.
En una línea agredía,
para luego pedir unión.

No sé a quién me recordó
tanta contradicción.
¿Serán quizá dos telas
cortadas del mismo patrón?

En pocas palabras...
“La poesía es un eco pidiéndole
un baile a una sombra”.
Carl Sandburg, poeta estadunidense.
02 Febrero 2019 03:59:00
Morir por la quincena
“Nuestros trabajos nos afectan de diversas maneras. En primer lugar están las horas de trabajo excesivas que nos están matando”.

Parte de una interesante entrevista de Jeffrey Pfeffer (véala en nuestros sitios). Concuerda con mi experiencia, y sobre todo en México, donde muchas veces se piensa que el mejor empleado es el que se desvela todos los días. ¡Ja, error craso! Ese trasnochado(a), por lo general, es el más de-sorganizado y el menos productivo.

El profesor de Stanford revisó 228 estudios sobre el estrés en el trabajo y evaluó los principales factores que lo provocan: falta de seguro de gastos médicos, injusticia, demandas excesivas, cambios súbitos, perder el trabajo, poco control, bajo apoyo, horas excesivas e inseguridad en el puesto.

Estos detonantes afectan de distinta forma el bienestar en tres vertientes: salud física, salud mental y tasa de mortalidad. Por ejemplo:

* Inseguridad en el trabajo incrementa 50% la posibilidad de tener problemas de salud.

* Jornadas excesivas de forma continua incrementan la tasa de mortalidad en un 20 por ciento.

* Sufrir un permanente sentido de injusticia laboral incrementa en 60% la posibilidad de tener trastornos mentales.

Suena muy lógico, ¿no? Digamos que se trabaja de los 25 a los 65 años, mínimo 40 años de una vida de 80. La mitad de la vida. Claramente que si la chamba es tóxica terminamos muriendo por la quincena. O por lo menos viviendo muy mal, ¿no cree?

Un problemón que no sólo tiene consecuencias personales. Por ejemplo, Pfeffer estima que en Estados Unidos el costo de trabajar en malas condiciones es de 500 mil millones de dólares, poco menos de la mitad del PIB de México. Un 40% es el costo de enfermedades y el restante es para las empresas por rotación y baja productividad.

¿Qué hacer? El profesor de Stanford recomienda cinco pasos (según un resumen del libro de Soundview):

1. Medir costos de salud y bienestar de la misma forma que se mide el impacto de la contaminación. Vivimos en la era del “big data”: todo se mide y la información se usa para mejorar. Pero en el costo de mal trabajar, nada. Hay que cambiar esto.

2. Denunciar a los “contaminadores laborales”. Con ejemplos específicos de las prácticas que utilizan. Lograr que la presión social los obligue a cambiar. Que cueste

contaminar.

3. Desarrollar políticas sociales para combatir esta contaminación. Si el mercado no se autorregula, el Gobierno puede ayudar. Mmmm, habrá que verse. A veces –y sobre todo en países como el nuestro– el Gobierno estorba en lugar de ayudar.

4. Anticipar excusas de los contaminadores. La resistencia al cambio siempre estará presente. Y más en un mundo hipercompetitivo donde tener mejores prácticas laborales puede ser falsamente visto como desventaja.

5. Insistir para que los líderes actúen. Palabras bonitas y frases elegantes no resolverán el problema. Acciones sí, rollo no.

Buenas, pero muy generales. Aterricemos más. ¿Cómo puede saber un empleado si su trabajo es tóxico? Le sugiero contestar estas preguntas:

a) ¿Disfruto mi trabajo?

b) ¿Cuántas horas semanales trabajé en promedio en el último año? ¿Me desconecto por las noches?

c) ¿Descanso los fines de semana?

d) ¿Tomo vacaciones con regularidad?

e) ¿Tengo un balance trabajo-familia-amigos-diversión?

No es física cuántica. El estrés se palpa, es un asesino silencioso (relea “¡Vivir como una cebra!”). Usted sabe si vive un ambiente tóxico. De ser así, tome medidas para atemperarlo. Y si no puede y tiene opciones, contemple cambiar de puesto interna o

externamente.

Ahora bien, si usted es líder o dueño, tampoco le será muy difícil darse cuenta si su ambiente de trabajo mata. Compare su tasa de rotación con la de su industria o ciudad, revise cómo anda el pago de sus primas de seguro o IMSS y verifique la moral de su organización.

Sea honesto, porque el autoengaño no le servirá de mucho. Y si el examen revela un quiste, extírpelo. Un ambiente laboral saludable le va a ser mucho más productivo. No lo dude.

Si sus empleados mueren por la quincena, la organización eventualmente los terminará acompañando al cementerio. Algo bueno para recordar ahora que inicia el año, ¿no cree?

POSDATA

Expertos de SU Gobierno le dicen a AMLO que su refinería costará 75% más y que no es viable ni técnica ni financieramente. Fitch baja su calificación a Pemex porque los planes del Gobierno afectarán sus finanzas. ¿La respuesta de Andrés? Ignorar e insultar. Sorry, mr. president: a los expertos se les debe escuchar y se debe debatir con argumentos y no agrediendo o metiendo la cabeza en un hoyo como el avestruz. Así no es.

En pocas palabras...

“No hay que temer a la muerte, sino a nunca empezar a vivir”. Marco Aurelio, emperador romano
26 Enero 2019 03:58:00
AMLOvers vs. Fifís
Sin ninguna duda el país está dividido. La polarización se nota en muchas cosas, pero sobre todo en la política con la cuarta transformación. He escrito mucho sobre el cómo los algoritmos de las redes sociales refuerzan prejuicios, hacen que se vuelvan más rígidas las posturas y provocan gritos y sombrerazos (relea “Verse en el espejo de Trump”).

Hace poco me tocó vivirlo en carne propia. Subí un video a mis redes sociales sobre una demora que sufrí el 2 de enero en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) debido a problemas climáticos.

Mi reclamo era que con la cancelación de Texcoco ya saben quién aseguraba que tendríamos que aguantar estas demoras en terminales viejas y anacrónicas, en lugar de en un aeropuerto moderno.

Y rematé: “La 4ta transformación es una transformación de cuarta”.

Nunca dije que las demoras iban a evitarse con Texcoco, no di mis argumentos sobre porqué cancelar el NAIM era una burrada (si los quiere conocer relea “Consultar mañosamente”). Sólo dije que sería mejor un solo aeropuerto moderno. Y ya.

El video medio que se viralizó: 27 mil 500 vistas y 150 comentarios en LinkedIn y 109 mil vistas y 750 comentarios en Twitter. Ah, y también anduvo dando vueltas en todo México por WhatsApp. Así fui testigo de primera fila de nuestra división: a la mitad les encantó y para el resto fui yo estúpido, nunca había viajado, chayotero y parte de la mafia del poder. Una mezcla de ingenio e insultos.

Una lucha a tres caídas entre “AMLOvers” y “Fifís”. En ánimo de que pueda identificar su bando se me ocurrió esta prueba de 10 preguntas de opción múltiple. Contéstelas y al rato le interpreto sus resultados.

1. Las ideas de AMLO son:

a) Ocurrencias y sinsentidos económicos.

b) Algunas son buenas y otras no.

c) Excelentes


2. La cancelación del aeropuerto de Texcoco es:

a) Una decisión irracional.

b) Una buena alternativa mal

implementada.

c) Lo que requería México.

3. Que nadie gane más que el Presidente:

a) Fomentará que se robe más (para compensar).

b) Arriesga el funcionamiento del Gobierno (baja la calidad).

c) Es justo y parte de la austeridad

republicana.

4. Cerrar los ductos para combatir el huachicol:

a) Es irracional: saldrá más caro el caldo que las albóndigas.

b) Podría haber funcionado, pero se

implementó mal.

c) Es una acción decisiva que nadie se había atrevido a tomar.

5. Consultar decisiones al pueblo es:

a) Una forma de manipular.

b) Puede funcionar si se hace bien.

c) Así es como debe ser en una democracia real.

6. El tren Maya es:

a) Un elefante blanco.

b) Pudiera tener éxito si se implementa bien.

c) Un gran proyecto de infraestructura para el sur.


7. Los precios de garantía a maíz, frijol, soya y trigo son:

a) Una distorsión que no resuelve nada.

b) Pueden incentivar el progreso si son temporales.

c) Ayudarán a rescatar a agricultores marginados.


8. La Guardia Nacional de AMLO es:

a) Pan con lo mismo.

b) Un mecanismo temporal adecuado.

c) La solución de fondo al problema de la inseguridad.

9. El apoyo a “ninis” con el programa de aprendices es:

a) Un subsidio para mantener contentos a muuuchos votantes.

b) Serviría sólo si realmente se complementa con capacitación.

c) Justicia social pura.

10. Las críticas a López Obrador son:

a) Totalmente justificadas.

b) Pueden ser buenas si están fundamentadas.

c) Ataques de la mafia del poder para

defender sus privilegios.

¿Listo? Sume 1 punto por cada opción a), 2 por cada b) y 3 por las c).

Si obtuvo 10 puntos es parte de la mafia del poder; entre 11 y 15 es totalmente fifí; entre 16 y 21 es fresa y medio; 22 a 26 forma parte del pueblo sabio y más de 27 es todo un AMLOver.

¡Ni le digo qué saqué yo! Si me lee ya sabe. Fuera de guasa. Ojalá que podamos movernos como país de una guerra de bandos a una discusión profunda para encontrar lo que es mejor para México.

Nuestros problemas están tan enquistados y son tan graves que no tendrán soluciones fáciles y rápidas. El camino a resolverlos llevará, pues, tiempo y requerirá que todos colaboremos. ¿Se apunta?

En pocas palabras...

“Un hombre inteligente pelea para ganar, pero es doblemente estúpido si no tiene un plan para su derrota”.

Louis L’Amour, escritor estadunidense (seudónimo)
19 Enero 2019 03:55:00
El riesgo del ‘bla, bla, bla’
Hace poco disfruté una gran vacación con mis hijos en Oaxaca. Fantásticos paisajes, iglesias, historias... ¡y la comida! (vea algunas fotos y videos en nuestros sitios). Le cuento que me gusta viajar con tours guiados para conocer mejor todo.

Nos tocaron grandes guías: Juan, Sol y José Luis, que nos llevó a la visita de la ciudad y a un par de monumentales conventos en la sierra Mixteca alta (impresionantes y en pueblos muuuy pequeños).

José Luis Flores es todo un conocedor que nos compartió información valiosa. Bueno, en San Pedro Yucunama (250 habitantes) hasta le ayudó al alcalde a interpretar el código pictórico de su museo. Sabía mucho más que él.

Pues hasta a este experto se le fue una liebre: en la visita al exconvento y templo de Santo Domingo (grandiosos) nos compartió tanta información (y le preguntamos tanto) que no cumplimos dos paradas del recorrido. A fin de cuentas después conocimos la Catedral y el corredor cultural San Pablo por nuestra cuenta, pero no fue lo mismo.

Esta experiencia me hizo reflexionar sobre la tan común costumbre de hablar de más. A todos nos pasa, y sobre todo en la era de la hipercomunicación, donde es facilísimo compartir todo... y todo el tiempo.

Un “diálogo” ensordecedor que hace a veces muy difícil distinguir lo importante de lo insulso. Hablar de más puede ser peligroso, sobre todo para un jefe (maestro, padre, etc.) que al tener autoridad, dicta muchas veces quién, cuánto y de qué se habla.

Empecemos pues por los riesgos a los que se expone un jefe (o un Presidente) parlanchín que al no callarse puede:

1. No terminar lo que se requiere decir... o hacer.

2. No escuchar algo que debe escuchar.

3. Provocar que se le oculte información relevante.

4. Asfixiar y alejar a los talentosos. Estos buscan oportunidades de hacer y así avanzar.

5. Lograr que lambiscones y comodinos le cumplan su capricho.

Un empleado hablantín también está expuesto a, por lo menos:

a) No aprender, algo terrible en la era de la hipercompetencia.

b) Estancarse. El que escucha aprende mucho más que el que no calla.

c) Aislarse. Pudiendo así cavar su propia tumba: el trabajo en equipo es crucial para innovar.

d) Revelar su ignorancia. Nadie es experto en todo.

e) “Lograr” que lo encasillen en un mismo rol.

¿Cómo darse cuenta si se padece este mal? Pregúntele a sus pares, pida retroalimentación a su jefe y realice un autoanálisis (digamos por un mes) de sus intervenciones (cantidad, temática y duración).

Si el diagnóstico es malo, habrá que tomar cartas en el asunto. La bronca es que escuchar es más difícil que hablar.

“Mientras más escuchamos, más reaccionamos. Hay que permitir que se expresen cosas con las que no concordamos”, comenta el consultor Peter Bregman en Forbes.

Asegura que escuchar es la única forma de aprender. Y requiere valor y respeto al que habla. ¿Cómo hacerlo bien? Bregman da 3 consejos:

1. Escuche realmente. Olvide el multitasking. No piense en lo que va a contestar. Sólo escuche.

2. Repita lo que le dijeron. Lo que se conoce como “escuchar reflejando”. Es como decir: “Te estoy oyendo”.

3. Pregunte. Pero con cuidado. Para que su contraparte pueda profundizar. No para dar su punto de vista.

Interesantes, pero poco específicos. Aquí le van 10 tips de la consultora Dianne Schilling: hable cara a cara y mantenga contacto visual, relájese, mantenga su mente abierta, visualice lo que le dicen, no interrumpa, póngase en los zapatos del otro, dé retroalimentación regular, ponga atención a la comunicación no verbal, espere a pausas para preguntar y busque clarificar.

Los últimos dos puntos son clave: escuchar bien implica preguntar bien. ¿Cómo? 5 sugerencias: prepárese, identifique temas clave, al inicio realice preguntas abiertas y luego profundice, aléjese de callejones sin salida (rollos huecos) y hable pausado para poder pensar.

Ojalá que le sirvan estas ideas para usar y expresar mejor sus conocimientos y, sobre todo, para aprender siempre más.

Si no conoce Oaxaca, vaya. Qué bonito estado y que bonita gente. México es mucho más que sus políticos. México es mágico. Gracias a nuestros guías, al personal del hotel City Centro y, claro, a Yuri Velázquez de Travel Shop de México.



En pocas palabras...

“Hablar no me enseña nada. Sólo aprendo cuando escucho”.

Larry King, periodista

estadunidense.
12 Enero 2019 04:00:00
Matar al paciente
Una parte del juramento original del médico griego Hipócrates en el siglo 3 Antes de Cristo que se me hizo relevante dada la crisis por la estrategia que el Gobierno eligió para combatir al huachicoleo.

Comparto el objetivo final de Andrés Manuel: hay que eliminar este cáncer (¿quién podría estar en desacuerdo?). Pero equivocarse en la estrategia en un tema tan crucial como la gasolina equivale a curar la enfermedad matando al paciente.

Todo México se mueve con gasolina (y diésel). Estrangular el abasto es estrangular la economía. No es física cuántica.

Como tampoco es muy difícil conocer lo siguiente:

* 70-80% del transporte de gasolina es por ductos. Por ende es imposible suplantar con pipas el abasto.

* La capacidad de almacenamiento es muy limitada. El promedio en el país es de apenas tres días. Váyase de espaldas: ¡en la Ciudad de México es de sólo un día!

* Los ductos son el medio más eficiente para transportar combustibles. Hacerlo por pipas es 14 veces más caro. Entonces, aún si AMLO encontrase (no lo creo) la forma permanente de sólo usar pipas tendría sólo dos opciones para enfrentar los mayores costos: subir el precio de la gasolina o que Pemex asuma las pérdidas.

Por otro lado, también era previsible que se generasen compras de pánico en la era de hipercomunicación y redes sociales. Ah, y aparte es muy fácil generar desabasto en gasolina con estas

compras.

Como bien calcula mi amigo Luis Gómez: “La carga promedio en México de un auto es de 300 pesos, unos 15 litros. Los tanques subterráneos de una gasolinera de dos islas en promedio son de 30,000 litros, por lo que puedes atender sin problemas a 2,000 autos al día. Ante la escasez todos llenan el tanque (50 litros), por lo que tu capacidad para atender autos baja a sólo 600 diarios”.

Exacto. Ahí está el problema. La gasolina se acaba rápido. Por eso empiezan las raciones. y esto no hace más que agravar el pánico.

El objetivo es el correcto, la estrategia no.

Andrés y sus huestes se confunden: la única forma real de parar el robo de combustible es atrapar y castigar a los criminales. Si no, los malos simplemente harán una de dos cosas:

1. Empezarán a robar pipas. Y OJO, porque si el Gobierno les pone escoltas a todas descuidarán la vigilancia en otros lados. La cobija no alcanza. Cubres un lado y descubres otro.

2. Esperarán a que vuelvan a abrir los ductos.

Dicen que el huachicol se da por complicidades en Pemex. Estoy de acuerdo. También hay que capturar y castigar a estos criminales.
Es probable que aun si arrestan a los cómplices del Gobierno, los huachicoleros sigan buscando continuar con su “negocio”. El botín es demasiado grande para rendirse a la primera.

Por eso la solución de fondo es enfrentar a los criminales y no cerrar los ductos. En el gobierno o en una empresa elegir la estrategia incorrecta para alcanzar un objetivo correcto te expone a:

a) Llegar al lugar equivocado.

b) Arriesgar la supervivencia de la empresa, ya sea por el impacto económico del error o por abrirle la puerta a competidores.

c) Perder el puesto y/o la confianza del equipo.



Creo que Andrés no tendrá más remedio que volver a abrir los ductos. Y ojalá que cuando lo haga tenga implementada ahora sí una estrategia para enfrentar el problema en su raíz.

Cierro con los apuntes sobre las causas de la estupidez que acabo de leer el pasado fin de semana en el estupendo sitio FarnamStreet. Según el autor y profesor Adam Robinson son siete:

1. Estar fuera de tu área de experiencia o de tus rutinas.

2. Ser parte de un grupo (el famoso “groupthink”).

3. Estar en presencia de un experto o ser un experto.

4. Estar demasiado enfocado (no ver el bosque).

5. Recibir demasiada información.

6. Estrés o fatiga física o mental.

7. Tener un sentido de extrema
urgencia.


Apúntelas, seguro lo sacarán de algún problema.

Creo que la 7 es especialmente importante para el nuevo Gobierno. La urgencia puede llevar a decisiones equivocadas. No hay que confundir lo rápido con lo bueno.
En pocas palabras.

“Sobre todo, no jugaré a ser Dios”. Parte del juramento hipocrático moderno.
Confucio
05 Enero 2019 04:00:00
¿Y el barril de pepinos?
“Con la Mira Mark 15 (MM15) una bomba puede pegarle a un barril de pepinos desde 6 mil metros de altura”.

Así explica Michael Gladwell esa invención del físico sueco Carl Norden que iba a revolucionar la precisión de cualquier bombardeo. Hoy parece cosa de niños, pero en 1931 era todo un logro.

El autor de Outliers explica que en esos tiempos era típico que una bomba fallara por una milla o más. Fue tanto el entusiasmo por este complicado aparatejo que el Ejército norteamericano invirtió mil 500 millones de dólares, ¡50% de lo que costó el proyecto Manhattan!

Instaló 90 mil MM15 en bombarderos en la Segunda Guerra Mundial y entrenó a 50 mil pilotos. ¿Y luego? Luego la mira fue un tremendo fiasco.

Resulta que su precisión dependía de tener condiciones ideales de altura, velocidad y clima, y en una guerra eso no existe. Por ejemplo, usando el MM15 se lanzaron 85 mil bombas en la planta química de Leuna que tenía una extensión cercana a las 200 hectáreas.

¿Sabe cuántas dieron en este enorme blanco? 10%. ¡Ufff! ¿Y el barril de pepinos? Sin daño alguno, gracias por preguntar.

Gladwell deriva 3 lecciones de esta simpática y profunda anécdota:

1. Vivimos en la era de las Miras Norden. Hay demasiados genios que aseguran haber inventado algo (aparatos, apps, modelos de negocio, etc.) que revolucionará al mundo.

2. Tenemos un amor ciego a nuestras invenciones. Estamos seguros que resolverán nuestros problemas y luego no dan en el blanco.

3. El asunto no es la precisión de las bombas que se tienen. Es más bien cómo se usan. O mejor aún, si es necesario tenerlas.

Totalmente de acuerdo. Le propongo 3 síntomas de nuestra era que acentúan la creación de miras para mal lanzar todo tipo de bombas:

a) Agresividad-Polarización. Los algoritmos de las redes sociales maximizan sus utilidades al acercarnos sólo informwwación que concuerda con nuestras creencias. Esto fomenta polarización y agresividad. Relea “¡No sea usted fake news!”.

b) Cerrazón a puntos de vista alternativos. Como mucha gente sólo se informa con redes sociales, este proceso de recibir sólo cierta información termina por rigidizar posturas ideológicas.

c) La paradoja de la era de la información. Vivimos inundados de datos, pero estamos poco informados. Superficialidad e inmediatez le ganan a la reflexión y

profundidad.

Ciertamente, un coctel explosivo que favorece a errores que pueden ser muy costosos. ¿Qué hacer? 5 vacunas que le van a sonar muuuy familiares:

1. Diversidad. Rodearse de gente distinta para escuchar todo tipo de ideas. En la era de la disrupción, la homogeneidad es un enemigo peligroso que entra sin que nos demos cuenta.

2. Debate conducente. Sobre ideas y no sobre personas. Evitando la grilla, los gritos y los sombrerazos. Relea “Debatir sin pelear”.

3. Aprender a fracasar bien. Con tres reglas: temprano en el proceso, sin arriesgar a la organización entera y derivando lecciones para el futuro. Experimentar siempre.

4. Benchmark constante. Estar muy al pendiente de las señales del entorno tecnológico, competitivo y de los clientes. Ahí habrá grandes oportunidades o grandes amenazas si no se actúa.

5. Tener el centro bien definido. Claridad de objetivos y de quién es el jefe. En una empresa es el cliente a fin de cuentas. ¿Cuál es su barril de pepinos? ¿cómo dará en el blanco?

Ojalá le sirvan estos conceptos para ajustar bien su mira. Regreso al curioso caso de Norden. Gladwell reseña que el sueco era un cristiano devoto y parte del objetivo de su mira era minimizar el número de víctimas inocentes, y en esto su historia tuvo un final muy triste.

“En agosto 6 de 1945, el bombardero Enola Gay lanzó una bomba termonuclear en Hiroshima. Y usó una MM15 para lanzarla. Nadie le dijo a Norden. Le hubiera roto el corazón”, concluye.

Así pasa a veces con las bombas que se mal lanzan en la política, los negocios o la vida. Por lo pronto, le deseo que el año que inicia esté más bien lleno de tranquilidad y éxito. Que las bombas mejor se queden guardadas.

En pocas palabras.

“Cuando acaba la ambición inicia la felicidad” Tomás Merton, escritor estadunidense
22 Diciembre 2018 04:08:00
Las dos listas
“Haz dos listas. En la primera anota todo lo que te molesta, tus problemas, los que no te quieren y lo injusto de tu vida. En la otra apunta tus ventajas, cualidades y todo lo bueno. Ahora, toma una y guárdala en un cajón. Revísala una vez al mes para asegurarte de que ahí está. Pega la otra en el espejo de tu baño y revísala todos los días.Tu lista diaria determinará en qué te fijas y la historia que te contarás sobre tu vida”.

Un gran pensamiento del autor Seth Godin. Ideal ahora que termina un año y está por iniciar otro. A fin de cuentas, una reflexión sobre el optimismo y el pesimismo.

La verdad, vivimos en la era del pesimismo. Estamos inundados de una incesante ola de noticias y opiniones negativas. Parece que preocupación y estrés caracterizan a la revolución informativa.

Si esto es aplicable en general, más aún en México. Aquí lo hemos dicho muchas veces: nuestro sistema político y de Gobierno es inoperante y no ha podido lograr un progreso real y sostenido. Y el colmo, la 4ª transformación no pinta nada bien...

Conocer los problemas a detalle es el primer paso para resolverlos. Lo que no se mide, no se mejora. Entender lo que está mal es por eso vital para poder salir del hoyo poco a poco.

Y sin embargo, está comprobado el poder del optimismo para el bienestar personal... y de una sociedad. Revise esta evidencia citada por el New York Times (NYT):

* Un estudio de profesores de Yale que duró 23 años entre 660 personas de Oxford, Ohio, en los Estados Unidos, reveló que los que tenían una perspectiva optimista vivieron 7.5 años más que los que veían todo color negro.

* Una investigación del Dr. Toshihiko Maruta, de la Clínica Mayo, entre 800 pacientes demostró que los 197 más pesimistas tuvieron un riesgo de muerte 19% superior.
Por su parte, los estudios del sicólogo y experto en felicidad Shawn Achor han comprobado la ventaja de ser

positivo.

“Si subimos el optimismo presente, el cerebro dispara la ventaja de la felicidad. Un cerebro en positivo tiene un desempeño muy superior a uno en negativo, neutral o estresado”, explica en una simpática y profunda charla de TED (véala en nuestros sitios).

Achor afirma: un “cerebro en positivo” es 31% más productivo, un vendedor es 37% más efectivo y un doctor 19% más acertado.

La felicidad y el éxito no están afuera, sino adentro: “90% de la felicidad de largo plazo no la pronostica el mundo externo, sino la forma como el cerebro procesa este mundo. Esa es la ventaja”, dice.

¿Cómo cambiar a un cerebro a positivo? Achor sugiere realizar 5 acciones diarias por 3 semanas: apuntar 3 cosas por las que se esté agradecido, llevar un diario de una experiencia positiva, ejercitarse, meditar y realizar actos aleatorios bondadosos.

Profundicemos un poco más en el optimismo, porque este no significa ver todo color de rosa. Por ejemplo, el Dr. Howard Friedman de le comenta al NYT: “más que optimismo, es prudencia y

cuidado”.

El profesor de UC Riverside advierte que una actitud exagerada de “no me preocupa nada” termina por llevar a muchos a una vida de desorden, mala salud y de corta duración.

Más bien se trata de un “optimismo razonado que se practica”, como lo explica el Dr. Martin Seligman al NYT: “se puede entrenar a las personas para tener una perspectiva más positiva sobre la vida”.

El autor de tres libros relacionados con la felicidad enumera en el HuffPost algunos hábitos de personas extraordinariamente felices: socializan, se rodean de gente feliz, sonríen, resisten, reconocen lo bueno, aprecian placeres pequeños, son generosos, a veces pierden el tiempo, tienen conversaciones profundas, gastan en otros, escuchan, conectan en lo personal, ven lo positivo, se desconectan, valoran lo espiritual, se ejercitan, duermen y ríen a carcajadas.

La idea de las dos listas es buenísima, escríbalas. Pero quizá antes habría que practicar alguno de los consejos sobre el optimismo. Así, será más fácil guardar en el cajón la lista de lo malo, ¿no cree?
Por lo pronto, le deseo pura felicidad en Navidad y Año Nuevo. Descanse y aquí nos vemos si Dios quiere en enero.

En pocas palabras...

“Dios nos dio el regalo de la vida. De nosotros depende darnos el regalo de vivirla bien”. Voltaire

15 Diciembre 2018 04:09:00
Triunfo pequeño, éxito grande
“De todos los eventos que pueden motivar profundamente a personas en su trabajo, el más importante es simplemente progresar en actividades que tengan valor específico”.

Estas palabras de la sicóloga Teresa Amabile encierran un descubrimiento clave para el progreso personal y organizacional.

La profesora de Harvard y su esposo Steven Kramer derivaron sus observaciones de un amplio y peculiar estudio empírico. Por 15 años levantaron y estudiaron diarios de empleados de todo tipo.

“Los 12 mil diarios revelaron la vida interna del empleado: las emociones, percepciones y motivaciones privadas que son respuesta a lo que sucede en el trabajo. Esta vida interna determina el desempeño e influencia de la creatividad y productividad”, explica Amabile en una charla de TED.

La sorprendente conclusión es la del inicio de la columna: no es el dinero o los bonos lo que importa más para tener una buena vida interna laboral, sino el progreso pequeño y constante.

Con base en sus investigaciones, Amabile escribió el libro El Principio del Progreso, donde identifica catalizadores y obstructores para que el empleado progrese.

De acuerdo con un resumen de Joel Canfield, los siete catalizadores son:

1. Establecer metas claras. Saber a dónde se va y por qué.

2. Autonomía. La autodirección motiva.

3. Proveer los recursos necesarios.

4. Dar tiempo suficiente. Ojo, pero no demasiado. Balance.

5. Brindar ayuda según se requiera.

6. Aprender del éxito... y del fracaso. Esto último es clave.

7. Permitir el flujo de ideas. Debate sin negativismo.

Estos catalizadores deben ser acompañados por cuatro actitudes de soporte a la persona: respeto, aliento, soporte emocional y afiliación –acciones que generan
confianza y aprecio–.

Quizá más importante que los catalizadores es que no existan obstáculos al progreso. Como bien dice el libro El Poder de un Revés: “para incrementar el nivel de frustración es dos veces mayor que el poder del
progreso”.

Canfield resume cuatro mecanismos que dañan el progreso personal:

a) Que el trabajo o las ideas sean ignoradas o descartadas (relea la columna “Motivar, ¿sólo con dinero?”).

b) Perder el sentido de propiedad sobre el trabajo.

c) Saber que el trabajo no servirá de nada.

d) Trabajo que no aprovecha el potencial del empleado.



Buenísimos consejos para todos los que tengan a su cargo a empleados. Pasemos ahora a la perspectiva del empleado. ¿Qué hacer a nivel personal para lograr este progreso constante?

Amabile y Kramer sugieren en un artículo del HBR desmenuzar problemas en pasos pequeños y modestos para reducir el temor, clarificar dirección y aumentar la probabilidad de tener éxitos modestos que a través del tiempo conlleven a grandes soluciones.

Sugieren buscar “éxitos pequeños”.

“Un éxito pequeño es concreto, completo y su resultado tiene impacto moderado. Por sí mismo es irrelevante. Pero una serie de ellos crea un patrón que atrae aliados, aleja a oponentes y reduce la resistencia a acciones futuras”, explica Karl Weick, profesor de la Universidad de Michigan.

Resaltan las ventajas sicológicas de los triunfos chiquitos.

“Para mantener una salud emocional todos necesitamos éxitos pequeños personales. En el extremo reconocerlos y celebrarlos inclusive ayuda a superar una depresión”,
explican.

¿Sabe qué? En un mundo de empleados desenganchados, las ideas de Amabile y su marido pueden ser claves. Imagine, de acuerdo con una encuesta de Gallup entre miles de empleados estadunidenses, 68% está desmotivado. Peor aún, la cifra no ha cambiado nada en cinco años.

Aparte, 65% de los gerentes está desenganchado y al 51% le vale madre todo. Cifras fatales, pues la motivación es clave.

“Las compañías con empleados motivados tienen 47% menos ausentismo, son 21% más productivas y son 22% más rentables”, explica Jim Harter de Gallup en un artículo del consultor Mark Crowley.

Le propongo agregar un propósito de Año Nuevo a su lista: progresar y triunfar en pequeño. Quizá esta meta sea chiquita, pero su impacto no.

En pocas palabras...

“Un campeón teme perder. Los demás temen ganar”.

Billie Jean King, tenista estadunidense.
08 Diciembre 2018 03:09:00
En pocas palabras
“Cualquier idiota puede enfrentar una crisis, es la vida diaria la que te desgasta”. Antón Chéjov.

“En la política, la estupidez no es desventaja”, Napoleón Bonaparte.

“No hay que temer a la muerte, sino a nunca empezar a vivir”, Marco Aurelio.

“Sin ejecución, una visión es sinónimo de alucinación”, Mark Hurd.

“Busca tu pozo de agua antes de que tengas sed”, Seth Godin.

“Algunos provocan felicidad cuando llegan... otros, cuando se van”, Oscar Wilde.

“No temo a un ejército de leones liderados por un borrego. Temo a un ejército de borregos liderados por un león”, Alejandro Magno.

“Dímelo y lo olvidaré. Enséñamelo y lo recordaré. Involúcrame y lo aprenderé”, Benjamin Franklin.

“La intolerancia y el enojo son los enemigos del entendimiento”, Gandhi.

“Conoce a tu enemigo y conócete a ti mismo”, Sun Tzu.

“La tecnología es un buen sirviente, pero un amo peligroso”, Christian Lous Lange.

“Mi siquiatra me dijo: estás loco. Cuando le pedí una segunda opinión me dijo: Ok, también eres feo”, Rodney Dangerfield.

“El sentido común no es tan común”, Voltaire.

“La ciencia de hoy es la tecnología de mañana”, Edward Teller.

“Lo único que requiere el mal para triunfar es que los hombres buenos no hagan nada”, Edmund Burke.

“La verdad es hija del tiempo, no de la autoridad”, Francis Bacon.

“Reza como si todo dependiera de Dios. Trabaja como si todo dependiera de ti”, San Agustín.

“No puede haber una crisis la semana que entra: mi agenda ya está llena”, Henry Kissinger.

“La honestidad es el primer capítulo del libro de la sabiduría”, Thomas Jefferson.

“Una onza de desempeño vale más que una libra de promesas”, Mae West.

“Cualquiera que maneja más lento que tú es un idiota, pero el que te rebasa es un maniático”, George Carlin.

“Hay dos razones por las que alguien puede sentirse muy confiado: si sabe mucho o si no sabe nada”, Charles Darwin.

“No hay mejor armadura contra la lógica que la ignorancia”, Laurence J. Peter.

“La ciencia acumula más rápido conocimiento que la sociedad sabiduría”, Isaac Asimov.

“El progreso no se logra mejorando lo que es, sino caminando hacia lo que será”, Gibran Jalil Gibran.

“Es mejor conocer algunas de las preguntas que todas las respuestas”, James Thurber.

“No te castigarán por tu ira. Tu ira será la que te castigue”, Buda.

“Todos los dictadores son enemigos de la libertad”. Demóstenes.

“En un mundo de ladrones el único pecado es la estupidez”, Hunter S. Thompson.

“La democracia debe ser algo más que dos lobos y una oveja votando sobre qué hay para cenar”, James Bovard.

“La crisis de hoy será la broma de mañana”, H. G. Wells.

“El sabio hace al inicio lo que el tonto hace al final”, Maquiavelo.

“Mantente hambriento, mantente loco”, Steve Jobs.

“El dinero a veces cuesta demasiado”, Ralph Waldo Emerson.

“El mejor servicio es cuando el cliente no tiene que llamarte”, Jeff Bezos.

“Todo mundo tiene un plan hasta que los golpean en la boca”, Mike Tyson.

“El arte y la ciencia de hacer preguntas es la fuente del conocimiento”, Thomas Berger.

“Lo único que cuenta es la satisfacción del cliente”, Jan Carlzon.

“Sin trabajo, lo único que crece es la mala hierba”, Gordon B. Hinckley.

“Suerte es cuando se encuentran preparación y oportunidad”, Séneca.

“Si vas a decir una mentira, que sea grande”, Joseph Goebbels.

“No hay cambio sin lucha”, Frederick Douglas.

“La simplicidad no va antes de complejidad, sino después”, Alan Perlis.

“El precio es lo que pagas, el valor es lo que recibes”, Warren Buffett.

“En muchas empresas el silencio no es oro, el silencio es un sobre”, Jaume Perich.

“No importa qué tan lento vayas, siempre y cuando no pares”, Confucio.

“La persuasión es más efectiva que la fuerza”, Esopo.

Pocas palabras, gran sabiduría. Para apuntar y reflexionar, sobre todo en esta época, ¿no cree? Posdata.

Mal empieza la semana para el que ahorcan en lunes. Ya empezaron los pataleos de tenedores de bonos del NAIM por la oferta de recompra. El costo que usted y yo pagaremos por esta decisión irracional seguirá subiendo. Pa’l baile vamos...

En pocas palabras.

“Comerme las palabras nunca me ha dado indigestión”, Winston Churchill.

01 Diciembre 2018 04:09:00
El antidoto
Vale la pena elegir una filosofía que se autocorrija

El antídoto a la ciencia fake es más ciencia, mejor ciencia. La ciencia es un proceso autocorregible donde la transparencia lleva a la mejora.
El antídoto a la mala ingeniería es más ingeniería.
Sin embargo, el antídoto a la obediencia ciega a edictos y principios no examinados no es más obediencia. Eso no se autocorrige, empeora.
Una breve, pero fenomenal, reflexión del autor Seth Godin. Me gustó. Vamos a jugar con el concepto para la política, los negocios y la vida.

EN LA POLÍTICA

1. El antídoto a las promesas incumplidas no son más promesas bonitas, sino la ejecución ingenieril de buenas ideas.
2. La cura a la inseguridad no es “mejor coordinación o un mando único”, sino inteligencia, mejores policías, investigadores y fiscales, jueces justos y un sistema penitenciario que castigue y/o rehabilite de ser esto posible.
3. El antídoto al mal desempeño educativo no es inventar mejores reformas, sino evaluar y capacitar a los maestros y contar con programas de estudio que promuevan el conocimiento y habilidades necesarias para triunfar en un mundo disruptivo.
4. La cura a la corrupción no es poner el ejemplo y actuar de buena fe, sino reducir monopolios, discrecionalidad, mejorar la rendición de cuentas, crear sistemas para seguimiento, incentivar al honesto y castigar ejemplarmente al corrupto.
5. El antídoto al gasto público excesivo no son ideas novedosas, ocurrentes y de aplicación “rapidita”, sino estudios ingenieriles de costos y funciones sumadas a una reingeniería real de aplicación gradual en el tiempo que toque cantidad, funciones y prestaciones de burócratas en todos los niveles de Gobierno.
6. La cura a la polarización en la sociedad no es agredir a los que piensan distinto con etiquetas “fifís”, sino dialogar, escuchar posturas distintas, identificar puntos donde exista lógica y modificar o adecuar la postura propia.
7. El antídoto a la desigualdad y la pobreza no es el populismo.
8. La cura a los lambiscones no son más cuates, sino más talentosos.
9. El antídoto al despilfarro no son los actos simbólicos de pobreza, sino el uso inteligente y eficiente de los recursos que tenemos disponibles.
10. La cura a las diferencias en desarrollo de regiones no es el gasto enorme y rápido, sino el generar habilidades personales en los habitantes y oportunidades de trabajo e inversión.

EN LOS NEGOCIOS

1. El antídoto a la obsolescencia no es cuidar lo que se tiene, sino invertir en lo que se requiere, prestando atención a los clientes, a los competidores y a las tendencias tecnológicas.
2. La cura al fracaso no es fracasar menos, sino fracasar más, pero haciéndolo bien: temprano, aprendiendo y sin arriesgar todo.
3. El antídoto al hacer siempre lo mismo no son ocurrencias creativas, sino tener equipos diversos donde se discuta bien: frontalmente, con hechos y sobre cosas y no sobre personas.
4. La cura para que un jefe crezca no es la autoridad absoluta, sino tener, escuchar y dejar actuar a un equipo talentoso.
5. El antídoto al mal liderazgo no son cursos y cursos, sino identificar fallas y crear un programa detallado para corregirlas, midiendo progreso y ajustando a través del tiempo.

EN LA VIDA

1. El antídoto a hijos maleducados no es ser su amigo y echarles un buen rollo, sino ser sus padres, limitando lo malo, reforzando lo bueno, aconsejando y, sobre todo, predicando con el ejemplo.
2. La cura a la esclavitud de las pantallas no es limitar su uso, sino tener actividades “reales” (no virtuales) que sustituyan ese uso.
3. El antídoto a una vejez triste no se da en la vejez misma (sería demasiado tarde), sino en lo que se sembró en la juventud en relaciones afectivas, salud y finanzas personales.
4. La cura real a la estupidez no es limitar el efecto del estúpido, sino ilustrarlo para que deje de serlo.
5. El antídoto a las fake news no son más noticias, sino que haya menos y mejor seleccionadas.
Son 20 capsulitas que quizá sirvan para curar algo. ¿Se le ocurre alguna otra? Mándemela y la comparto en mis redes. Buen fin de semana.
Postdata. Don Carlos Urzúa, para tranquilizar a los mercados, las acciones pesan más que los rollos. La irracional cancelación de NAIM pone nervioso a más de uno y detiene inversiones. Ah, y le da más validez a propuestas como lo de las comisiones, afores o reservas de Banxico.

En pocas palabras

“Busca tu pozo de agua antes de que tengas sed”, Seth Godin, autor
estadunidense.
10 Noviembre 2018 03:05:00
Comer lo que sea
Comer en China resultó ser toda una aventura, sobre todo al inicio de la estupenda vacación que tomé recientemente en el gigante asiático (relea “30 lecciones de China” y “El tibetano estresado”).

Y es que nuestra primera parada fue Lhasa, Tíbet. La ciudad más pequeña del viaje y donde menos turistas occidentales hubo. Ah, y allá casi nadie habla inglés (sólo Sammy, nuestro guía).

Total, ahí medio comimos señalando fotos en menús que ni textos en inglés tenían (en otras ciudades fue más común encontrar traducciones de una línea en inglés de los platos). Casi, casi una ruleta de platillos. Algunos resultaron buenos, otros no.

Estas vivencias me hicieron reflexionar sobre la comunicación en la política, los negocios y la vida en la era de la hiperconexión.

Aquí lo hemos dicho muchas veces. Estamos conectados 24/7 y vivimos inundados de información (mucha de esta fake). La superficialidad y la polarización son subproductos de nuestro tiempo.

Una receta ideal para la confusión y los malentendidos. Es muy fácil creer que se comunicó perfectamente todo... hasta que llega tu plato.

Comunicar mal es algo muy peligroso cuando hay pequeñas compañías disruptoras que apuntan sus miras para tumbar a gigantes en todas las industrias. Al que se descuida se lo meriendan. Un jefe que malcomunica, por ejemplo, se arriesga a:

1. Llegar al lugar equivocado.

2. Tardarse más de lo necesario para llegar al lugar correcto.

3. Gastar ineficientemente y promover el desperdicio.

4. Desmotivar a su equipo y a la
organización.

5. Promover un ambiente de gritos y sombrerazos.

6. Malatender a los clientes (algo mortal en la era de la hipercompetencia donde el cliente tiene cada vez más poder).

7. Ignorar las señales del medioambiente, en particular de competidores, clientes e innovaciones tecnológicas.

8. Inhibir la cooperación y promover la grilla.

9. Perder a los talentosos y quedarse con los mediocres y/o lambiscones.

10. Crecer poco, retroceder o hasta poner en riesgo la supervivencia.

Por su parte, un colaborador que no sabe transmitir bien sus ideas probablemente se estancará en su carrera (porque a mayor liderazgo organizacional, mayor importancia toma el poder comunicarse), batallará para tener una buena relación con su jefe y difícilmente alcanzará su potencial en cualquier equipo de trabajo.

El problema se agrava con otra paradoja de nuestra era: los smartphones nos hacen más tontos para comunicarnos efectivamente. No sólo por las distracciones y la superficialidad que traen, sino por la falta de empatía que provoca “hablarnos sólo a través de aparatos”.

Es bien común ver confusión, pleitos y malentendidos al hablarnos (o escribirnos) digitalmente (relea “Que no lo ign@ren”).

¿Qué hacer? Cinco consejos básicos:

a) Entender la materia sobre lo que se va a comunicar. Imposible tener claridad sobre algo que no se conoce bien.

b) Definir con precisión el mensaje. Sobre todo en cosas importantes, donde improvisar puede generar confusión.

c) Establecer las tácticas: cómo, cuándo, tono, frecuencia, etc.

d) Practicar, practicar y practicar. Recuerde las 10 mil horas de Gladwell para ser experto en lo que sea.

e) Tener mecanismos de retroalimentación para medir la efectividad de la comunicación. No confiar sólo en la percepción personal. La mente engaña y la falsa confianza llega fácil.

Un consejo final: busque traductores. Regresando a China, hasta que bajamos el App de Baidu (el Google chino) Translate fue que pudimos medio entendernos en términos básicos con los chinos. Algo que nos sirvió en los restaurantes... y en todos lados.

El equivalente en los negocios (la política o la vida) es acercarse con miembros de la audiencia a la que se está dirigiendo. ¿Va a charlar con millennials sobre algo relevante? Una buena idea sería tener puntos de contacto con ellos para poder ajustar el mensaje.

La comunicación siempre ha sido pilar para lograr resultados en cualquier ámbito. En el mundo interconectado lo es aún más. A fin de cuentas, siempre será mala idea jugar a la ruleta china de los platos porque quizá lo que le sirvan lo indigeste. Provecho en el banquete.

Posdata. Hablando de malcomunicar, pésimo VivaAerobus el lunes pasado en Hermosillo. Siete horas de retraso para salir de regreso a Monterrey... y no nos decían nada. Es baratísimo volar por esta aerolínea, pero ya me tocó vivir una de sus historias de terror.

En pocas palabras... “El arte de comunicarse es el lenguaje del liderazgo”. James Humes
29 Septiembre 2018 04:00:00
Reglas de dedo
“Fija tu mirada en la torre. Si sube en el parabrisas, no llegarás a ella”.

Esta regla de dedo de Chesley “Sully” Sullenberger salvó 155 vidas al acuatizar en el río Hudson el avión que pilotaba en enero de 2009 tras perder potencia en ambos motores cuando golpeó una gran parvada de gansos canadienses (vea un video en nuestros sitios).

No había tiempo para cálculos o leer manuales. Shane Parrish (FarnmanStreet) reseña la anécdota de esta reglita salvadora, tal como la cuenta Gerd Gigerenzer en su libro: Sabiduría de Riesgo.

El profesor alemán, que lleva años estudiando la toma de decisiones, asegura en el sitio FoundingFuel (Ff) que en ciertas circunstancias las reglas de dedo (RdeD) funcionan mejor que los modelos complejos.

De acuerdo con Gigerenzer, la clave para usar una RdeD tiene que ver con la diferencia entre riesgo e incertidumbre. En el primero se conocen las alternativas, posibles resultados y las probabilidades, por lo que ahí funcionan bien modelos matemáticos complejos.

Pero la incertidumbre es “un animal” muy distinto. En un mundo dinámico e incierto, la intuición experta puede ser muy útil. “Instintos robustos desarrollados por años de experiencia”, explica Ff.

Un concepto similar al de Kathleen Eisenhardt y Donald Sull, profesores de Stanford y MIT. Los autores del libro Reglas simples: cómo destacar en un mundo complejo afirman que la simplicidad funciona mejor cuando se requiere actuar rápidamente.

“Muchos ladrones tienen una regla que reduce la posibilidad de arresto: no robar en casas con carros en la cochera. O bien, los jugadores de futbol americano de Stanford tienen una regla para su dieta: estar siempre hidratados y comer lo que se quiera de cualquier cosa que pueda sembrarse o matarse”, explican en el HBR.

De acuerdo con los catedráticos, las reglas simples deben cumplir cuatro condiciones: ser pocas, específicas a la persona u organización, aplicables a actividades bien definidas y flexibles.

En general, las reglas simples sirven para tomar mejores decisiones y hacer mejor algo. Respecto a decidir: fijan límites de acción, ayudan a jerarquizar y establecen puntos donde parar.

Le comparto un ejemplo escalofriante. La tragedia en el Everest qué sirvió de base del excelente libro Into thin air fue provocada al ignorar una regla de Scott Fischer, el líder de la expedición.

Una regla muuuy simple: si no alcanzas la cima para las 2 pm, regresa al campo base. Porque si no, el regreso será de noche y de alto riesgo. Tras sufrir imprevistos, Fischer y su grupo la ignoraron: llegaron a la cima a las 3:45 pm. ¿El resultado? 8 muertos, incluyendo Fischer, cuyo cuerpo aún está en el Everest.

El segundo tipo de reglas simples son de proceso: “ayudan a ejecutar tareas, a coordinar equipos y a ejecutar en el momento adecuado”, señalan los catedráticos.

Muy interesante. Creo que la clave para una buena regla de dedo es que realmente provenga de la experiencia. Y de una que tenga resultados variaditos: positivos y negativos. A fin de cuentas cuando se gana y cuando se pierde es cuando más se aprende.

Entonces, las RdeD pueden ser muy útiles, pero hay que saber usarlas. Porque es bien fácil confundir experiencia con arrogancia.

El Premio Nobel de Economía, Daniel Kahneman, asegura que hay condiciones cuando es normal confiar en la intuición, por ejemplo, ante la urgencia. Pero siempre hay que cuestionarla con datos.

“El exceso de confianza es fuente poderosa de ilusiones determinadas por la calidad y coherencia de la historia construida, y no por la validez de la misma”, señala en un artículo de McKinsey.

El líder tiene demasiada confianza por sus éxitos pasados. “Pero éstos se dieron de decisiones que cualquiera hubiera tomado”, advierte.

¿Sabe qué? Hasta Gigerenzer recomienda un balance.

“Sully y su copiloto usaron una RdeD para decidir que no podrían regresar volando al aeropuerto. Pero ya habiendo aceptado esto, utilizaron un checklist detallado, exactamente lo opuesto”, concluye.

Exacto. Ni muy muy ni tan tan. ¿Cómo la ve?

En pocas palabras. “La simplicidad no va antes de complejidad, sino después”. Alan Perlis, científico norteamericano
22 Septiembre 2018 04:00:00
Los peligros de ser #1
“Sé que todos la apoyaban. Siento mucho que esto terminara así”.

¿Se imagina en qué circunstancia alguien diría algo así? Quizá ante una gran derrota, ¿no? Pues no. Increíble, pero estas fueron las “palabras de celebración” de la llorosa tenista japonesa Naoimi Osaka (de solo 20 años), que le había dado una paliza a su ídolo, la chiflada de Serena Williams, para ganar la Final del US Open.

Serena es una pésima perdedora. Tras ser aconsejada ilegalmente por su entrenador (él mismo lo admitió), recibió una amonestación. Al romper su raqueta frustrada porque no podía con Osaka, recibió una segunda amonestación, lo que por regla implica que le quiten un punto.

Ahí empezó a perder la cabeza.y de qué forma (vea la crisis en nuestros sitios). Entre otras cosas, le gritó “ladrón” al juez, que le dio una tercera amonestación y por regla Serena perdió un juego. Caos total. El estadio (pésimamente) abucheando a Osaka. Total, Serena perdió justamente y lo que debía de haber sido un momento de total júbilo para Osaka terminó en llanto. De locos... y muy triste.

Independientemente de si el juez exageró en las amonestaciones (no porque así lo dicen las reglas) o de que, como dice Serena: “fue solo por ser mujer” (tampoco es cierto, este juez es estricto y ha amonestado y expulsado a hombres también), Serena actuó muy mal.

Y no es la primera vez que Williams saca el cobre. A mí me tocó presenciar (vea foto en nuestros sitios) desde la primera fila cuando perdió la Semifinal del US Open contra Kim Clijsters por una crisis similar contra una juez de línea, a quien le dijo: “¡quisiera meterte esta pelota por la garganta!” (vea este video también en nuestros sitios).

¿Sabe qué? Triunfar en los deportes, los negocios o la vida es algo fenomenal: éxito, dinero y fama. Pero también es muy fácil perder el piso. Veo por lo menos 10 riesgos de ser el #1:

1. Arrogancia. El éxito puede generar complacencia, algo mortal en los negocios.

2. Egoísmo. Creerse el centro del universo. Pensar que los competidores son irremediablemente malos.

3. Insensibilidad. Y a veces hasta crueldad.

4. Ignorar las señales que hay en el ambiente.

5. No escuchar. El síndrome del sabelotodo. Típico de los líderes icónicos. ¿Verdad, Elon Musk?

6. Engañarse a sí mismo. No reconocer fallas evidentes.

7. No prepararse. La confianza es un gran enemigo del que destaca. Y en un mundo hipercompetitivo, todos buscan desbancar al #1. El (la) confiado es blanco fácil.

8. Perder a seguidores. O clientes y, OJO, en la era de la hipercomunicación, estos tienen cada vez más poder y lo ejercen pasando la voz y cambiando de proveedor.

9. Perder al equipo. Sobre todo en una empresa, donde el éxito nunca será resultado de la labor de uno, por más fregón que sea. El equipo es clave para triunfar en la era de la disrupción.

10. Rigidez. Creer que lo que llevó al éxito presente será siempre suficiente es receta segura para un fracaso futuro. Experimentación y flexibilidad son claves para sostener el éxito.

¿Es usted o su empresa #1? Realice un autodiagnóstico con estos 10 riesgos. Por otro lado, le sugiero también aplicar estas tres vacunas:

a) Humildad constante. El humilde se prepara, ajusta y triunfa.

b) Diversidad en su entorno. Acerque a las personas talentosas y, sobre todo, distintas y con habilidades complementarias.

c) Permitir que lo reten. De nada sirve la diversidad y el talento si el líder (o la estrella) no los deja actuar y retar al status quo.

Cierro con una recomendación final: tener clase al triunfar y sobre todo al perder. Es bien fácil ser magnánimo en la victoria, pero la clase se nota sobre todo cuando se pierde. Al día siguiente del berrinche de Williams, Djokovic le dio una buena repasada a Del Potro, quien reconoció la superioridad de su rival sin problemas.

El que tiene clase no solo revela educación, sino que prepara el camino para reconocer sus errores y mejorar así en el futuro. Serena quizá sea la mejor tenista de la historia, pero es un pésimo ejemplo de deportivismo.

EN POCAS PALABRAS

“Ten clase, orgullo y carácter. Si los tienes, la victoria llega sola”, Paul Bryant, entrenador estadunidense.
15 Septiembre 2018 04:00:00
¡El borracho va en contra!
Hace poco conviví (junto con Horacio Marchand) con un lector con el que tuve una discusión muy reveladora. Polos opuestos, porque él es súper fanático de Trump y defendía a “mr. Orange” a muerte.

Su biblia informativa es Fox News y veía (como Donaldo) conspiraciones de los medios para engañar a todos y así tumbar al mejor presidente en la historia de Estados Unidos.

“El reclamo es que los medios (y columnistas) o son ineptos o forman parte de la conspiración”, me explicaba.

Si usted me lee sabrá que no nos pusimos de acuerdo. Para mí Trump es un narcisista mal informado que sólo escucha porras. Su poder y malas ideas eventualmente tendrán graves consecuencias para Estados Unidos y para el mundo.

Total, al final de una divertida y picosa charla, me dijo: “no entiendo por que todos los medios están en contra de Trump y sólo Fox News lo defiende”. Te voy a contestar con un chiste, le dije.

Es el cuento del borracho que iba en contra en la avenida principal del pueblo. Va escuchando la radio, donde advierten: “¡Cuidado, un borracho circula en contra en la calle X!”. Consternado exclama el briago: “¿Uno? ¡Si son un chin.!”.

Entre risas concluí, el tiempo va a decir quién va en contra: Trump o el resto del planeta. La charla me dejó pensando sobre la comunicación en la era de las redes sociales y la superficialidad.

Tres factores de nuestro tiempo contribuyen a que los diálogos de sordos sean cada vez más comunes en la política, los negocios y la vida:

1. Perdieron peso los curadores de la información. Los medios masivos administraban el proceso de comunicación de cualquier comunidad. La democratización que trajo internet permite hacer públicas opiniones diversas de todo tipo: algunas certeras y otras descabelladas y falsas.

2. Hiperconectividad y masificación. La combinación de smartphones y planes de datos baratos permite masificar fake news. Como bien dice Bill Maher: “la súper carretera de la información se convirtió en el bulevar de la mentira”.

3. Polarización grupal. El ecosistema de redes sociales (sobre todo Facebook) que busca maximizar clicks para ganar más plata funciona acercándonos sólo puntos de vista similares a los nuestros. Por ende se rigidizan ideologías y se radicalizan posturas.

Un coctel muuuy peligroso. The Economist advirtió en una portada de septiembre de 2016 que la política estaba entrando en la era de la postverdad. Dos años después el diagnóstico es todavía peor: la era de la mentira afecta todos los aspectos de nuestras vidas.

“Hay un ecosistema de medios sostenido por la atención. Punto. Y eso no nos hace más inteligentes, sino que nos idiotiza. Donald Trump es síntoma de esto”. ¿Sabe quién dijo esto? Evan Williams, cofundador de Twitter. El remordimiento de Víctor Frankenstein al darse cuenta de lo que creó: una monstruosidad de clicks que estorban al progreso.

¿Qué hacer? Difícil parar una pandemia social con un mecanismo de contagio instantáneo y omnipresente. Pero le sugiero aplicar siete consejos prácticos que le compartí hace unos meses en su círculo cercano:

1. Limitar el uso de dispositivos conectados. Trabajo, juntas, reuniones familiares o con amigos, etc. Ah, y sobre todo controlando el uso a los chavos (dificilísimo).

2. Discriminar fuentes de información. Relea Las 3 Eses.

3. No compartir noticias de las que no se esté seguro.

4. Buscar puntos de vista alternativos, sobre todo en temas clave.

5. Leer también con profundidad. No sólo en “140 caracteres”.

6. Tener pasatiempos que no involucren una pantalla.

7. Ser selectivo en sus clicks. No sólo representan el uso de su tiempo, sino que moldean sus ideas, opiniones y acciones.

Cierro con algunas frases de Joseph Goebbels, el terrible genio nazi de la propaganda, que nos compartió el lector:

* “La propaganda funciona mejor cuando los manipulados piensan que actúan por su propia voluntad”.

* “La verdad es el enemigo más grande del Estado”.

* “La propaganda no requiere ser intelectualmente rica”.

Tristemente bien podrían terminar siendo el nuevo sello de nuestra era. De nosotros depende que así no sea. A fin de cuentas, el que maneja en contra tarde o temprano se terminará estrellado.

Posdata. Se confirma el peor error de AMLO sobre el que advertí en mayo pasado: van a tirar la reforma educativa. Relea “Andrés, te equivocas”.

En pocas palabras. “Si vas a decir una mentira, que sea grande”. Joseph Goebbels, criminal nazi.
08 Septiembre 2018 04:10:00
¿Es necesario?
Me llegó un meme buenísimo que dice: Deja que tus palabras pasen por tres puertas antes de hablar: ¿es cierto? ¿Es necesario? ¿Es amable?
Breve y profundo; me hizo reflexionar. Juguemos con el concepto para la política, los negocios y la vida.

PARA LA POLÍTICA
(en tiempos de lacuartatransformación)

Antes de implementar tu idea novedosa, cuestiona:

¿Ya la probaron en otro lado y qué resultados tuvo?

¿Cuánto cuesta y cuánto tarda?

¿Aquién beneficia y qué tanto?

¿Quieres consultarle algo a alguien? Primero contesta:

¿Sabe esa persona de la materia?

¿Qué dicen los expertos del tema?

¿Cuáles son las consecuencias de que un consultado sin experiencia tome la decisión equivocada?

Pasa cualquier programa de recorte de costos por estos 3 filtros:

¿Afecta elrecorte al producto o al cliente?

¿Estás seguro de que recortarás grasa y no músculo?

¿Entiendes a la perfección los procesos operativos?

¿Vas a nombrar a un colaborador? Responde:

¿Tiene malos antecedentes?

¿Sabe de la materia?

Si respondiste NOa alguna de estas dos preguntas, ¿por qué va a dar buenos resultados?

Antes de presentar un programaantipobreza, pregúntate:

¿Estás solo regalando dinero?

¿Sembraste alguna habilidad que permita mejoras futuras?

¿Tiene la dádiva un propósito electoral?

PARA LOS NEGOCIOS

¿Quieres innovar en tu empresa? Haz este diagnóstico:

¿Tienes un equipo diverso?

¿Se debate sobre ideas y no sobre personas?

¿Gana la idea del jefe o la mejor idea?

Si fallaste y quieres aprovechar las lecciones, contesta:

¿Identificaste las causas?

¿Derivaste las lecciones específicas?

¿Enteraste de causas y lecciones al personal apropiado?

Si no quieres ser víctima de la disrupción, pregúntate:

¿Estás altanto de los cambios tecnológicos de tu industria?

¿Escuchas claramente y con frecuencia a tus clientes?

¿Te enteras de lo que hacen competidores locales y sobre todo los internacionales?

¿Buscas acumular poder en la empresa? Cuestiona:

¿Cómo está la relación con tu jefe y qué tanto poder tiene?

¿Quiénes son tus mentores y a quiénes más podrías reclutar?

¿Cómo están tus redes con tus pares y otros jefes?

Si quieres tener un equipo de alto desempeño, contesta:

¿Los seleccionaste bien?

¿Los escuchas, capacitas y los dejas hacer?

¿Los motivas adecuadamente con incentivos monetarios e intrínsecos?

PARA LA VIDA

Antes de discutir algo, pregúntate:

¿Tengo toda la información pertinente?

¿Podrías tú o la contra parte cambiar de opinión?

Si respondes NOa alguna de estas, ¿vale la pena discutirlo?

Si deseas que tus hijos sean personas de bien, responde:

¿Los disciplinas con amor o prefieres ser un amigo buena onda?

¿Usan elcelular en su vida o viven para el celular?

¿Les das todo lo que piden o sólo lo que necesitan?

Antes de insultar a alguien o quejarte por algo, pregúntate:

¿Qué tan grave es la afrenta o el problema?

¿Quién tiene la culpa?

¿Qué es lo que puedes hacer tú al respecto?

Para no estresarte por todo, cuestiónate:

¿Qué tan grave es el problema?

¿Te compete a ti y qué puedes hacer ahora mismo?

¿Quién te puede ayudar para resolver la situación?

¿Quieres ser feliz en tu vejez? Reflexiona:

¿Comes saludablemente y te ejercitas?

¿Cómo están tus relaciones afectivas en la familia y con amigos?

¿Ahorras o solo vives al día?

Quince situaciones y 45 preguntas que bien pueden ayudar a mejorar en la política, los negocios o la vida.

Aveces la sabiduría viene en paquetes chiquitos, ¿no cree? ¿Se le ocurre alguna otra? Mándemela y la compartiré con gusto por Twitter. Buen fin de semana.

En pocas palabras “La crisis de hoy será la broma de mañana”, H. G. Wells, autor británico.

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo) | Twitter: @jorgemelendez
01 Septiembre 2018 04:00:00
Si tuviera 20 años
Viendo una charla de TED me encontré con Tina Seeling, una profesora de Stanford que se enfoca en creatividad e innovación.

Al final le cuento sobre la charla, pero al “googlearla” encontré que Seeling escribió el libro: Lo que Quisiera Haber Sabido Cuando Tenía 20 Años. ¡Fabuloso! Juguemos con el concepto (sin haber revisado el libro, ¿eh?).

A mí me hubiera gustado saber estas 20 cosas cuando tenía 20 años:

1. Hay que elegir bien las batallas. Si peleas todo, terminarás muerto en el campo de batalla. Ah, y las guerras no se ganan siempre en un solo combate.

2. Las relaciones son tan importantes como el desempeño. Sobre todo una: con tu jefe. Ah, y nunca seas un “yes man”.

3. El sentido común es una gran arma, y no es muy común. Utiliza la lógica siempre al decidir. Evalúa, compara, decide y ajusta en el camino.

4. La mejor competencia es contra uno mismo. El que se vive comparando está condenado a vivir triste y descontento (siempre habrá gente mejor y peor). Da siempre valor en lo que hagas.

5. Aprende siempre en las áreas más importantes. Elige tus áreas de competencia y prepárate a profundidad. Actualízate.

6. Si te atoras, corrige. Si no te valoran y alguien más lo hace, considera cambiarte de trabajo, sobre todo cuando eres joven.

7. Lo que se planea con tiempo siempre sale mejor. En el trabajo y en la vida personal (por ejemplo, al gastar).

8. El poder organizacional se puede acumular de forma deliberada. La grilla es abominable, pero puede ser efectiva.

9. Ahorra de joven para vivir bien de viejo. Y si ahorras, invierte en cosas que conozcas. Recuerda: no hay lonche gratis. A mayor rendimiento, mayor riesgo. Cuidado con tus apuestas, sobre todo cuando seas viejo.

10. La disciplina es la clave para alcanzar el triunfo.

11. El fracaso bien manejado puede ser muy provechoso. Temprano, sin arriesgar todo y aprendiendo del mismo.

12. No vivas para trabajar, trabaja para vivir. El balance en la vida es clave.

13. La mercancía más valiosa que tienes es el tiempo. Atesóralo y procura no desperdiciarlo.

14. Siembra amor y armonía temprano para que puedas cosechar relaciones productivas después.

15. Los amigos y los pasatiempos son muy importantes. Dedícales tiempo.

16. Elige muy bien quién te acompaña en tu camino. En el trabajo y en tu vida.

17. Controla tu temperamento. La pasión es un arma poderosa, pero también puede enterrarte.

18. Si no te toca alguna acontecimiento trágico, la buena salud se logra con ejercicio y disciplina.

19. Diviértete y relájate siempre. Si te va bien, viaja y conoce el mundo. Sobre todo de joven. De viejo quizá no puedas.

20. Agradece constantemente lo bueno que recibas. Sé generoso con lo que tengas. Paga hacia adelante lo bueno que alguien haya hecho por ti.

Quizá alguna le sirva a usted o a algún hijo o sobrino. ¿Qué le diría usted a su versión de 20 años? Mándeme sus consejos y los compartiré por Twitter.

Estas son algunas de las lecciones del libro de Seeling: los problemas son oportunidades, las oportunidades no llegan solas, da más de lo que se te pide, no lo intentes, hazlo, comprométete 100%, la creatividad puede aprenderse, solo se vive una vez y la suerte se crea.

Me detengo en este último punto, pues la charla de TED que cité al inicio (véala en nuestros sitios) precisamente trata sobre la suerte.

“La suerte es como el viento, sopla constantemente. A veces calmadamente y otras con fuerza. La puedes capturar más fácilmente si despliegas las velas de tu barco”, explica Seeling.

La profesora da tres tips básicos para aprovechar la suerte:

1. Tomar pequeños riesgos que te saquen de la zona de confort.

2. Cambiar la relación con otros. Sobre todo demostrando aprecio con toda la gente con la que se interactúa.

3. Modificar la relación con las ideas. En particular con las malas ideas, que también están llenas de posibilidades.

Muy buenas ideas. Me queda claro que la suerte es clave en la vida. Pero es cierto que hay que tener levantadas las antenas para detectarla y aprovecharla, ya sea al tener 20 años o aun siendo ya mayorcitos, ¿no cree?

EN POCAS PALABRAS

“Suerte es cuando se encuentran preparación y oportunidad”, Séneca, filósofo romano.
25 Agosto 2018 04:00:00
Mala sangre
“Tiene uno de los sentidos de la ética más maduros que he visto y en todos los sentidos: personal, gerencial, de negocios y médico”.

Así describía Jim Mattis a Elizabeth Holmes. Y el actual secretario de Defensa de Estados Unidos no era el único en desvivirse en elogios para la joven fundadora de Theranos, la startup que quería transformar la industria de las pruebas de sangre.

Henry Kissinger, George Shultz y Bill Perry fueron parte de su consejo directivo. Larry Ellison, de Oracle, hablaba maravillas de ella. Se llevaba con Obama y los Clinton. Y claro, también los CEO de Safeway y Walgreens, con quienes iba a lanzar de forma masiva su tecnología revolucionaria.

En lugar de extraer sangre con la típica y dolorosa inyección (y tubitos), con Theranos bastaba una gotita pinchada de un dedo para realizar cientos de análisis con técnicas especializadas de microfluidos. Pruebas sin dolor, muy baratas y mucho más precisas.

“Lo que importa es mejorar la vida de la gente”, explicaba Holmes a CBS en una entrevista en abril del 2015 (véala en nuestros sitios).

Su éxito fue enorme: levantó 900 millones de dólares (mdd) de inversionistas (Rupert Murdoch y Carlos Slim, entre ellos) que llegaron a valuar a Theranos en más de 9 mil mdd. ¡Y Holmes tenía 50% de las acciones! La revista Time la nombró una de las personas más influyentes del mundo, daba conferencias y recibió muchos premios. Todos la adoraban.

Solo había un pequeño problema: todo era mentira. La tecnología era imprecisa. No podían realizar todas las pruebas prometidas y 95% de ellas se hacían con aparatos de competidores.

Una fascinante historia de cómo un par de sociópatas (Elizabeth y su novio y COO Ramesh “Sunny” Balwani) engañaron a muchos con un trabajo metódico y siniestro.

“El fraude en Theranos empezó desde su inicio, pero en el 2013 cruzaron una línea al lanzar sus laboratorios con Walgreens. Ahí empezaron a afectar a pacientes”, explica el periodista John Carreyrou en una entrevista (véala en nuestros sitios).

El autor del libro Mala Sangre (se lo recomiendo: Bad Blood, Amazon) detalla esta fascinante historia. Una terrible receta con 10 ingredientes:

1. Secrecía. Pues claro, el sigilo es importante al hacer trampa. Por ejemplo, todos los empleados firmaban acuerdos de confidencialidad, etc.

2. Bullying. Eran negreros. Ah, y al que dudaba, lo despedían. Theranos tenía una rotación altísima.

3. Mentiras constantes. Falseaban resultados, truqueaban estudios académicos, etc.

4. Compartimentar. El que nadie tuviera la fotografía completa facilitaba perpetuar las mentiras.

5. Agresividad externa. Ante cualquier cuestionamiento, uno de los despachos más agresivos y caros de Estados Unidos interponía una demanda.

6. Consejo ilustre para ganar legitimidad. Por cierto, ninguno con experiencia médica.

7. Atmósfera de culto. Demandaban fe ciega, autoridad total de los jefes, castigo al disidente, mentiras, etc.

8. Al centro, un personaje icónico. Elizabeth creó la imagen de una CEO revolucionaria. Imitaba a Steve Jobs en todo.

9. Formar un cuento de hadas. Holmes abandonó Stanford para fundar Theranos, era mujer, joven, la primera billonaria que creó su empresa, etc. Una historia perfecta para una cultura mediática.

10. Relaciones, relaciones, relaciones. No es a cuántos conoces, sino a quién conoces.

Con estos cimientos, Elizabeth y “Sunny” construyeron un castillo de naipes en una industria superregulada. Por precaución, apúntelas. Nunca está de más aprender con sangre ajena.

Porque en la era de la hiperconexión ningún engaño dura mucho. Y así le pasó a Holmes. Demasiados empleados que sí tenían sentido de ética renunciaron o fueron despedidos.

Un par de ellos tomó valor y el castillo se derrumbó. En mayo del 2015, Theranos estaba en la cima y en octubre de ese mismo año inició su rápido declive con el reportaje de Carreyrou en el Wall Street Journal.

En 3 años se esfumaron los 900 millones de dólares, la SEC le quitó a Holmes todas sus acciones, despidieron a casi todos sus 800 empleados, y ahora Elizabeth y “Sunny” enfrentan cargos penales.

Parece que ser mala sangre no paga, ¿no cree?

En pocas palabras: “Me encantan las aventuras”, Elizabeth Holmes.
18 Agosto 2018 04:00:00
Venga el domingo
“Venga el domingo”. Así me dijo amablemente Arturo González, uno de los dueños de las clínicas Terapie, al revisar un uñero que tenía en uno de mis dedos pulgares. Tras dos visitas, la infección e inflamación no cedían y con el dedo hinchado no podía curarme por tercera vez.

“Qué raro, abren el domingo”, pensé. Quedamos a las 11 de la mañana y fui al día siguiente. ¡Estaba vacío! No abrían el domingo. Pero ahí estaba Arturo esperándome. Me realizó de nuevo los cortes para tronar el uñero y me volvió a curar la herida.

“Creo que ya quedó”, me dijo. Y sí, ya había quedado. Bueno, volví a ir (sin cita) un par de días después para asegurarme y su hermana María Esther me lo confirmó y me dio las recomendaciones finales.

Total, fui cuatro veces y por fin me sacaron del problema. ¿Y sabe qué? Sólo cobraron la primera curación: 390 pesos. Ofrecí pagarles más, pero no aceptaron. “Es parte del servicio”, me dijo Arturo.

¡Wow! Arturo y María Esther pusieron por delante al jefe de cualquier negocio. Así es como se ganan clientes de por vida.

Le propongo que en los negocios exitosos los dueños exhiben estos 10 comportamientos:

1. Si ven algo tirado, lo recogen. Parece trivial, pero la actitud cuenta muchísimo. Las empresas están llenas de “valemadrismo”. A un propietario todo le importa.

2. No se quejan, proponen. Promueven un ambiente propositivo de pensamiento crítico.

3. Entienden su negocio profundamente. Dominan los factores críticos de éxito en todos los departamentos y actividades.

4. Conocen a sus clientes a fondo. Escuchan y atienden a clientes que tienen cada vez más poder en el mundo interconectado. Están atentos a sus necesidades cambiantes.

5. Estudian industria y competidores. Saben que ahí encontrarán oportunidades... y si no pone atención, ¡amenazas!

6. Dan siempre de más. Kilos de mil 100 gramos. OJO, en productividad y resultados. Saben que no necesariamente el que pasa más horas en la oficina es el más productivo.

7. Preguntan y aprenden. De todos y en todo.

8. Tienen planes de contingencia. Saben qué harán si pasa “X” o “Y”. Hombre preparado vale por dos, sobre todo en asuntos clave.

9. Van más allá de lo obvio. En un mundo superficial, se salen del molde. Profundizan para destacar.

10. Se relacionan con todos. Tienen networks efectivos para resolver problemas o para aprovechar oportunidades.

Un dueño así importa mucho, pero no es suficiente. Dependiendo del tamaño, la clave para su éxito sostenido es que todos en la empresa actúen como dueños. ¿Cómo cultivar a empleados así?

a) Comunicando bien y frecuentemente. Que sepan lo que busca. Sus empleados no son adivinos.

b) Con un equipo heterogéneo. Para vacunarse contra los “yes, men”.

c) Aceptando el debate. ¿Ya tiene un equipo diverso? Promueva que lo reten. Acepte sugerencias constructivas.

d) Escuchar y actuar. De otra forma, b) y c) no sirven de nada.

e) Monitoreando comportamientos y resultados de empleados.

f) Dando retroalimentación de lo malo... pero también de lo bueno. Típico, lo negativo siempre se anota y castiga, pero ¿y lo positivo? Por cierto, que el feed-back sea preciso y frecuente.

g) Capacitando al apto y deshaciéndose (humanamente) del inepto.

h) Incentivando comportamientos de dueño en los empleados. Monetarios y no monetarios (relea: Motivar, ¿Sólo con Dinero?).

i) Aceptando al equivocarse y de ser necesario, cerrando heridas.

Aquí le va un último consejo: reclute “dueños”. Quizá sea el tip más importante. Busque personas que hayan demostrado pasión y entusiasmo (ausente en tantos jóvenes) a través de acciones claras que puedan ser de valor para su organización.

Ponga pruebas prácticas en sus entrevistas. Por ejemplo, tenga papeles tirados (o su equivalente, como simular algún problema que sea evidente, pero que usted no verbalice). ¿Quién los recoge? Parece trivial, pero un dueño siempre levanta la basura.

En el mundo hipercompetitivo servir al cliente cuando lo necesite es una ventaja clave para triunfar. Sobre todo cuando hasta en domingo se le atiende, ¿no cree?

En pocas palabras: “Lo único que cuenta es la satisfacción del cliente”, Jan Carlzon, empresario sueco.
11 Agosto 2018 04:00:00
¿Vio al gorila?
¿Qué tan bueno es para enfocar su atención? Tome aquí una prueba corta y sencilla: https://tinyurl.com/ybptgqrd. Observe el video con detenimiento y conteste: ¿cuántos pases dio el equipo de blanco?

¿Ya? La respuesta correcta es 15. Pero, ¿vio el gorila que pasó en medio de los jugadores y hasta saludó? Si es como yo (y como 70% de los que toman la prueba), el gorila le fue invisible.

Interesantísimo y preocupante: ¿qué está pasando? Hay dos posibilidades. La primera ya la hemos discutido aquí: creemos que somos muy racionales cuando en realidad la mente nos pone trampas.

“Estamos ciegos a nuestra ceguera. No sabemos lo poco que sabemos”. Sabiduría pura de Daniel Kahneman.

El científico israelita ganó el premio Nobel de Economía por su trabajo (junto con su colega Amos Tversky) para identificar los sesgos cognitivos que empañan el pensamiento racional. Relea Las Trampas de la Mente, Decisión y Temor y No se Equivoque al Pensar.

Esa es una posibilidad. La otra es que la pregunta condiciona la observación del video. Imagine cambia la instrucción: observe y resuma que vio. Le aseguro que así no se le escapa el gorila.

“La explicación alternativa es que lo que la gente busca y no lo que la gente ve determina lo que es obvio”, explica el profesor de Oxford Teppo Felin en un gran artículo en la revista Aeon.

Exacto. Si busca pases de un equipo no ve al gorila. Por lo tanto las preguntas son claves, pues determinan a qué se le pondrá atención. Algo importantísimo para los negocios (y la política).

Si se pregunta lo incorrecto, quizá algo obvio que es vital pasará totalmente desapercibido. Una receta segura para el fracaso.

¿Cómo realizar las preguntas correctas? Primero, evitando las equivocadas. Según la escritora Fran Peavey:

-Disfrazadas, porque manipulan. “¿Has considerado…?”, por ejemplo, busca que se apruebe una idea del interlocutor.

-Preguntas de “sí o no”. No se explora nada.

-Cerradas, por la misma razón que la anterior.

El consultor Roger Scharz agrega en su blog del Harvard Business Review otras preguntas a evitar: las retóricas.

“Te sientes bien al preguntar, pero la respuesta no lleva a ningún lado. Por ejemplo: ¿no crees que esto va a funcionar, verdad?”. Si sabe la respuesta, o si cuestiona para ver si le dan la respuesta correcta o para probar un punto, la pregunta es retórica. Evítela.

Entonces, ¿cuáles serían preguntas conducentes?

Los consultores Andrew Sobel y Jerold Panas escribieron un libro al respecto: Preguntas Poderosas. Identifican 44 preguntas poderosas y otras 293 secundarias.

Considere por ejemplo las siguientes cuatro preguntas poderosas:

1. ¿Es esto lo mejor que puedes hacer? (¡Steve Jobs siempre hacía esta pregunta!)

2. Si se invirtieran los papeles, ¿cómo te gustaría que te trataran?

3. ¿Te importa que empecemos de nuevo?

4. ¿Qué opinas?

“Las preguntas buenas son más poderosas que las respuestas mismas. Retan al pensamiento. Redefinen y re enmarcan problemas. Tiran agua fría a los supuestos y nos llevan a abandonar lo tradicional”, señalan en un artículo del Globe and Mail.

Hal Gregersen –profesor de Insead y autor del libro El DNA del Innovador– sugiere el método de preguntas catalizadoras para enfrentar problemas o retos importantes. Cinco pasos:

1. Encuentre un pizarrón o rotafolios.

2. Elija un problema o reto importante.

3. Acumule unas 50 preguntas. No edite, sólo apunte. Agote la capacidad inquisitiva y deje los supuestos afuera.

4. Evalúe y decida por unas pocas preguntas que tengan el potencial catalizador para romper el estatus-quo.

5. ¡A trabajar! Busque respuestas, porque las preguntas no lo llevarán a ningún lado. Experimente, construya prototipos. Evalúe, genere más preguntas y encuentre soluciones. Cierro con algo que le va a sonar familiar: la apertura del jefe, la diversidad de su equipo y la calidad del debate (sobre ideas y no sobre personas) son los tres factores clave para innovar consistentemente.

Si no se hacen las preguntas correctas seguirá contando pases mientras los gorilas tranquilamente le comen el mandado.

Posdata. La liberación de Elba Esther apesta a pacto Peña-AMLO. La educación de nuevo en manos de los sindicatos. QEPD la reforma educativa. Lo peor es que, comparada con la CNTE, Elba va a ser “la buena”. Madre mía.

En pocas palabras

“El arte y la ciencia de hacer preguntas es la fuente del conocimiento”, Thomas Berger, escritor estadunidense.
04 Agosto 2018 04:00:00
Entrega inmediata
En marzo pasado estaba curioseando en Facebook cuando saltó un anuncio de unos zapatos casuales. Se veían bien, a buen precio ($700 pesos) y le di click. Me ganó la curiosidad. Esa que mató al gato.

¿La marca? Affinity Find (tienen sitio y todo). Se paga con PayPal y entrega a domicilio. Todo retesencillo y, acostumbrado al servicio de Amazon, se me hizo fácil comprarlos. Muy propios, me mandaron un email confirmando la compra, y luego inició la aventura.

Pasó un mes y nada. Les mandé un email para preguntar y me mandaron un tracking number. Al darle click salió el peine: los zapatos venían de China... y por correo normal. En la torre.

Para no hacerle el cuento largo, tras dos meses y medio, nada. Cuatro y nada. Al revisar el estatus, me doy cuenta que están “en sucursal de correos de San Pedro Garza García, Nuevo León”.

Les llamé... y sí, ahí estaban. Fui por ellos: “No los llevamos a su casa porque son muy grandes para entrega”. Esperé 20 minutos para que los buscaran en una vetusta oficina que literalmente se caía a pedazos. Y tras 130 días, por fin llegaron los zapatos a mis manos.

¿Y sabe qué? ¡Se ven de 700 pesos! Ja ja ja. Puede ver fotos de los famosos papos en nuestros sitios. Esta experiencia me hizo reflexionar sobre la calidad en tiempos del comercio.com.

Primero, siete recomendaciones para cualquier consumidor:

1. Las marcas conocidas le evitan sorpresas. Siempre habrá más riesgo cuando prueba algo totalmente nuevo.

2. Si son marcas desconocidas, revise críticas de usuarios. Si hay pocas, cuidado. Si no hay ninguna, ¡más cuidado! Ah, y por favor no olvide revisar las críticas positivas... y las
negativas.

3. Fíjese de dónde viene el producto. Si lo mandan de muy lejos, revise que no usen correo normal.

4. Verifique que la marca tenga un sitio de Internet. Si no lo tiene, ya va mal. Pero ojo, porque como lo refleja mi anécdota, el sitio más fantástico no garantiza nada.

5. Las fotos pueden ser muy engañosas. El Photoshop es maravilloso... los productos a veces no.

6. Mientras más cara sea la compra, más cuidado debe de tener. Tirar $700 pesos da para anécdota divertida y hasta para una columna. Perder más sí da mucho
coraje.

7. Cuidado al pagar en sitios que no conozca. PayPal, o su equivalente, es una buena opción para garantizar seguridad. Relea “OJO: van hackers por su lana”.

Tips de kínder que no está de sobra recordar. Sobre todo ahora que hay tantos anuncios de productos novedosos en Facebook y otras redes sociales. Aquí le van ahora tres lecciones para las empresas:

a) Su marca está en juego. Es más fácil caer en la tentación de engañar al cliente con fotos bonitas y “entregas inmediatas” en las compras en línea. Craso error. Quizá para una empresa china el costo de perder un cliente mexicano sea muy bajo. Pero en el mundo del Internet se pasa la voz y los clientes tienen mucho poder. Nunca sabe quién le va a comprar ni qué poder de influencia tenga su cliente. Nunca prometa lo que no va a cumplir porque se lo van a terminar cobrando.

b) El estándar es Amazon. Y ni modo, el gigante de Seattle puso altísima la vara: los mejores precios, recomendaciones de usuarios, entrega en dos días (y gratuita si eres Prime), devoluciones sin preguntar, etc. No crea que los clientes le van a dar chance de chafear porque su negocio está en México.

c) La atención al cliente es aún más importante. Las compras por Internet son por definición impersonales. Pero esto no significa que no hay que preocuparse por el trato que se le da al comprador. Al contrario. Precisamente porque no hay personas es mucho más fácil que el cliente se pueda disgustar. Los procesos para atenderlo son claves. Regreso a uno de los principios fundacionales de Amazon: obsesión por el cliente. Y agrego: sobre todo cuando algo sale mal. Ahí hay que lucirse.

Ojalá le sirvan estos consejos como consumidor y para su negocio. La entrega inmediata de productos que cumplen lo que prometen es clave para triunfar en la era del comercio electrónico, ¿no cree?

En pocas palabras...

“El mejor servicio es cuando el cliente no tiene que llamarte”.

Jeff Bezos
31 Julio 2018 04:00:00
Juan Caca
Esa idea de ciertos perredistas, y sobre todo de algunos priistas, de cambiarle el nombre al partido me recuerda el cuento de Juan Caca.

El pobre tipo estaba harto de su nombre y buscó cambiarlo a toda costa. Tras visitar muchas dependencias, por fin llega con el funcionario adecuado, que le dice:

“Entiendo su predicamento señor, ¿cómo quiere llamarse ahora?”. Con una gran sonrisa responde el afectado: “Pedro Caca”.

De nada sirve cambiarse el primer nombre si el apellido es el mismo. Igualito le puede pasar en particular al PRI.

“Un partido incluyente, plural y autocrítico. El partido en el que yo pienso es un partido de centro izquierda, con un componente social muy fuerte, más cercano a la socialdemocracia”.

Así respondió Claudia Ruiz Massieu, la flamante (y acongojada) presidenta del PRI, cuando René Delgado le pidió que describiera al nuevo partido que quiere fundar. “Hasta el nombre le podríamos cambiar”, añadió.

Híjole. Se me hace que no importa que le pongan “Pedro” al niño. Los apellidos ganados a pulso por el PRI en 89 años serán muy difíciles de borrar: corrupción, dispendio, impunidad, compadrazgos, ineptitud, justicia injusta, pobreza, inequidad, etc.

Es cierto que el nombre pesa en cualquier producto. Se lo demuestro con una adivinanza: ¿conoce usted los nombres actuales de estas cinco compañías: BackRub, Brad’s Drink, Tokyo Tsushin Kogyo, Blue Ribbon Sports y Stag Party?

Si supo todas las respuestas, me dejó impresionado: Google, Pepsi, Sony, Nike y Playboy. Y sin embargo, el nombre realmente importa poco.

Sí prefiero “googlear” algo que “backrubearlo”. Google tiene un buen nombre, pero su éxito es explicado por su excelente producto: resultados de búsqueda relevantes que incorporan el conocimiento detallado del comportamiento de cada cliente.

¿Qué deben de hacer, entonces, el PRI, PRD o cualquier empresa antes de pensar en cambiar su nombre? Aquí les dejo cinco lecciones de kínder:

1. Identificar con precisión las necesidades de sus clientes (una pista, PRI: son los ciudadanos).

2. Proveer un producto de alta calidad que responda a esos requerimientos: en tiempo, precio y forma.

3. Desempeño consistente en el tiempo.

4. Identificar los problemas y empezar a resolverlos.

5. Estar atentos al entorno para incorporar mejoras al producto por innovaciones tecnológicas o competitivas.

De otra forma, el otrora partidazo podría adoptar el nombre más fregón del mundo (PEM, Partido de la Eficiencia y la Mejora, o el PSJ, Partido de los Santos Justos) y para sus clientes seguirán apestando feo.

Igualito que le pasó a Sound of Music, que cambió su fatal nombre a BestBuy, uno excelentísimo. Y sin embargo, esa marca icónica sufre los embates del comercio electrónico. Están batallando para responder efectivamente ante los cambios del entorno (el punto 5 de la lista).

Una sugerencia final para cualquier partido o empresa que vaya a cambiar su nombre: si no mejoró el producto, no lo publiciten. Promocionar el “buen” nombre de un mal producto es la mejor forma de acelerar su declive, de llegar más rápido al cementerio corporativo.

“Una buena campaña publicitaria puede hacer que un mal producto falle más rápido; más gente sabrá que es malo”.

Sabias palabras de Bill Bernbach, cofundador de la agencia de publicidad DDB. Pues sí. Aun con la mejor campaña, una carcacha seguirá siendo carcacha... y no un Porsche.

Y si un spot miente, el mercado penalizará al producto. Los expertos concuerdan: en el marketing el orden importa.

Por ejemplo, Philip Kottler identifica cuatro P para un marketing efectivo: producto, precio, distribución (placement, en inglés) y promoción. ¿Notó el primero y último paso?

El producto es primero... la promoción va hasta el final.

“Una promesa no es presumir o tener un eslogan. Es un beneficio para el consumidor. Y prometer una ventaja única y competitiva beneficia al anunciante. Pero el producto tiene que cumplir”, explica un artículo clásico de David Ogilvy, uno de los padres de la publicidad.

Ojalá le sirvan estos apuntes al PRI y sobre todo a usted en su empresa. A fin de cuentas, un buen nombre se construye a través del tiempo con hechos y no con marketing, ¿no cree?

EN POCAS PALABRAS

“Es deshonesto promocionar un producto que tu esposa no compraría”, David Ogilvy, gurú del marketing.
28 Julio 2018 04:00:00
Los caprichitos del jefe
“La era del Trump sin cadenas prueba que ningún asesor –ni siquiera un general condecorado– va a poner orden a un Presidente que hace lo que se le pega la gana”.

Parte de un gran artículo de The New Yorker sobre la inminente salida de John Kelly, el jefe de Gabinete de Mr. Orange. El último adulto que queda en el cuarto también terminará de patitas en la calle.

Apunte esta triste regla de cualquier estructura jerárquica: mientras más poderoso el jefe, más fácil le será cumplir todos sus caprichos. Para bien... o para mal.

Un axioma aplicable en todo el mundo. Tome el caso de los museos de Mauricio Fernández, alcalde de San Pedro Garza García, Nuevo León.

El edil está dispuesto a prestar por décadas al municipio sus millonarias colecciones de arte, monedas y fósiles... pero sólo si se construyen tres museos con fondos municipales en parques públicos.

La idea puede tener mérito... la forma de lograrla, no. No se discutieron opciones, no se dio información completa y a 3 meses de irse, don Mauricio acelera la construcción para terminar lo más que se pueda.

“Si el nuevo alcalde no está de acuerdo, que los derrumbe”, amenazó antes de lograr un acuerdo con el alcalde electo.

¡Ufff! Un fiel reflejo de un estilo de gobernar que en parte provocó que tras 30 años, la aplanadora del PAN perdiera la alcaldía del municipio más rico de México ante Miguel Treviño, un independiente sin recursos. A veces los caprichos del jefe terminan costándole.

“Berrinches, quejas y terquedad anuncian la presencia de un ‘Terrible Tirano de Oficina’. Esos líderes que no pueden modular su poder y, por desgracia, los subordinados no pueden tranquilizarlos con un chupón”, explica la experta Lynn Taylor en la revista Psychology Today.

La autora del libro Doma al Terrible Tirano de tu Oficina señala 20 comportamientos parecidos a los de un bebé que identifican a jefes caprichudos.

Los primeros 11 son rasgos agresivos, por lo general activados por el estrés: presunción, bullying, demandas incesantes, ignorar personas y/o peticiones, impulsividad, mentiras constantes, egocentrismo, terquedad, berrinches, territorialidad y quejarse por todo.

Complementan esta veintena trágica comportamientos asociados a temor o incompetencia: preguntas incesantes, creer en mundos de fantasía, volubilidad, impotencia, temor irracional, olvidar fácilmente, cambios súbitos en el estado anímico, poca capacidad de enfoque y necesitar ayuda para casi todo.

¿Qué hacer? Para un empleado es muy difícil. Porque un jefe caprichudo poderoso, a fin de cuentas, puede apachurrar a cualquiera. Aun así, Taylor recomienda siete estrategias en la revista Training:

1. Tener una excelente capacidad para escuchar y comunicarse. Atender causas raíz.

2. Mantener la calma ante la presión. Nunca confrontar cuando las cosas están calientes. Parafraseando a Kalimán: ante un capricho, serenidad y paciencia, querido Solín.

3. Comportarse a la altura. No copiar las mañas del jefe (algo muy común) ni “vengarse” con los de abajo. Demuestre cómo sí debe actuar un buen líder.

4. Resolver problemas proactivamente. Siempre es bueno conocer profundamente al jefe. Anticipe puntos de crisis. Prevenir siempre será mejor que lamentar.

5. Trabaje con las fuerzas y debilidades del jefe. Sobre todo enfóquese a las fuerzas. Un tono positivo siempre.

6. Utilice el humor para destensar. Obvio, con cuidado.

7. Sea empático. Póngase en los zapatos del jefe.

Muy buenos, seguro le servirán. ¿Y si es jefe? Haga un autoanálisis contestando preguntas como estas:

* ¿Qué tan homogéneo es su equipo?

* ¿Cuántas veces le han expresado puntos de vista distintos al suyo en el último mes?, ¿en el último proyecto?

* La última vez que enfrentó una situación estresante, ¿qué fue exactamente lo que usted hizo? Listado exhaustivo, por favor.

* ¿Cuántas veces y por qué se exaltó en el último mes?

Una introspección muy difícil de realizar porque generalmente el jefe es el último en enterarse de que es caprichudito. Hasta que la realidad toca a la puerta y votantes, ciudadanos, jefes o clientes le aplican una merecida dosis de ubicatex.

Por cierto, ojalá que “ya saben quién” no resulte muy caprichudo. Porque sí va a tener muuucho poder...

Posdata. No hay que ilusionarse. Lo más importante de la carta de Trump a AMLO es una amenaza: o aceptas mis (malas) ideas en el TLC, o te pongo aranceles de 25% a tus exportaciones de autos. Triple contra sencillo que por ahí va.

En pocas palabras

“Un tirano en la oficina actúa igualito a un bebé”, Lynn Taylor, autora estadunidense.
21 Julio 2018 04:00:00
AMLO, Trump y el TLC
Dentro del optimismo exagerado que impera en México por el triunfo de ya saben quién, está el tema de la renegociación del TLC.

El Presidente electo le propuso a Trump “un acuerdo integral de proyectos de desarrollo que generen empleos en México”. Ebrard le entregó a Pompeo unas “bases de entendimiento” y Graciela Márquez, la futura secretaria de Economía, dice que es posible firmar un acuerdo “light” en octubre y que podría ser bilateral.

Mmmm. Sorry, Andrés, pero tu triunfo no cambió nada. Trump sigue con sus malas ideas que enojan a empresas en ambos lados de la frontera. Por ejemplo, la cláusula sunset que renovaría el tratado cada 5 años. O qué tal el desmadre en las propuestas automotrices:

-Que 40% del contenido automotriz sea producido en plantas con salarios promedio superiores a 16 dólares la hora (más de tres veces el salario promedio actual de esa industria en México).

-Que el porcentaje de contenido regional suba del 62.5% actual a un nivel por definir.

-Que ciertos componentes clave (suspensión, transmisión, etc.) tengan un equis contenido de Estados Unidos.

Un desorden de ideas que la misma industria ha calificado como absurdas: no tienen sentido económico e implican una enorme carga administrativa. Propuestas que buscan una sola cosa: que México exporte mucho menos a Estados Unidos (EU).

Como si este cóctel no fuera suficientemente tóxico, está más que viva la amenaza del Sr. Naranja de imponer aranceles de 25% a nuestras exportaciones automotores. Igualito que hizo con el acero.

Con esto tiene para desmadrar al TLC. A fin de cuentas, las exportaciones de vehículos y autopartes son 35% del total y el sector tiene un superávit de 77 mil millones de dólares anuales. Imagine: el superávit total de México con EU es de 71 mil millones de dólares.

Olvídense, pues, de soluciones fáciles. Ah, y mucho cuidado con aceptar un acuerdo bilateral. Eso implica que México negocie solito con Trump. Ahí le encargo, nos van a merendar.

La crisis económica más inminente que podría enfrentar AMLO es la muerte del TLC. La economía mexicana es muy abierta: la suma de exportaciones e importaciones representa 72% del PIB de México (en EU esta cifra es del 29%). Para acabarla de fregar, 80% de nuestro comercio exterior es con nuestro vecino del norte.

Cualquier cambio drástico a este flujo impactará fuertemente a la economía. La inversión extranjera que llega al país en buena parte lo hace para atacar al mercado más grande del mundo. Recuerde, EU es 24% del PIB global. Y compare: toda la Unión Europea es sólo 21 por ciento.

¿Qué le recomiendo al nuevo Gobierno respecto a Trump y el TLC?

1. No traten directamente con Donaldo (relea Evitar a Trump (un jefe bebé). Dejen que los industriales de EU lo sigan presionando y usen los contactos que tengan. Por ejemplo, la supuesta relación de Ebrard con Giuliani.

2. Busquen que Canadá se quede en la mesa. Tiene sentido económico (integración) y estratégico (contener a Trump).

3. Mantengan a los negociadores actuales (y a la IP en el cuarto de al lado). Ya dijeron que lo harían. Ojalá lo cumplan. Han hecho un trabajo excepcional.

4. No tomen decisiones apresuradas. El tiempo corre a favor de México porque Trump se seguirá metiendo en aprietos.

Donaldo ya tiene un apodo para Andrés: Juan Trump, dice que es igual a él. Oootra de sus ideas simplistas, pues hay diferencias importantes. Pero en una cosa sí se parecen: AMLO es nacionalista y se siente un transformador. Se siente tocado por Dios.

Una lucha de líderes que creen siempre tener la razón auguraría un mal final de las negociaciones si el nacionalismo se sienta en la mesa. Si pasa esto, “bye, bye”, TLC. Relea El Oso de Humillarnos con el Muro.

Para el presidente zanahoria una negociación es una guerra. Y como cree que el mundo lleva “años fregándose a EU”, busca ahora la revancha a costa del comercio exterior.

Pero su estrategia equivocada terminará afectando a los propios consumidores estadunidenses. Hay, pues, que comprar tiempo para enfrentar una negociación compleja con un tipo imposible.

Ojalá que astucia, paciencia y prudencia imperen en nuestro nuevo Gobierno.

Posdata. Parafraseando a Eminem: “Will the real Andres please stand up?”. El verdadero AMLO sale a escena: ¿una consulta pública para definir el nuevo aeropuerto? ¿Así o más populista?

EN POCAS PALABRAS

“El sabio hace al inicio lo que el tonto hace al final”, Maquiavelo.
14 Julio 2018 04:00:00
Felicidad sin consumo
“Con el tiempo las deudas se pagarán, terminará mi remordimiento y seré feliz. No temeré el deseo de poseer cosas bellas que se ha apoderado de mí”. La conclusión del ensayo Arrepentimiento sobre mi Bata Vieja, publicado en 1769 por el filósofo francés Denis Diderot. Una historia que explica la genética del consumismo moderno. Le platico.

Diderot era famoso, pero pobre, hasta 1765. Tenía 52 años, su hija se iba a casar y no tenía ni un quinto. Catalina “la grande”, emperatriz de Rusia supo de sus problemas y ofreció comprarle su enciclopedia en mil libras esterlinas, una fortuna en esa época.

Y sus problemas se acabaron, o más bien empezaron. El filósofo se compró una preciosa bata escarlata. Estaba feliz, pero notó que lo que tenía no iba con su bata. Entonces compró un tapete, esculturas, nueva mesa, etc.

A esto se refiere Diderot en su ensayo y a las compras reaccionarias se les conoce como “el efecto Diderot”.

El autor James Clear explica el fenómeno: “comprar posesiones nuevas frecuentemente crea un espiral de consumo que lleva a comprar más. Se adquieren bienes que no necesitábamos para ser felices o sentirnos realizados”.

Mmmm, suena muuuy conocido, ¿no? El eterno perseguir del tener más de nuestra era. ¿Y para lograrlo? Claro, acumular más plata. ¿Cómo evitarlo? Clear recomienda 4 técnicas:

1. Reducir las tentaciones. Los hábitos que disparan el consumo. Identifíquelos.

2. No salirse del sistema actual. Ajustarse al presupuesto. No buscar más.

3. Fijar límites personales o grupales. Y que sean específicos, por categorías, ejemplo: zapatos tenis de menos de “x” pesos.

4. ¿Compra uno? Regale algo viejo. No se llene de cosas.

Muy buenas, aunque habría que encontrar un punto medio. Porque si el consumismo es malo, también lo es el conformismo, sobre todo cuando se puede mejorar. O como dice simpáticamente la autora Helen Curley: “si el dinero no trae la felicidad, por lo menos ayuda a ser miserable cómodamente”.

Aquí es donde la disciplina y firmeza de carácter entran a escena.

“Todo en la vida es tentación: ceder o resistir. Sí o no. Ahora o después. Impulso o reflexión. Hoy o el futuro. Las virtudes caen víctimas de las pasiones del momento”, explica Philip Zimbardo en una gran charla de TED.

El profesor de Stanford ejemplifica el valor de estas virtudes citando los experimentos de su colega Walter Mischel que comprobó cómo –al correr de los años– niños que resistían la tentación de comer un malvavisco para ser premiados fueron mucho más exitosos que los que se lo comieron “luego luego” (relea Firmeza de Carácter).

“Tuvieron confianza y determinación. Se enfocaron en el futuro y no en el presente”, explica Zimbardo.

Según el sicólogo, el éxito tiene que ver con la perspectiva del tiempo en decisiones y acciones. “Algunos se enfocan al presente, otros al pasado y algunos más en las consecuencias futuras”, añade.

Y para cada enfoque respecto al tiempo, una persona puede tener una perspectiva positiva o negativa.

“Uno puede enfocarse en las experiencias pasadas positivas o negativas. Respecto al presente se puede ser hedonista (positivo) o fatalista (negativo) y en cuanto al futuro, se puede optar por una visión de metas de vida o una trascendental”, comenta.

¿Cuál es el perfil óptimo? Según Zimbardo, alto en pasado-positivo y claro, bajo en negativo. Bajo respecto al fatalismo presente y moderado en el hedonismo (motiva). Y alto (sin exagerar) respecto al futuro positivo.

De nuevo, encontrar un balance. “Cualquier perspectiva de tiempo en exceso es mala. Por ejemplo, un enfoque exagerado hacia futuro sacrifica cosas como la familia”, concluye.

Muy interesante. Para apuntar y reflexionar, sobre todo ahora que llegan las vacaciones. Porque espero que le toquen y que su descanso esté lleno de un consumismo en exceso, pero de amor, salud y de todo lo que no cuesta pero satisface.

Posdata. ¿Se puede bajar el gasto público significativamente sin cortar burócratas sindicalizados como propone AMLO? Francamente lo dudo. También hay obesidad generalizada y dispendio en la base de la pirámide.

EN POCAS PALABRAS.

“Sé feliz en este momento. este momento es tu vida”.

Omar Khayyam, científico persa
07 Julio 2018 04:00:00
El mito del macho (líder) Alfa
“Dominancia física sobre los demás en el reino animal”. Así define el diccionario urbano a un macho alfa. Es la típica imagen del jefe implacable, una máscara popular en nuestra era.

Esta caricatura la ejemplifican las características del macho alfa enlistadas por el sitio ser Alfa: tiene confianza, es mentalmente fuerte, competitivo, tiene presencia y un lenguaje corporal dominante, es poderoso, se arriesga, acapara a las hembras, grita, pelea, no requiere validación y no es amigo de todos.

Una imagen codiciada por hombres de negocios y políticos. Trump es la caricatura más patética de un macho alfa. Un narcisista terco que sabiendo poco utiliza su poder para dominar y hacer daño.

¿Sabe qué? Esta preconcepción es totalmente falsa.

“Libros de negocios te dicen cómo ser un macho alfa: dominando y demostrando que eres el jefe. O sea, siendo un bully. No me gusta esa definición. Y yo tuve mucho que ver en crear el término”, explica Franz de Waal en una gran charla de TED (véala en nuestros sitios).

El experto en primates escribió el libro “Políticas de Chimpancés”, que documenta su observación de 6 años de una colonia en el zoológico de Arnhem en Holanda. Lo que encontró es interesantísimo.

Primero, De Waal aclara, también hay una hembra alfa. Todos los grupos de primates tienen un macho y una hembra alfa. Sólo uno.

Confirmó algunas cosas del estereotipo. Por ejemplo, lo del lenguaje corporal dominante: “vean aquí dos machos caminando y observen que uno camina más parado, tiene levantado su cabello y porta una gran roca en la mano”, explica el primatólogo.

Posturas comunes en líderes de negocios y políticos. Y es que actuar como poderoso sí confiere poder. Relea Presencia y Carisma.

Pero tres de sus descubrimientos son contraintuitivos:

1. El valor de las alianzas. “El chimpancé de la derecha es el más fuerte. Pero el macho alfa tiene el apoyo de otro primate viejo, respetado y poderoso. El más fuerte puede contra cualquiera de ellos en lo individual, pero no contra los dos juntos”. Por eso hasta un chimpancé débil puede convertirse en el macho alfa si tiene los amigos correctos y los mantiene contentos.

2. La generosidad como cimiento. Aparte de la fuerza y presencia física, un macho alfa perdura si es extremadamente generoso: comparte comida con todos, atiende a los bebés, sobre todo cuando están en campaña para formar coaliciones. Relea la columna Protector.

3. Los costos y las obligaciones. Me salto el privilegio: son las hembras y la comida. Pero digamos que en el mundo humano serían todos los beneficios del poderoso. Hay dos costos: mantener contentos a los aliados y que todos quieran tu puesto. “Hay que estar alertas y cuidar tu espalda”, advierte De Waal. Por cierto, aunque no lo crea en parte, por eso los machos alfa tienen altos niveles de estrés. ¿Las obligaciones? También son dos: mantener la paz y mostrar empatía. Ah, y la empatía tiene que ser acompañada por imparcialidad. “No apoyan sólo a su mamá o a su cuate. Para nada: paran las peleas y por lo general apoyan al más débil”, concluye el científico.

Cierro con dos lecciones finales:

–Mientras más respete la colonia al macho alfa, más probable será que permanezca en el poder.

–Un bully puede llegar a ser un macho alfa, pero su permanencia es endeble. “Cuando un bully pierde su poder, generalmente termina muy mal”, advierte.

Buenísimos conceptos. La verdad, para tomar en cuenta en la empresa y sobre todo para que tomen nota los (y las) nuevos machos y hembras alfa que llegarán al poder tras las elecciones. Apúntenle, grillos: coaliciones para progresar, mantener contentos a los que los apoyan y empatía con todos, sobre todo con los más débiles.

Ah, y obvio: que la colonia –nuestro México– emprenda un camino de mejora sostenida. Porque, la verdad, en nuestro zoológico las cosas pintan muuuy mal. Basta ya de bullies ineptos y corruptos, ¿no cree?

Posdata. No por ser aguafiestas, pero veo una felicidad generalizada por los discursos y el tono de AMLO. Francamente, eran de esperarse, pues hacer otra cosa sería una estupidez, sería provocar una crisis. Yo, como santo Tomás, hasta que estén gobernando no creeré que ya abandonó sus malas ideas. Remember Trump. Muchos se esperanzaron de que iba a cambiar, ¡y no cambió nada!

En pocas palabras: “Ser macho no prueba mucho”, Zsa Zsa Gabor, actriz húngara-estadunidense.
30 Junio 2018 04:00:00
La torta podrida
Le propongo un escenario que seguro le ha tocado vivir: le encargan un proyecto que tiene grandes probabilidades de fallar.

Quizá todas las opciones disponibles son malas, o bien es una negociación donde no tiene palancas para ganar, pudiera ser una presentación de un tema que no conoce o le tocará trabajar con personas poco preparadas o con las que no se lleva bien, etc.

Le piden que prepare un sabroso sándwich, pero los ingredientes están pasados. Con lo que tiene, sólo da para lo que en inglés se conoce como un “shit sandwich”. Para no ser vulgar: una torta podrida.

¿Qué hacer? La receta para sobrellevar esta mala situación pasa por contestar cuatro preguntas básicas:

1. ¿Está realmente podrido?

A veces los prejuicios nublan el análisis. Quizá el escenario sea una posibilidad para aprender y reforzar áreas débiles, para desarrollar nuevas relaciones, para explorar alternativas y tácticas distintas. A fin de cuentas, en el mundo disruptivo, las oportunidades generalmente se dan en circunstancias difíciles. En lo estándar rara vez hay grandes avenidas de transformación o crecimiento exponencial. Piénselo muy bien antes de concluir que todo está podrido.

2. ¿Puede cambiar el menú?

Lo anterior suena muy bien, pero a veces efectivamente la cosa pinta fea. La primera instancia es cocinar otro plato, o por lo menos de otra forma. Le propongo tres posibles tácticas:

a) Cambiar los ingredientes. Por ejemplo: el tiempo del que dispone, el objetivo que se persigue o el método de medición.

b) Servir otro plato. Quizá el proyecto se pueda ampliar o complementar. En una negociación se puede jugar con términos, plazo y condiciones. La presentación podría cambiarse por una capacitación o charla de un externo.

c) Aderezarlo. ¿Cómo puede mejorar el sabor? Conseguir un mentor, pedir consejos a expertos, investigar opciones y alternativas, realizar “benchmarks” internacionales, etc.

3. ¿Cómo preparará el plato?

Si no se pudo cambiar el menú y sólo están esos malos ingredientes, considere estas cuatro alternativas:

a) Jugar con el tamaño de la ración. ¿Se puede redimensionar el proyecto? ¿Cambiar su horizonte? ¿Acelerar o alentar?

b) ¿Quién puede ayudar? Otros chefs le pueden asistir en todas las recomendaciones que ya le he dado.

c) ¿Qué recetas existen? Puede haber muchos tipos de torta. Investíguele bien antes de elegir la tradicional de jamón y queso. Hay muchos formatos, tácticas y estrategias.

d) ¿Qué utensilios puede conseguir? Análisis, apoyos gráficos, palancas para negociar, etc.

4. ¿Qué hacer si efectivamente la torta resulta podrida?

Aun siguiendo todos estos consejos, a veces el resultado es inescapable: “aunque la mona se vista de seda, mona se queda”. Sólo queda curar agruras o delimitar culpas. Tres tácticas:

a) ¿Qué doctores y medicinas existen? Realizar un diagnóstico preciso del tamaño del problema para no sobredimensionar su tratamiento. A veces el malestar pasa solito. Si no, definir opciones y elegir la que tenga la mejor relación costo/beneficio. Y manos a la obra, mientras más rápido se cure el malestar, mejor.

b) ¿Quiénes más colaboraron? Quizá usted no suministró los ingredientes o bien otros chefs participaron. Entender perfectamente quién, cómo y qué. Tanto para evitar cocinar otra torta podrida en el futuro, como para que no le quieran cobrar a usted todo el tratamiento (relea “La Silla de la Culpa).

c) ¿Cómo recuperar la salud? A nivel personal, busque cocinar rápido otros platos que si sean muy sabrosos. Para un chef, su reputación es clave. Y a nivel organizacional, asegurarse de que las tortas podridas sean la excepción. Ningún restaurante sobrevive si siempre enferma a sus clientes.

Aquí lo hemos dicho muchas veces: en la era de la hipercompetencia, la experimentación es clave para innovar. Y el que experimenta mucho fallará mucho. Preparará muchas tortas podridas.

La organización que triunfa aprovecha estas fallas para mejorar la procuración de ingredientes y afinar recetas y cocinar. Ah, y a nivel personal, el chef premiado también aprende a preparar muchos, muy diversos y muy sabrosos platos. ¿Cómo le va en su cocina?

Posdata. La “reforma” educativa de la CNTE en Chiapas condena al atraso perpetuo a un estado atrasado. Lo peor, podría ser un laboratorio de lo que haga AMLO a nivel nacional. Terrible escenario.

En pocas palabras: “La crisis de hoy será la broma de mañana”, H. G. Wells, escritor británico.
23 Junio 2018 04:07:00
Pásala al que esté abierto
“Estaba Michael Jordan con los Toros de Chicago en un juego de playoff. Buscaba encestar, pero no levantábamos. Entonces, Phil Jackson le dijo: ¿Quién está abierto? Pásala al que esté abierto. Confía en tus compañeros, confía en el primero que veas abierto”.

Una extraordinaria charla entre Steve Kerr (véala en nuestros sitios), el coach de los Golden State Warriros y Kevin Durant (una de sus estrellas) durante el quinto juego contra los Houston Rockets por el campeonato de la conferencia Oeste de la NBA (ganó Houston 98-94).

Pero los Warriors se repusieron, ganaron la serie y después el bicampeonato. Esta charla es un fantástico curso de “management” en 24 segundos de la que se derivan dos lecciones invaluables para cualquier empresa.

1. La importancia de contratar. Como bien dice el profesor de Stanford Joel Peterson: “Nada es más importante que contratar. Nada”. Es imposible ganar un campeonato si el jugador que está abierto es un zopenco. Por eso hay que evitar los 10 errores más comunes al contratar que enlista el también presidente del Consejo de Jet Blue:

a) Contratarse una y otra vez. “No caiga en la trampa de seleccionar a candidatos que se parezcan y actúen como usted”. La homogeneidad es muy peligrosa para un equipo o empresa, sobre todo en la era de la disrupción.

b) Reclutar como “comida rápida”. No conformarse con alguien “suficientemente bueno”.

c) Elegir al “currículum” y no a la persona. Lo que no viene en el currículum es lo importante: cerebro y corazón.

d) Entrevistar “en piloto automático”. Cuidado con “cumplir el proceso y sacrificar calidad.

e) No verificar referencias. Son el único punto de contacto con personas que realmente conocen al candidato.

f) Dejar al equipo fuera del proceso. Sus mejores empleados deben participar.

g) Sólo contratar “de adentro” o “de afuera”.

h) Desperdiciar los primeros 90 días, que son clave para incorporar al equipo y para motivar. Ojo, requiere esfuerzo deliberado.

i) Fue sólo por el dinero.

j) Prolongar la agonía. Si se equivocó, corrija rápido.

2. Si ya contrató bien, ¡déjelos actuar!

¿Ya reclutó estrellas? Aprovéchelos. Es típico que los líderes (y sobre todo en México) acaparen todas las decisiones y estén involucrados en todo. Craso error. Esto desperdicia al empleado talentoso. Es más: los ahuyenta. Si el jefe los ahoga, no duran.

Le pongo un caso práctico: Netflix, la empresa que ha revolucionado a la industria de la televisión y el cine. Tiene más de 125 millones de suscriptores y su éxito es indiscutible.

Imagine, el que invirtió 10 mil dólares en acciones de Netflix en su oferta pública inicial de mayo del 2002 tendría hoy ¡3.5 millones de dólares! Bueno, pues dentro de sus principios operativos está el tener estrellas en todos sus puestos. y dejarlos actuar. Revise estos postulados con los que “vive” Netflix:

*tiene Estrellas en todos los puestos: es necesario contratar, desarrollar y cortar inteligentemente.

*Prueba de guardar: ¿por quién de su gente pelearía si se fueran?

*Trabajar “mucho” es irrelevante. Un gran esfuerzo con pobres resultados = liquidación generosa. Mínimo esfuerzo y grandes resultados = promoción y mejor paga. ¡Apúntelo!

*Las personas responsables florecen con libertad.

*Las empresas limitan la libertad al crecer por mayor complejidad y para evitar el caos.

*Reclutar estrellas creativas e innovadoras que manejen la complejidad hace que se pueda crecer con libertad.

*No hay libertad absoluta. Dos reglas importantes: evitar el desastre irrevocable y no a atajos éticos.

*Las estrellas se equivocan poco. Pero si hay problemas, es primordial solucionarlos rápido.

*Procesos sólo para ayudar a talentosos a hacer más.

*No culpar a un talentoso que se equivoca: ¿qué está mal en el contexto que se le fijó?

Que no le quepa la menor duda: para triunfar consistentemente en la era de la disrupción se necesita un gran equipo. Se requiere poder pasar la bola “al que esté abierto”. Espero le sirvan estos excelentes consejos para lograrlo en su empresa. Suerte en el campeonato.

Posdata. Ah, cómo somos pendulares en México. Nos encanta pasar de la tragedia a lo celestial. Así estamos ahora con la Selección. Fue un gran triunfo. Pero le pondré casa a Osorio hasta que ganen el cuarto partido. Ojalá así sea. ¡Vamos, México!

En pocas palabras

“El talento gana juegos, pero el trabajo en equipo y la inteligencia ganan campeonatos”, Michael Jordan.
16 Junio 2018 04:00:00
OJO: van hackers por su lana
El robo millonario al SPEI, el sistema de pagos electrónicos del Banco de México, me dejó con los ojos cuadrados.

Una operación digna de una película de Hollywood: robo de claves, desvío a cuentas de cómplices y una operación con decenas de “mulas” que sustrajeron unos $300 millones de pesos en 900 retiros.

Meses de planeación y trabajo que combinan técnicas de alta tecnología con trabajo de a pie. El ejemplo perfecto de una gran amenaza para personas, empresas y gobiernos: los hackers.

“Para el año 2019, los costos globales del cibercrimen alcanzarán los 2 billones (millones de millones) de dólares anuales”, señala un impactante reporte reciente de la OCDE.

Váyase de espaldas: ¡sería dos veces el PIB de México todos los años! Ah, y los daños se habrían cuadriplicado en apenas 5 años.

Nadie está libre de esta amenaza que afecta desde gigantes corporativos hasta a pequeñas empresas. ¿Y sabe por qué? El mecanismo de contagio es omnipresente: basta que una PC o dispositivo móvil esté conectada a la Red. Con eso, el hacker está listo para ir por su lana.

De acuerdo con una encuesta global, el costo promedio de un ciberataque en Estados Unidos (EU) es de 21 millones de dólares; en Alemania, 11 millones y en Japón, 10. Atracos que no requieren balazos ni escapes al estilo Bonnie & Clyde.

Los bancos son blanco preferido y han sido víctima constante de los hackers, que por ejemplo en el 2016 robaron 81 millones de dólares del banco central de Bangladesh atacando al sistema de pagos SWIFT (similar al SPEI, pero a nivel global). Pero el hackeo más espectacular a bancos se dio a conocer en el 2015: ¡mil millones de dólares de más de 100 instituciones financieras en 30 países!

Otro botín muy codiciado es su información. Claro, pues robar identidades o passwords es igual a robar más lana.

El hackeo a Yahoo revelado en diciembre de 2016 encabeza la lista del robo de identidades. De locos: ¡3 mil millones de cuentas! Otros casos notorios: mil 400 millones de cuentas de la base de datos de spam de River City Media, mil millones de cuentas del sistema de identidad biométrica Aadhaar, 191 millones del sistema de votantes de EU, 146 millones del cuentas de Equifax y 117 millones en LinkedIn.

Los hackers pueden ser ir desde un nerd solitario hasta operaciones perfectamente estructuradas y patrocinadas por países que, otra vez como en las películas, buscan desestabilizar a sus enemigos.

“El ejército cibernético de Corea del Norte, por mucho tiempo visto como una amenaza de seguridad de nivel medio, se está transformando en una de las máquinas de hackeo más sofisticadas y peligrosas del mundo”, explica un reportaje reciente del WSJ.

El diario reseña cómo esta unidad (que por cierto podría ser responsable del robo de Bangladesh) busca botines para compensar posibles sanciones económicas de EU si fallan las negociaciones.

“Los funcionarios surcoreanos estiman que su país es blanco de 1.5 millones de intentos norcoreanos de hackeo al día”, explica la nota. Qué locura: 17 ataques por segundo. y todos los días.

El rotativo identifica a estos ejércitos globales por sus nombres: Lazarus Group (Corea del Norte), Sofacy y Turla (Rusia), OilRig (Irán) y Carbanak, de múltiples países. Ufff, ya adivinó: ¡de película!

Los hackers generalmente buscan una forma de infiltrar los sistemas de sus víctimas a través de trucos para que algún usuario inadvertidamente les dé acceso.

Ya adentro planean sus ataques. Uno muy común es el “ransomware”: bloquear información sensible de la empresa y exigir el pago de un rescate para liberarla.

¿Qué hacer? Tres recomendaciones básicas:

1. Actualice parches de seguridad en computadoras y dispositivos electrónicos. De kínder. y pocos lo hacen.

2. Tenga mucho cuidado con correos donde le pidan su clave de parte de su banco, gobierno, etc.

3. Active notificaciones de correo o móviles en su banco.

Ni lo dude: agregue a los hackers a su lista de preocupaciones. Son una amenaza que crecerá irremediablemente. Si no cuida su cartera, ya sabe quién vendrá por su lana. Sobre advertencia no hay engaño. En pocas palabras. “En un mundo de ladrones el único pecado es la estupidez” Hunter S. Thompson, periodista estadunidense


@jorgemelendez


09 Junio 2018 04:00:00
Idiocracia
Aristóteles identificaba 6 formas de gobierno basadas en dos criterios básicos: cuantos gobiernan y el tipo de interés que persiguen:

¿Cuántos gobiernan?

Uno

Monarquía - Interés comunitario

Tiranía - Interés personal

Unos pocos;

Aristocracia - Interés comunitario

Oligarquía, Interés personal

Muchos:

República - Interés comunitario

Demagogia - Interés personal

Según el filósofo griego, los sistemas puros basados en el interés comunitario se pueden pervertir con el tiempo: el bien de la sociedad es sustituido así por el beneficio del gobernante.

Inclusive, la democracia precede a la demagogia. Mmmm, me suena muuuy familiar. ¿Trump y AMLO acaso?

No me meteré a una discusión de las fallas de la clasificación aristotélica (soy un total novato en la materia). Pero aprovecho el modelito para plantearle una posibilidad preocupante de nuestra era: la idiocracia. El gobierno de los idiotas.

Antes de seguir, dos precisiones:

1. Un gobernante idiota sería alguien con poca o nula capacidad para gobernar.

2. Se puede ser un genio en una cosa y un idiota en otra.

Por ejemplo, yo soy un idiota para arreglar algo en la casa. Mis hijos dicen que hasta para prender un boiler pido ayuda (100% cierto).

¿Qué factores definirían a un idiota funcional en la política, los negocios o la vida? Sin profundizar mucho, tres:

a) Poca inteligencia innata. Me viene a la cabeza el dicho: “Lo que la naturaleza no da, Salamanca no lo presta”.

b) Escasa preparación.

c) Nula experiencia práctica. No hay sustituto para la experiencia. Recuerde las 10 mil horas que sugiere Gladwell para ser experto en algo.

Le propongo que dos factores de nuestra era incrementan exponencialmente la posibilidad de tener gobernantes idiotas: la hipercomunicación (conectados 24x7) y las redes sociales.

Esta combinación explosiva, junto con el pobre nivel educativo, facilita que idiotas populares ganen elecciones. Y no me refiero a Trump o al Rayito. Si me lee, sabe que no soy fan de ninguno de ellos.

Uno es un pésimo presidente y el otro puede terminar de fregar a México.

Pero por lo menos ambos tienen ideas y estructura. Son malos, pero no idiotas funcionales. No, la cosa puede estar peor. Le pongo un ejemplo claro (y patético) de esta amenaza: Cuauhtémoc Blanco.

¿Qué méritos tiene este genio futbolístico para ser un buen gobernante? Para mí, absolutamente ninguno. Y sin embargo varias encuestas auguran que será el nuevo Gobernador de Morelos, un estado agobiado por problemas de inseguridad y pobreza.

Y no crea que ganaría por poquito. ¡Ja, arrasaría por 20 o 25 puntos! Su popularidad lo llevará a un triunfo histórico. De locos.

No es el único caso. Patricio Zambrano, personaje simpático y entrón de la farándula, está en tercer lugar en nuestra encuesta por la alcaldía de Monterrey. ¡Ufff! Si se da una sorpresa, hasta podría gobernar la capital industrial de México.

¿Qué pasará si empiezan a ganar este tipo de personajes? Adivinó: ¡habrá más! De hecho, en esta elección ya compiten muchos candidatos del mundo del espectáculo y los deportes en todos los rincones de México.

Es obvio: en términos aristotélicos los partidos no buscan el interés comunitario, buscan ganar. Van por su interés personal.

Van por el poder. y por el botín presupuestal que les significa jugosos negocios.

Hace algunos años vi una comedia muy simpática precisamente titulada Idiocracia (vea un tráiler en nuestros sitios). Cuenta la historia de Joe Bauers, un oficial del Ejército estadounidense que se somete a un experimento de criogenia.

Lo iban a congelar un año. y algo sale mal. ¡Permanece congelado 500 años!

Joe es un tipo totalmente promedio, pero al despertar encuentra un mundo muuuy cambiado. Abusar de celulares y videojuegos termina por provocar que todos sean unos idiotas. El presidente es un luchador (¿suena familiar, no?) y Joe es el tipo más inteligente del planeta. Y por mucho.

Los enredos son divertidos, se la recomiendo. Pero el mensaje es profundo. La verdad, hay cierto paralelismo con nuestra era.

Estamos todavía en los albores de un fenómeno que podría empeorar la ya de por sí grave situación que enfrentamos en tantos ámbitos. A fin de cuentas, si no cuidamos a quien elegimos los idiotas seremos nosotros, ¿o no?

En pocas palabras.

“Si tienes una cubeta de 5 galones y otra de dos, ¿cuántas cubetas tienes?” Test de IQ de la película Idiocracia
06 Junio 2018 04:00:00
Recta final de alto riesgo
Si promediamos los más recientes sondeos como los de Mitofsky, Parametría, El Financiero e incluso las síntesis de encuestas de Oraculus y El País y en espera de la próxima de El Universal, todo apunta a que Andrés Manuel López Obrador ganará la elección presidencial del próximo domingo 1 de julio en sólo 24 días.

Una percepción que se ha venido fortaleciendo de manera consistente y hasta insólita sobre todo en las semanas recientes. Principalmente porque rompiendo esquemas de comportamiento a estas alturas del proceso, el candidato de Morena, PT, PES no sólo quebró el techo que los especialistas le asignaron, sino que increíblemente sigue subiendo en cada encuesta; un puntito o dos, pero siempre hacia arriba, ahora hasta el 50% de las preferencias.

En cambio, su perseguidor Ricardo Anaya parece haber perdido piernas, sobre todo después de aquel inesperado gancho al hígado de la respuesta de la cartera en el segundo debate, seguido del implacable uppercut del Riqui Riquin Canallín; desde luego antecedidos por las revelaciones sobre su patrimonio y la ya célebre nave industrial millonaria que lo han bajado al 24%. En paralelo, el relanzamiento de su campaña y la renovación de la dirigencia del PRI con la llegada de René Juárez, han revitalizado las aspiraciones de José Antonio Meade, candidato de PRI-Verde-Panal, al grado de que algunas mediciones ya prácticamente lo empatan con Anaya al llegar al 22%.

Así que ahora su estrategia es probar en apenas una semana que se posicionó en un segundo lugar indiscutible; que el candidato del PAN-PRD-MC está ya fuera de la contienda. Y que en las dos semanas últimas a partir del 15 de junio la feroz disputa por la Presidencia de la República será un pleito de sólo dos: López Obrador contra Meade.

Pero más allá de las frases hechas de que “todavía puede pasar cualquier cosa”; que “no se puede descartar una sorpresa” o que “esto no se acaba hasta que se acaba”, parece que la distancia es insalvable y que la suerte está echada en favor del porfiado candidato que lo intenta por tercera vez.

Un análisis elemental de las motivaciones del voto coloca en el centro el tema de la corrupción, frente a la cual la honestidad de Andrés Manuel es su mayor fortaleza. Mientras que en sentido contrario ha sido una pesadísima loza priista sobre Meade y ahora también una carga insostenible para Anaya.

Sin embargo, hay que reconocer que pese a su creciente legión de seguidores reflejada en las encuestas, sigue habiendo un rabioso antilopezobradorismo que continúa masticando si de verdad no hay algún modo de evitar su llegada a la Presidencia. Y con una mal fingida preocupación hablan de la posibilidad de aberraciones como un fraude patriótico y hasta de un crimen de Estado; ambos supuestos igualmente inadmisibles porque implicarían un gigantesco incendio en el país, que nadie podría sofocar.

Por ello, resulta urgente detener la peligrosísima configuración de un escenario donde se nos está haciendo cotidiana la violencia política en la que, por lo pronto, la estadística es ya aterradora: más de un centenar de ejecutados tan sólo en lo que va del año si sumamos candidatos, funcionarios, exfuncionarios y periodistas, todos de una u otra manera vinculados al proceso electoral; un aterrador caldo de cultivo que no podemos ni debemos aceptar como premonitorio.
02 Junio 2018 04:00:00
Votar encabritado
“Que quede claro: el enojo y resentimiento de la gente están justificados. Pero éstos no son una filosofía de Gobierno. El populismo es atractivo, pero mal entender nuestros problemas y ceder al impulso de echar culpas nos hace un pueblo retrógrada”.

¡Wow! ¿Sabe quién dijo esto? El senador republicano Jeff Flake en octubre pasado al renunciar a buscar su reelección y denunciar el pésimo liderazgo e influencia de Trump sobre su partido y su país.

Fantásticas palabras para reflexionar ahora que estamos a un mes de elegir al próximo Presidente, legisladores, gobernadores o alcaldes. Quizá estamos más encabritados que en Estados Unidos y con justa razón. Pero como sabiamente dice el refrán: el que se enoja, pierde.

La ira convierte a seres inteligentes en reaccionarios. Por ejemplo, recientemente he escuchado a personas que respeto decir algo parecido a esto: “No pueden estar peor las cosas con Andrés Manuel. Urge botar a los partidos. Aparte, ya le toca”.

¿No se puede estar peor? ¿Por qué? Imagine que tiene pulmonía y que lo ha atendido un mal doctor. ¿Se cambiaría a otro así nada más? Quizá termine con pulmonía, hipertensión y ansiedad, o hasta se muere. Sí se puede estar peor.

A mí me siguen preocupando las ideas y temperamento de AMLO. Relea: “¿Un rayito que electrocuta?”, “Los dos AMLOs”, “¿Ya sabes quién?”, “El salto de fe” y “¿Ya sabes quién va a ganar?”, “Pemex NO es la solución” y “Andrés, te equivocas”.

Creo que más que votar encabritados, lo conducente sería aprovechar el hartazgo para buscar cambiar para bien. Es más, el cambio real requiere una insatisfacción positiva. La ciencia no miente.

“Se tienen que cumplir varias etapas para cambiar de forma duradera”, explica Carlo DiClemente, sicólogo y profesor de la U. de Maryland. El autor de los libros “Cambiando para Bien” y “Adicción y Cambio” descubrió que se requieren 5 etapas para lograr un cambio real:

1. Pre-contemplación. Se reconoce el problema y se evalúa.

2. Contemplación. Análisis riesgo/beneficio. Se decide actuar.

3. Preparación. Establecer metas y prioridades. Crear un plan de cambio.

4. Acción. Implementar y ajustar según resultados.

5. Mantenimiento. Consolidar el plan al estilo de vida.

El punto clave es que un cambio que dura es planeado. No es un salto instintivo, es un proceso deliberado. En el otro lado de la moneda, actuar irreflexivamente al estar enojado puede ser dañino.

“El enojo es quizá la emoción más importante. Representa un foco rojo de que algo debe cambiar. Pero hay que considerar opciones al decidir qué hacer”, explica el sitio lifehacker.com, que enlista 20 consejos para lograr un buen cambio. Y 7 sugieren introspección:

a) Separar la emoción de la acción.

b) Identificar los “por qué”.

c) Retrasar la reacción.

d) Hacer la tarea.

e) Evaluar antes de “lanzarse”.

f) Discutirlo con alguien de confianza.

g) Usar el enojo como combustible para el cambio.

Excelentes tips para decidir el voto (y para el trabajo y la vida). Consejos que van en contra de emitir un voto reaccionario empujados por nuestro hartazgo. y por las campañas electorales.

Los grillos reconocen la ira social y buscan aprovecharla con tanta publicidad negativa. Creen al ganar la guerra sucia, ganan el voto irreflexivo.

Pero la guerra de lodo entre el PRI, PAN, Morena, independientes y otros termina por ser una vacilada: “El comal le dijo a la olla”. Tan malos han sido unos como otros. Y un votante medianamente inteligente lo sabe.

No critico las campañas negativas exitosas. Es más, pueden ser divertidas y entretenidas. Pero el riesgo es que éstas nos lleven a votar encabritados y a no reflexionar para decidir nuestro sufragio (relea “Guía para un voto inteligente”).

Lifehacker lo dice excelentemente: “controla tu enojo; no dejes que éste te controle”. Igual al votar. Todavía hay tiempo para definir un voto inteligente para el 1 de julio. Para usar nuestro gran hartazgo para lograr el cambio positivo y duradero que tanto necesita México.

En pocas palabras...

“No te castigarán por tu ira. Tu ira será la que te castigue”.Buda
26 Mayo 2018 04:00:00
Estándares altos
En este espacio lo hemos comentado muchas veces: vivimos en la era de la disrupción. Una época donde el cambio es la constante y en la que la lealtad de un cliente empoderado se gana una compra a la vez. Sin duda, tiempos de enormes oportunidades y amenazas, según el nivel de anticipación y ejecución de cualquier empresa. Profundicemos en un elemento clave para la ejecución: los estándares altos.

“¿Cómo puedes responder a las siempre crecientes expectativas de los clientes? Aunque muchos factores entran en juego, lograr estándares altos en toda la organización juega un rol clave”, explica Jeff Bezos en su carta del 2018 a los accionistas de Amazon.

Totalmente de acuerdo. Admiro a Bezos: es un revolucionario orientado a resultados, analítico a morir, innovador empedernido y con una obsesión por el cliente. Su éxito es indiscutible.

Imagine: ¡las acciones del que invirtió 10 mil dólares en la oferta pública inicial de Amazon en 1997 valen hoy 8 millones de dólares! Por todo esto, siempre me devoro las cartas de Bezos a los accionistas de Amazon. Son sabiduría pura. Relea las columnas Fracase Bien y Triunfe.

La de este año no es la excepción. Aplica su método ingenieril para desmenuzar ese concepto clave de los estándares altos, donde, por cierto, Amazon tiene logros suficientes para dar cátedra. En Estados Unidos tiene 8 años de ocupar el primer lugar en satisfacción a clientes. Si usted es cliente de Amazon, ya sabe por qué: el gigante de Seattle se desvive por sus clientes. Y con hechos (precio, entrega, devoluciones) y no rollos mercadológicos. Entrémosle al tema de los estándares altos, repasando las respuestas de Bezos a tres preguntas clave para sistematizarlos en una empresa:

1. ¿Se aprenden o se nace con ellos?

Si son innatos, entonces el alcanzar estándares altos será asunto de reclutar bien. Bezos opina lo contrario: se pueden enseñar. ¿Y sabe qué pesa mucho para aprenderlos? El ambiente organizacional. Si la empresa es chambona, la gente será chambona. Ah, y un ambiente de excelencia genera colaboradores de excelencia. Círculo virtuoso o vicioso.

2. ¿Son universales o específicos a áreas y/o funciones?

Aunque tener altos estándares en un área ayuda para buscarlos tenerlos en todas, el fundador de Amazon advierte que no son realmente transferibles. Los requisitos específicos y operativos para lograr un alto nivel de calidad son muy distintos, por ejemplo para contratar que para el proceso operativo de logística en Amazon. Advierte Bezos: “Pensar que los altos estándares son específicos a un área te mantiene humilde. Si crees que porque los tienes en una función los tienes en todas, puedes terminar por tener puntos ciegos debilitantes”.

3. ¿Cómo se pueden alcanzar y sistematizar? Dos pasos básicos:

a) Definir detalladamente qué se considera “bueno” en cada área funcional u operativa.

b) Tener expectativas reales de qué tan difícil será alcanzar esos niveles específicos de excelencia. Ojo, porque que requerirá entrenamiento y avance gradual.

Bezos da una sugerencia clave para alcanzar estos estándares altos: el trabajo en equipo. Cuando está bien conformado y tiene buenos procesos de comunicación e interacción, los miembros de un equipo tendrán habilidades complementarias que facilitan lograr los niveles específicos de excelencia deseados en cada actividad. Hay grandes beneficios de tener una cultura de estándares altos:

-La más obvia: brindar mejores productos y servicios.

- Una cultura de excelencia atrae a gente valiosa. Es como un imán: ayudan el reclutar y sobre todo para retener.

-Los estándares altos se filtran a todas las actividades de la empresa. Aun a esas pequeñas cosas cruciales a las que nadie pone atención. Prueba de ácido: ¿cómo se ejecuta una actividad en su empresa cuando nadie la supervisa? Quizá el último beneficio que cita Bezos es el más importante: “Los estándares altos son divertidos. Una vez que los pruebas, ya no hay vuelta atrás”.

¡Exacto! Ojalá que le sirvan estos excelentes apuntes para sistematizar algo que se dice fácil, pero que rara vez se cumple tan bien como lo hace Amazon. Suerte en el trayecto.

En pocas palabras:

“Lo más peligroso es no evolucionar”, Jeff Bezos.
19 Mayo 2018 04:00:00
¿Qué es peor?
Qué es peor: ¿Fracasar o el temor a fracasar? ¿Temer o el temor a temer? ¿Intentar y fallar o ni siquiera intentar? ¿Hablar sin que te escuchen o permanecer callado? ¿Que te importe y perder o que ni siquiera te importe? ¿Hacer o quedarse sólo con la intención?

Una fenomenal reflexión del autor Seth Godin. Juguemos con el concepto para la política, los negocios y la vida.

Iniciemos con preguntas para los candidatos. Qué es peor: Andrés Manuel: ¿ganar con promesas falsas o gobernar con ideas anacrónicas? Meade: ¿ser el candidato del PRI o callarte sobre las prácticas corruptas de la Administración de la que formaste parte? Anaya: ¿agandallar la elección interna en el PAN o perder a una parte de los panistas al ganarla? Bronco: ¿mochar una mano o tener conectadas las tripas a la boca (y sin pasar por el cerebro)?

Pasemos a la política en general. ¿Qué es peor?

1. ¿Ganarse unos pesos por ser corrupto o propagar un cáncer que está destruyendo a México? 2. ¿Perpetuar la pobreza educativa para ganar votos o pavimentar el camino para el atraso perpetuo? 3. ¿Que tu cuate termine mal esa obra que le diste o que la población bote a tu partido en la próxima elección? 4. ¿Sacarle la vuelta al combate al crimen o que tú mismo termines siendo víctima de tu temor e inacción? 5. ¿Capturar criminales sin respetar el debido proceso o que salgan libres precisamente por esa razón?6. ¿Ejecutar mal lo que es bueno o ejecutar bien lo que es malo? 7. ¿Hablar sin saber o saber y no hablar? 8. ¿Vender tu lealtad o ser leal a una mala causa? 9. ¿Ser un buen líder efectivo para algo malo o ser uno malo para algo bueno? 10. ¿Colaborar con un mal Gobierno para buscar mejorarlo o aguantarlo “porque es lo que tenemos”?

Pasemos a los negocios. ¿Qué es peor?:

a) ¿Debatir mal o no debatir? b) ¿Contratar mal o no dejar actuar al talentoso que contrataste? c) ¿Canibalizar tu negocio actual lanzando nuevos productos o exprimirlo hasta que alguien te lo quite? d) ¿Decidir con poca información o demorarse mientras te informas? e) ¿Castigar al disidente o premiar al lambiscón? f) ¿Planear demasiado o no planear nada? g) ¿Reprender el que falla o apoyarlo irrestrictamente? h) ¿Grillar para avanzar o progresar con lisonjas? i) ¿Motivar sólo con dinero o premiar sólo con motivación? j) ¿Emprender muchos proyectos de alto riesgo y beneficio incierto o esperar a esa gran oportunidad en la que seguro triunfarás?

Finalmente, 10 preguntas para la vida en general. ¿Qué es peor?: 1. ¿Ser muy estricto con los hijos o demasiado permisivo? 2. ¿Decir a los que estimas lo que piensas para que mejoren aunque los puedas herir o callar lo que incomoda? 3. ¿No poder o no querer? 4. ¿Poner la otra mejilla o pelear y defenderte? 5. ¿Apuntar alto y fallar o bajar la mira y acertar? 6. ¿Disfrutar tu juventud a riesgo de tener una vejez complicada o sacrificarte ahora para tener un futuro mejor? 7. ¿Pocas amistades profundas o muchas superficiales? 8. ¿Resignarse para ser feliz o nunca conformarse? 9. ¿Cuestionarse todo antes de emprender o hacer y luego ajustar en el camino? 10. ¿Correr para llegar o caminar para disfrutar el trayecto?

35 interesantes preguntas. Ojalá le sirvan. Creo que lo peor es ni siquiera cuestionarse nada. Navegar por la política, los negocios o la vida como un velero sujeto a los caprichos del viento, ¿no cree?

Posdata. Seguramente Anaya recuperará una buena parte de los votantes de Margarita. Pero antes de emocionarse, recuerden que ella tiene 2.4% del voto total. Una suma simbólica, no determinante.

En pocas palabras.

“Es mejor conocer algunas de las preguntas, que todas las respuestas”,

James Thurber, escritor estadunidense
05 Mayo 2018 04:00:00
La silla de la culpa
¿Se acuerda del juego de las sillas? Los jugadores caminan alrededor de sillas mientras toca la música. Cuando esta se acaba, todos buscan sentarse. Uno siempre queda parado porque siempre hay una silla menos que el número de participantes. En cada round se quita una silla y una persona. El que queda sentado al final gana.

Al fracasar un proyecto clave en una organización, hay un juego de la silla invertido, porque el que queda sentado al final es el que pierde. Todos buscan evitar sentarse en la silla de la culpa. Quizá lo haya visto en acción. En este juego, el perdedor sufre costos que pueden ir desde menores perspectivas de desarrollo hasta el despido, dependiendo de la relevancia del proyecto.

Mientras más grande sea este, y mientras más importante sean los involucrados, mayores los perjuicios para el que termina sentado. Ah, y peor aún si la idea del proyecto es del jefe supremo. Ahí la cosa está en chino: ¿cómo decirle al jefazo que es quien castiga que él/ella es el que debe de sentarse en la silla? ¡Ja, imposible!

¿Qué hacer? Primero, maximizar la probabilidad de éxito del proyecto. Es decir, evitar que se dé este perverso juego:

1. Que permitan que participe en el análisis un equipo diverso.

2. Estudiarlo desde todos los ángulos.

3. Tener un debate frontal de ideas. Sobre hechos y no sobre personas. Relea Debatir sin Pelear.

4. Anticipar problemas aplicando un premórtem al proyecto. Relea Adelantando el Epitafio.

5. Teniendo mecanismos de retroalimentación frecuentes y objetivos.

6. Ajustando la implementación en el camino. Dependiendo de las señales que se reciban. Cuidado con el sesgo de confirmación. Relea No se Equivoque al Pensar.

Aun siguiendo estos pasos, habrá fracasos estrepitosos. Sobre todo en la era de la disyunción, donde las reglas de industrias enteras pueden cambiar en muy poco tiempo.

Una organización madura aplica las lecciones que aquí hemos repetido sobre los “fracasos buenos”: temprano, no arriesgan el futuro y se aprende del fracaso. Esta última es clave y para ello se requiere:

a) Delimitar bien qué falló. Cuando falla un proyecto, muchas veces las energías se enfocan a contener daños. Esto es natural y está bien. Pero no se debe de quedar sólo en eso.

b) Entender si existe injerencia de personas y procesos. El análisis detallado debe contemplar cambios o disrupciones en el ambiente de mercado y competencia, pero también debe enfocarse hacia adentro de la organización. Los proyectos también fallan a veces por errores internos, sobre los cuales se puede tener mucha más injerencia.

c) Especificar cambios a procesos y/o personas. Lo más común en el juego inverso de la silla es culpar al que quedó sentado. Ojo, porque rara vez una sola persona es responsable. Además, puede haber procesos internos incorrectos. Y, obvio, si no se corrigen, las fallas se pueden volver a presentar.

La grilla nunca ha sido mi fuerte. Francamente, creo que es un mecanismo de defensa muy conveniente para los ineptos. Y sin embargo, al fallar un proyecto, la grilla siempre estará presente.

Por ello, hay que contemplarla en el juego de la silla del culpable. Si no, alguien puede buscar que usted se siente en ella. ¿Qué hacer?

–Revisar récords. Sobre los roles del proyecto. Entender quién, qué, cuándo y cómo se tomaron las decisiones.

–Neutralizar a los posibles grillos. Hacer un mapa de las personas que puedan llegar a lanzarle bombas y planear estrategias específicas.

–Identificar posibles culpables. No me gusta nada este consejo, pero se lo tengo que dar. A veces es inescapable que alguien tenga que sentarse en la silla. Cuide que no sea usted.

–Ser proactivo y ponerse a las órdenes del jefe. Para lo que sigue, para las correcciones, control de daños, etc.

Aquí lo hemos dicho muchas veces. En la era de la disrupción, los fracasos son inevitables. En un mundo ideal, estos siempre son buenos y generan lecciones valiosas para el futuro. Pero en el mundo real, a veces la silla del culpable queda libre. Espero que estos consejos le sirvan para que nunca le toque sentarse en ella.

EN POCAS PALABRAS

“La peor culpa es aquella que no te corresponde”, Ayn Rand, escritora estadunidense.
28 Abril 2018 04:00:00
Un robot te quitó la chamba
“Dimos una asesoría a un gran banco inglés para contratar a 500 robots y sustituir a 5,000 personas”.

Así me ejemplificó el experto Arnold Schiemann el enorme impacto de la era del robot en todos los sectores de la economía. En este caso, los robots no tienen pies o manos. son programas y algoritmos para eficientizar el back office de esa institución financiera.

Imagínese: los 500 robots del banco cuestan 10 mil dólares al año mientras que a cada empleado sustituido le pagan 30 mil euros. O sea, ¡los robots costarán sólo 2.7% de los humanos que sustituyen! Ah, y no necesitan vacaciones, ni se enferman. y se equivocan menos. Cuidado, la revolución del robot puede ser devastadora.

“En una generación, los taxis no tendrán choferes, las cajas registradoras en tiendas serán automáticas, computadoras operarán call centers, sistemas expertos darán asesorías y maestros enseñarán a miles y el software asignará tareas personalizadas”, pronostica Larry Summers en un artículo del Wall Street Journal (WSJ).

El exsecretario del tesoro de Estados Unidos (EU) usa como analogía la revolución industrial que llevó al empleo agrícola del 33% del total en Estados Unidos hace un siglo al 2% hoy en día. Y advierte: hoy el cambio vendrá más rápido y afectará a muchos más sectores. ¡Ufff!

“La colisión de demografía (población más vieja), automatización e inequidad provocará la mayor disrupción económica en 60 años”, explica el reporte “Trabajo en el 2030” de Bain & Company.

La consultora estima que para el final de la década del 2020 en el mundo desarrollado se podrían eliminar entre 20% y 25% de los puestos de trabajo y que los empleos con salarios más bajos serían los más afectados.

Aunque inicialmente esta eficiencia empujaría a la economía (ganancias empresariales), la falta de empleo terminaría por afectar fuertemente a la demanda global y por ende al crecimiento económico, lo que sucedería al final de esa década o inicio de la siguiente.

Bain explica una fuerza laboral cada vez más vieja creará una gran ola de automatización. Por ejemplo, estima que tan sólo en EU las empresas invertirán 8 billones (millones de millones) de dólares (8 veces el PIB anual de México) en los siguientes 12 años para automatizar procesos.

Morgan Stanley pronostica que las inversiones globales en automatización e inteligencia artificial crecerían de representar un 5% a un 7.5% del PIB mundial en las siguientes tres décadas.

La revolución del robot acentuaría la desigualdad global y crearía grandes turbulencias económicas y sociales. Por ello, Bain advierte que gobiernos tendrían que intervenir más en la economía.

Por su parte, un estudio McKinsey estima que 50% de las actividades de la fuerza laboral son automatizables. Por ende para el año 2030 entre 400 y 800 millones de trabajadores (15 a 30% del total) podrían ser desplazados de sus chambas.

Un sondeo de investigadores de las universidades de Yale y Oxford entre 352 expertos estima cuándo la inteligencia artificial superará a los humanos en diversas actividades.

Entre otras, antes del 2030 un robot será mejor para doblar ropa, transcribir voz a texto, leer un escrito, escribir una tarea, manejar un auto y crear una canción. Para la década del 2040 podrá escribir una mejor novela exitosa que un humano y 10 años después una máquina hasta superará al mejor cirujano en una operación a corazón abierto.

El cambio será enorme. ¿Y sabe dónde se dictará la pauta? En Asia, por mucho la región con la mayor penetración (e inversión) de robots.

EN POCAS PALABRAS.

“La ciencia acumula más rápido conocimiento que la sociedad sabiduría”,

Isac Asimov, autor estadunidense
21 Abril 2018 04:00:00
Contestarle al jefe
Aquí lo hemos dicho muuuchas veces: el debate es imprescindible para innovar. Y en la era de la disrupción, la organización que no innova está condenada a desaparecer. Es sólo cuestión de tiempo. ¿Y quién es el principal responsable de promover un debate frontal, respetuoso y que sea sobre ideas y no sobre personas? Seguro ya adivinó: el jefe. Es imposible discutir si el mero mero siempre tiene la razón, es intransigente, premia al lambiscón y castiga al disidente inteligente.

Aunque esto es totalmente cierto, hoy tomaré la perspectiva del colaborador, del empleado. ¿Cómo puede contradecir al jefazo? ¿Cómo plantearle ideas distintas? ¿Cómo “contestarle bien”? Le propongo 5 recomendaciones básicas:

1. Elija sus batallas. No se puede discutir todo. Con nadie. y menos con el jefe. Decidir qué debatir es clave. Aprenda a dejar pasar cosas triviales. Piénselo bien y sea selectivo.

2. Escoja el momento. Evite hacerlo cuando están caldeados los ánimos. Es mucho mejor cuando exista tranquilidad y no haya presión de tiempo. Ah, y mucho mejor si el jefe está de buen humor. Otro truco: hágalo a la vez que le da al superior una noticia buena.

3. Cuide sus argumentos. Datos más que sentimientos. Use “benchmarks”. Tenga varias opciones. Sea creativo.

4. El camino es largo: ajuste en el tiempo. No todos los debates se ganan en un round. Quizá alguna de sus propuestas se puede incorporar poco a poco en el tiempo.

5. Aprenda a manejar al jefe (en el buen sentido de la palabra). Conozca cuando está de malas y cuáles son los “botones” que lo molestan. Evite presionarlos y “contestar” cuando no conviene.

Excelentes, ojalá le sirvan. Pero igual (o quizá más) de valioso es lo que no se debe de hacer. Aquí le van tres sugerencias clave:

a) No contradecir (o exhibirlo) en público. Nunca lo humille porque le puede costar muy caro. Cuide su temperamento y por ningún motivo haga corajitos o tenga arranques de cólera.

b) Que no todo mundo sepa que no está de acuerdo. Como dice el refrán: la ropa sucia se lava en casa. Resuelva los desacuerdos con su superior en privado, y lo más rápido posible.

c) Entercarse: si ya le escuchó y decide otra cosa, apoye y contribuya. Las estructuras jerárquicas pueden molestar, pero ahí están. El jefe tiene la última palabra. Ah, y en un desacuerdo, literalmente, deje que él/ella digan esa última palabra.

Cierro con tres reflexiones.

Primera: sea flexible pero no comprometa principios éticos o morales. Pero, OJO, porque eso de “es que así soy yo”, NO es un principio (y vaya que me ha tocado ver cómo se usa). Es una excusa para no cambiar. Y el que permanece estático se estanca.

Segunda: si nunca lo escuchan y no aprende, considere moverse dentro o fuera de la empresa. Pero piénselo bien: considere su edad y nivel de remuneración. A más años y más paga, más cuidadoso se debe ser al contemplar un cambio.

Y tercera, si la regó o tuvo un desacuerdo con el jefe, tome usted la iniciativa para corregir y/o aclarar. No es responsabilidad de su jefe, es suya.

Recuerde: tiene mucho más que perder. Nunca le convendrá que su superior esté disgustado con usted. Nunca deje que la herida se profundice o, peor, se vuelva incurable.

Jeffrey Pfeffer, profesor de Stanford y experto en tácticas para acumular poder, tiene una frase excepcional en uno de sus libros: para ganar poder, las relaciones son tan importantes como el desempeño.

Y luego remata: “Sobre todo una relación: la de tu jefe”. Sabiduría pura que he podido comprobar al 100% en mi experiencia.

Sólo añadiría un colofón final: conforme se avanza en una jerarquía, el manejo de la relación con sus superiores se vuelve más delicada.

Esto es algo natural, porque conforme usted progresa, sus jefes serán también cada vez más poderosos.

Ojalá que su carrera sea siempre ascendente y que estos consejos prácticos le sirvan algo para saber cómo y cuándo debatir con el jefe. Suerte en el trayecto.

EN POCAS PALABRAS

“Hay dos razones por las que alguien puede sentirse muy confiado: si sabe mucho o si no sabe nada”, Charles Darwin.


14 Abril 2018 04:00:00
Karma a la Amazon Prime
Quizá conozca Amazon Prime, una excelente membresía del gigante de Seattle: por un pago anual (499 pesos en México y 99 dólares en EU) se accede a series, películas, música, juegos, libros, etc. Ah, y a envíos ilimitados gratis a tu casa en dos días en cientos de miles de productos.

Me voy a enfocar en esto último: lo que compras te llega gratis, súper rápido y a tu puerta.

¿Sabe qué? Estamos viviendo en la era Amazon Prime: la época de la gratificación instantánea en los negocios y en la vida, donde todo lo queremos rapidito, peladito y en la boca. Claro que esto también pasa en la política y sobre todo en las campañas.

La combinación de las redes sociales y la hipercomunicación generan un coctel donde los electores “compran” soluciones mágicas e inmediatas a problemas añejos y complejos.

En parte por esto es que candidatos populistas de todos los colores (ejemplos: Trump y el rayito) ganan (o hasta arrasan) en las elecciones. Le prometen a los votantes soluciones a la “Amazon Prime”.

El problema viene cuando hay que entregar la mercancía. Ahí la magia prometida se estrella estrepitosamente con la terca realidad.

Y luego llega el famoso karma: el amor de las masas se pierde en un tris y es sustituido por un odio jarocho, porque la instantaneidad aplica en ambos sentidos: al subir y al bajar. Y para muestra un botón vaquero.

Jaime Rodríguez, “El Bronco”, fue un verdadero rockstar de la política nuevoleonesa (y nacional). Su magistral campaña aprovechó el hartazgo con los pésimos gobiernos de Rodrigo Medina y Nati González para arrasar en las elecciones de 2015.

Obtuvo casi 49% de los votos y ganó con un margen enorme: ¡superó con 3 puntos porcentuales a la suma del PAN y el PRI!

¿Y luego? Sus promesas de cambio quedaron en eso: rollo barato. Los resultados de su Gobierno han sido magros y ha demostrado con creces que es un tipo ocurrente, narcisista, peleonero e intolerante.

Este vaquero con alma priista tiró a la basura en menos de 3 años su enorme bono democrático. Hombre, hasta tuvo que hacer trampa inclusive en Nuevo León para obtener simples firmas (que no comprometen al voto) para su fracasada candidatura presidencial.

Jaime ahora experimenta en carne propia el hartazgo que tumbó a Medina: una encuesta reciente de El Norte, de Grupo Reforma, revela que 74% de la población prefiere que ya no regrese a gobernar Nuevo León.

Ese es el reto de la era Amazon Prime: si no cumples, el cliente te manda a volar en un tris. Al coloso de Seattle le funciona porque su ejecución es impecable. Sí entrega gratis en tu casa y en 2 días.

Candidatos, mucho cuidado con lo que prometen hoy porque el electorado va a exigir que la entrega sea gratuita y rapidita:

* ¿Acabarán con la inseguridad? Quiero verlo, está en chino cuando regiones enteras son gobernadas por criminales.

* ¿El ejemplo basta contra la corrupción? ¡Ja! A ver qué hacen con tanto monopolio, trámite y discrecionalidad, que en gran parte provocan la metástasis de este cáncer.

* ¿Ingreso universal para todos? Hombre, un cálculo de kínder deja claro que la plata no alcanza.

* ¿La solución en energéticos es la rectoría del estado? Madre mía, ¿y qué harán con la gran obesidad, ineficiencia y absoluta falta de recursos financieros y tecnológicos de Pemex y la CFE?

* ¿Habrá un estado de derecho justo y ciego? Pues ojalá expliquen cómo subsanarán la ineptitud y corrupción de las policías, fiscales y jueces.

* ¿Ahorrarán mucho en el gasto público? ¡Bah! El país está ahogado entre deuda, pensiones y la enorme gordura y prestaciones de una burocracia que no cede un ápice.

Y no le sigo, porque, como dice Catón, ¡ya me estoy encaboronando!

La conclusión es inescapable: la transformación de una organización (y no se diga un país) es un proceso doloroso, paulatino (décadas) y de avance gradual. No hay atajos ni soluciones mágicas.

Es sólo cuestión de tiempo para que el populista que arrase hoy sea electrocutado mañana por el karma de un electorado que espera que, como Amazon, le entreguen la mercancía rápido y gratis.

Ojalá que ya sabes quién tomara nota, y de una vez todos(as), ¿no?

EN POCAS PALABRAS

“Las ideas son baratas, comunes y están sobrevaluadas. Todo mundo las tiene. Lo único que importa es la ejecución”, Casey Neistat, empresario estadunidense.

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