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Columnista Invitado
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19 Enero 2020 04:00:00
Los niños ven el mundo a través de nuestros ojos
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Me da repele las noticias que hemos visto en los últimos días de Torreón. Veo los titulares en el periódico y ha sido muy complicado sacarle la vuelta a la nota y lo he logrado. De la misma manera es complicado no hacer conjeturas.

Si, estoy de acuerdo, cada quien habla como le va en la feria, y yo por mi parte puedo pensar que mi hijo es feliz y no le falta nada. Y no es mi percepción, sino la de él, la que vale, y te das cuenta en sus acciones, sus pensamientos, palabras... Sin embargo cosas simples, como el acceso a videos inapropiados para su edad, a conversaciones de adultos que no debe de escuchar, a un juego que puede parecer inocente entre papá e hijo, pero que, aunque yo piense que no estoy siendo brusco con él, tal vez su pequeña mentecita lo magnifica, y entonces va a jugar brusco con sus amiguitos.

Yo soy la persona más majadera que conozco, y se me han salido palabrotas de medio calibre enfrente de mi hijo. Cosa rara, la respuesta de Antonio ante esas palabras es "No diga eso papi" y así se lo dice a su mamá, a su abuela, a sus tíos y a cuanta persona escucha diciendo una mala palabra. Y aunque soy defensor de las majaderías, ya que pienso que el contexto es más doloroso que la palabra en sí, he tenido cada vez más cuidado en no hablar de más enfrente de mi hijo. Cosas tan simples como estas, hablo del poner atención de lo que hacemos y decimos enfrente de ellos, puede ser una diferencia abismal en su crecimiento y el desarrollo de su personalidad.

Fui fumador, pues en mi casa cuando yo era pequeño se fumaba hasta en el baño. Se tomaba alcohol en ocasiones especiales y así lo he hecho hasta la fecha, se decían majaderías hasta por los codos y he ahi otra razón de mi formación adulta. No a todos les pasa, pero si agarramos costumbritas y las aplicamos en nuestra vida adulta. Las cosas buenas funcionan, pero las malas, que tal vez no nos demos cuenta, crean un impacto tremendo en un corazón noble y nuevo en este mundo.

El no pegar, el no gritar, el evitar castigar por cualquier cosa, el cuidar que nuestras palabras no sean agresivas... Estas maneras nuevas chocan mucho con nuestra educación como pequeños. La educación de antes era de miradas fulminantes, chanclas voladoras y nalgadas severas. Y podrías decir lo que muchos abuelos "Uuuuuuuy ora no los puede ni voltear a ver uno porque ustedes cómo papás se ofenden chingao!" Pues si, si a nosotros como "nueva generación" nos cuesta uno y la mitad del otro callarnos, evitar regaños o castigos más severos, para una persona que ya es abuela esto es inentendible.

Creo, siento, pienso, a mi muy particular punto de vista, en que nosotros como padres debemos adaptarnos a la nueva era, a estas nuevas personalidades que nuestros chiquillos se manejan, libres, capaces, inteligentísimos, el mío como equipo extra al de fábrica trae memoria fotográfica, capacidades físicas de recuperación extraordinarias, y el corazón más grande del mundo. Debo por todos los medios ayudarle a sacar provecho a estas bondades que la vida le dió.. Así como tú, que sufres esa discrepancia entre educar como a nosotros nos educaron, con esa rectitud y cuadratura, que nos hizo buenas personas, pero siento que es como ponerle un antivirus viejo a una computadora nueva, o viceversa. El software (las maneras) deben evolucionar junto con el hardware (tu/s hijo/s).

¿De que está llena tu cabeza y tu corazón? Eso mismo ven/sienten/reproducen tus creaturas. Cuidado....
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