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Gerardo Aguado
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Gerardo Abraham Aguado Gómez es miembro de Acción Nacional desde 2008. Actualmente es Diputado local en la LXI Legislatura del Congreso del Estado de Coahuila. @GerardoAguado

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20 Abril 2019 03:14:00
Odebrecht
El “caso de Odebrecht” seguramente lo han escuchado, pero para aquel que no esté familiarizado con el tema, Odebrecht es un conglomerado brasileño de negocios en materia de ingeniería, construcción y fabricación de productos químicos y petroquímicos, como pueden ver, una empresa bastante robusta y fuerte con presencia en Sudamérica, Centroamérica, África, Medio Oriente y Europa.

La empresa saltó a la fama cuando el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, junto a 10 países, comenzó una serie de investigaciones sobre la constructora brasileña, en la que se detalló que esta habría entregado moches a presidentes, expresidentes y funcionarios durante los últimos 20 años (incluido por supuesto México), para de esta manera salir beneficiados en las licitaciones públicas.

Odebrecht creó esta caja alterna a finales del año 2010 con el nombre de “Sector de relaciones estratégicas” para disi-mular toda la telaraña de moches. Saco este tema a colación porque hace unos días el expresidente de Perú, Alan García acaparó las primeras planas no solo por ser uno de los expresidentes investigados y ordenado arrestar, sino porque prefirió el suicidio a pasar varios años en prisión pagando por sus actos de corrupción, y así de varios altos funcionarios en Argentina, Colombia, Ecuador, Guatemala, Panamá, Brasil, Perú, República Dominicana, Venezuela ha sido evidenciada su implicación y conectes a esta compleja red de corrupción, por lo que casi en todos los países involucrados hay ya personas encarceladas por estos hechos por corrupción.

Sin embargo, las persecuciones y castigos producto de las investigaciones a dicha empresa brasileña no han llegado a México. Me explico, la investigación en nuestro país inició con el conocimiento de 10.5 millones de dólares en sobornos a diversos funcionarios, aunque la indagación se centró en 17 empleados de Pemex, cuyos nombres no fueron revelados; sí hubo una investigación donde se expuso a Emilio Lozoya –exdirector de la empresa petrolera del Gobierno– como uno de los principales implicados.

Más allá de algunas multas y sanciones económicas impuestas por la Secretaría de la Función Pública a dos filiales de Odebrecht en México, así como a dos representantes legales de la constructora brasileña, ninguna persona ha pisado la cárcel en México por este caso. Por ejemplo, un amparo fue concedido por un juez en la Ciudad de México a Emilio Lozoya y la PGR quedó impedida para determinar, y en su caso consignar, la carpeta de investigación por las supuestas irregularidades en los contratos de Pemex con Odebrecht hasta que el funcionario y su equipo de defensa puedan tener acceso a la carpeta. Finalmente, Pemex informó que se reservará la información de las negociaciones y contratos hasta 2021.

¿Qué pasa con México que nunca, por algún caso de corrupción alguien es perseguido y encarcelado? Este caso es un gran ejemplo, que si bien, en otros países hay presidentes que tampoco han sido formalmente castigados, sí al menos les costó el cargo y tuvieron que renunciar, pero pareciera que nuestro país es el “paraíso de la impunidad”, donde el sistema te permite pasar del reflector a la sombra de manera desapercibida, hecho lamentable, ya que la empresa brasileña es solo una de las muchas que ejercen bajo este modus operandi de los moches, lo que se ha convertido a lo largo del tiempo en un deporte popular en nuestro país.

Mientras nuestro México siga igual y no haya castigos ejemplares, no podremos salir adelante del todo, mientras el combate a la corrupción siga siendo simulación y el sistema proteja “a los suyos” podremos hablar que nuestro país seguirá siendo víctima de este terrible mal.

Al tiempo.
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