×
Alejandro Irigoyen Ponce
Alejandro Irigoyen Ponce
ver +

" Comentar Imprimir
18 Septiembre 2020 04:09:00
Cuando el esfuerzo no es suficiente
Escuchar Nota
Hay que partir de un hecho: todos hacemos esfuerzos extraordinarios para acomodar nuestras vidas a la “nueva normalidad”, a la permanente amenaza en términos de salud y al altísimo costo que pagamos todos los días por la incertidumbre económica.

Ahora bien, el Gobierno del Estado pondera que hace un esfuerzo sin precedentes para capacitar a distancia a directivos y docentes, para dotarlos de las herramientas que exige un ciclo escolar atípico como el presente.

Y tiene razón, al igual que el resto de los estados y el propio Gobierno federal, se hacen esfuerzos extraordinarios para sacar adelante un ciclo escolar marcado por la pandemia, por las diferencias, por las carencias, por eso de aprender a enseñar sobre la marcha, de manera virtual.

En materia educativa habría que reconocer que estos esfuerzos sin precedentes resultan hoy insuficientes. Los maestros, los alumnos y, especialmente los padres de familia, aprenden sobre la marcha, o al menos lo intentan y mientras, las presiones crecen.

Habría que darle celeridad al asunto. ¿Es pedir demasiado? Pues no debería ya que estamos bajo el yugo de la pandemia desde hace seis meses, y con esto de la nueva normalidad desde el 1 de junio. Algo debimos haber aprendido.

En fin. Han pasado tres semanas de que iniciara formalmente esto de la educación en casa y las inconformidades estallan. Como el caso de la maestra regia que apunta a que el proceso de enseñanza-aprendizaje virtual, además de las dificultades implícitas, exacerba las diferencias entre los que tienen y los que realmente no tienen ninguna posibilidad de acceder a este “remedio temporal”.

Y, por supuesto, los padres de familia, muchos que ya no saben ni qué hacer. Va un comentario puntual de uno de estos damnificados por la educación en casa. Cito: “abren cines, restaurantes, tianguis y parques, y van niños y niñas, pero no abren las escuelas”; y pregunta ¿es más importante la economía que la educación? Y para rematar, propone abrir las escuelas públicas (porque los colegios ya lo están haciendo) con asistencia escalonada, con 30% de alumnos por grupo, sin recreo, con menos horas de clase y tareas para casa.

No se oye mal. Tal vez nuestras autoridades, dentro de los esfuerzos sin precedentes que realizan, podrían considerar la sugerencia de esta madre de familia. Todos estamos aprendiendo sobre la marcha y nadie está para desdeñar lo que parece una buena idea.
Imprimir
COMENTARIOS