×
Salvador Álvarez
Salvador Álvarez
ver +
Juan Salvador Álvarez De la Fuente nació en Torreón (Coahuila) en 1977. Es Licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Coahuila y ha realizado diplomados en diversas instituciones como el ITESM, UAdeC, Conaculta, entre otros. Desde su formación como estudiante se ha involucrado en proyectos sociales, educativos y de militancia política orientando su actividad al servicio público, en el que tiene una antigüedad de 18 años. Ha participado en el diseño de programas de combate a la pobreza, de fomento a la lectura, de participación juvenil, de normativa institucional y de fomento a la creación literaria.

" Comentar Imprimir
20 Abril 2019 03:46:00
Hombre invisible (o la herencia del judío errante)
Sucede que cada vez que salgo a un restaurante en compañía de mis hijos mayores (un joven de 15 y una jovencita de 13) los meseros dejan de verme. No importa a donde vayamos, si es una franquicia o un puesto de tacos o gorditas, siempre tengo que hacer un esfuerzo extraordinario para que atiendan mi pedido, desde pedir café hasta el último frustrado intento de comer postre –que tuvimos que cancelar porque se nos hacía tarde para enviar esta columna–.

Como podrán imaginar, todo esto causa la hilaridad de mis hijos y sus burlas (que duran un espacio de tiempo considerable). No los abrumaré con los efectos colaterales de esta aparente invisibilidad: el café llega frío o descafeinado, los huevos recocidos o el platillo sin sal. Pero creo que todo esto tiene su explicación lógica.

Gran parte de las veces que veo a mis hijos mayores es en días feriados o vacaciones, es justo en esos momentos cuando cocina y meseros atienden atareados a los clientes (o al menos eso quiero creer) y todo se vuelve un caos. Es tal la cantidad de personas pidiendo cosas al mismo tiempo que no se dan abasto y, de ahí, que se intensifiquen las fallas en el servicio, principalmente en Semana Santa que, a mi parecer, junto con el 10 de mayo y el 14 de febrero son los peores días para ir a un restaurante.

Peor aún, Semana Santa satura absolutamente cualquier paseo. Las playas están abarrotadas, los parajes para acampar igual, los destinos coloniales ni se diga. Lo bueno de esta situación: el turismo y la cultura provocan una derrama económica importante que beneficia a prestadores de servicios y sus trabajadores. Lo malo: las playas y los sitios turísticos naturales quedan, desafortunadamente, muy contaminados.

Sería deseable que para anticipar esta desafortunada situación las autoridades de cualquier sitio que sea atractivo para hacer turismo inviertan más en señalética y en botes de basura. Aunque siempre habrá un desconsiderado que haga caso omiso de esto, pues los hemos visto tirando aluminio o plástico justo a un metro de los recipientes de desechos, pero será un impacto menor. Debe invertirse más en prevenir la contaminación que en limpiar pasado el periodo vacacional, pues hay partículas contaminantes que por más que limpiemos, quedan ahí por su tamaño reducido.

¿Qué más podemos hacer en Semana Santa? Bueno, varias cosas, pero para que se hagan realidad tiene que evitar ser un procrastinador profesional como su servidor, (desidioso pues). Ya que siempre hay habitaciones qué pintar, coches que lavar, libros para leer, y si no quiere hacer nada pues también es aceptable, pero principalmente no le fastidiemos la vida a nadie en vacaciones.

Oferta cultural. La Secretaría de Cultura mantiene los museos abiertos todo el periodo vacacional, visítelos. Actualmente se acaba de inaugurar la exposición Exvotos de Parras en varios templos de ese pueblo mágico, es muy interesante observar los testimonios de agradecimiento por favores o milagros recibidos. También puede disfrutar La Procesión del Silencio en Viesca que, aunque cumple apenas cinco años, ha arraigado como una actividad religiosa y cultural que atrae a ese pueblo mágico a visitantes de varias partes del estado. Gracias a las facilidades que la Secretaría de Cultura otorga proporcionando el transporte. Anímese a disfrutar de esta oferta cultural.

Drama – mine (para aliviar el mareo y la náusea)

Si nada de esto le llama la atención acuérdese de que siempre tendremos las películas bíblicas en televisión abierta. Castíguese.
Imprimir
COMENTARIOS



0 1 2 3 4 5