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Verónica Marroquín
Verónica Marroquín
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21 Julio 2019 04:09:00
Tu sangre en mi cuerpo…
MIS QUERIDOS AMIGOS: Nunca dejaré de agradecer el que Dios me permita vivir un día más para poder estar con ustedes y compartir mis vivencias que puedan ayudarles en algún momento de sus vidas.

Buscando música para cuando voy manejando, encontré un título que me llamó mucho la atención y más porque la canta Pepe Aguilar que me encanta cómo interpreta sus canciones. Esta la cantan él y su hija, llega hasta los huesos, es inevitable no llorar al escucharla. Verito y yo antes de empezar mi columna veníamos en el carro escuchándola derramando lágrimas, he aquí la letra, el título es el de mi columna de hoy: Tu Sangre en Mi Cuerpo…

"Cada día que amanece yo quiero verte

con tu sonrisa de niña y tu mirada transparente

ya que Dios me ha concedido el orgullo de tenerte

quiero decirte hija mía, que estaré contigo siempre.

"No sé cómo explicarte con palabras lo que siento, pero, aparte de adorarte, yo te admiro y te respeto.

"El mejor padre yo tengo y a Dios gracias doy, por eso quisiera seguir tus pasos, porque tú eres mi ejemplo.

"Toma mi mano con fuerza, no me sueltes, te lo ruego, caminemos siempre juntos que, a donde vaya, te llevo. Si la vida nos separa, yo te juro y te prometo, que en mi corazón existes, como tu sangre en mi cuerpo.

"Ahora, ven aquí, conmigo, que mientras te tenga cerca quiero dormirte en mis brazos, como cuando eras pequeña. "Gracias papá…".

Gracias a mi padre Jorge y a mi madre Graciela por darme la vida y estar aún a mi lado siempre... y como dice la canción, si la vida nos separa, su sangre en mi cuerpo. La vida no acaba con la muerte, es sólo un escalón más, es una graduación. Hay que alegrarnos por ello; sé que en nuestra cultura y educación el dolor impera al morir un ser tan amado, pero hoy por hoy, como tanatóloga veo la muerte como una evolución, un trascender en esta vida, el alma se perfecciona, se llena de luz divina incandescente que encandila por haber llegado a esa culminación, no importando la manera en que deja este mundo su cuerpo terrenal, donde sirvió para que el alma se haga presente en este mundo.

Tal vez en otra dimensión no se necesite de ninguna vestidura, eso no lo sé, pero siento que hay algo muy bello al término de esta vida, sin duda está Dios con los brazos abiertos. Que estas palabras sirvan un poco de consuelo para aquellas personas que, como yo, tienen lo más amado con Dios.

Si Dios me llamara hoy con Él, me iría feliz. Es el mejor consuelo de los padres, saber que sus hijos partieron siendo felices.

Mi abrazo fraterno para todos ustedes amigos y amigas queridas que me leen domingo a domingo. Dios les dé fuerza siempre en momentos de angustia y gran dolor. Hasta la próxima. Su amiga Verónica, Diosito por delante.
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