×
hace 1 mes
[Saltillo]

Victor cuenta cómo es vivir con diabetes y ser discriminado

Cuenta Víctor Alejandro una realidad de la que poco se habla

Imprimir
Victor cuenta cómo es vivir con diabetes y ser discriminado
Foto: Zócalo | Gerardo Ávila
Escuchar Nota


Saltillo, Coah.- La discriminación por la diabetes es una realidad que afecta a muchos de los pacientes con esta enfermedad crónica degenerativa, y que puede, en determinado momento, empujarlos hacia problemas sicológicos como la depresión, que solamente empeoran su condición de salud.

La historia de Víctor Alejandro González Gaspar con la diabetes comenzó hace 20 años, en el 2000, cuando esta epidemia era todavía asociada directamente con la muerte y las peores condiciones de la calidad de vida.

“La diabetes era –en ese año– el tema del día, es como el coronavirus ahora: te hablan de él y todo mundo se espanta, como antes cuando te decían ‘tienes VIH’, ahora sabemos que muchas personas lo tienen y pueden hacer su vida normal; antes no, era como la lepra, y a mi me diagnosticaron la diabetes cuando era lo peor que te podía pasar”, narra el periodista y músico.




Cuando la enfermedad lo sorprendió, Víctor tenía 23 años y una naciente carrera dentro del periodismo deportivo, lo cual es hasta la actualidad una de sus más grandes pasiones.

“De repente me desmayé y cuando abrí los ojos estaba en el hospital, pero no podía moverme ni hablar. Entonces me explicaron que caí en un coma diabético. Se debió a que tenía la enfermedad y no lo sabía hasta que me hicieron los estudios”, recuerda.


“Abrí los ojos y me encontré intubado, en el área de terapia intensiva y asustado. Me dijeron que estaba fuera de peligro y tenía cuatro médicos atendiéndome, pero completamente aislado en la Clínica 2 del Seguro Social”, cuenta.

A su corta edad y con una vida totalmente independiente, en una profesión que le había dado muchas satisfacciones, la noticia fue un golpe en su vida.

“Me dijeron: ‘lo que tú padeces es diabetes”, ahí es donde caen las personas por el impacto que causa cuando te diagnostican una enfermedad. En ese tiempo decir diabetes es decir que te ibas a morir, para mi eso fue porque me cayó como balde de agua fría”, comenta.



Cambia la vida

Cambiaron los hábitos más elementales de su vida para darle la batalla a la enfermedad y equilibrar sus niveles químicos en el cuerpo, sin embargo, un factor externo se asomó: la discriminación.

“Llegué a pensar que algunas personas me estaban discriminando por tener diabetes, pero si alguna vez se llegó a presentar no lo tomé en cuenta porque eso era parte de mi control mental, desechar las malas vibras y solamente tomar las buenas”, aconsejó.


Hace cuatro años, en 2016, tomó la decisión de pausar su carrera en el periodismo porque los médicos le pidieron dedicar su vida a alguna actividad con menos exigencias físicas, entonces fundó un grupo de música colombiana donde toca el bajo los fines de semana.

“El periodismo es mi pasión, en eso viví durante mucho tiempo y qué más quisiera yo estar todavía en eso, pero desgraciadamente no se puede”.



Durante algún tiempo, Víctor Alejandro vivió un fenómeno que es poco conocido y que algunos diabéticos pasan, la llamada “luna de miel”, cuando el cuerpo por algún tiempo generalmente menor a un año, produce las sustancias necesarias para dejar los medicamentos para la diabetes.

“Hay un tiempo que los médicos llaman ‘luna de miel’, fue un año aproximadamente en el que no necesité ningún medicamento; entré en una etapa en la que el cuerpo comienza a producir la insulina necesaria sin medicamento: yo creí que era un milagro”, explica.

El miedo con el que los enfermos de diabetes viven para no tener que asistir a las salas de diálisis o perder órganos o la vista, los lleva a elegir entre dos caminos: la depresión o aferrarse a sus familias y a la vida.

“Hace medio año me hice una herida en un pie. Cuando estábamos en un evento, sentí la sangre en mi pie derecho y hasta que llegué a mi casa me destapé y me di cuenta que traía una cortada de 15 centímetros. Naturalmente me espanté porque pensé que no podría curarlo con alcohol ni nada”, comenta, debido a que para los diabéticos es muy complicado cicatrizar de una herida.


Actualmente, Víctor González tiene una calidad de vida estable, basada en una buena alimentación y el cariño y atenciones de su familia, la principal razón de su vida.

“Una de las cosas que me motivan y me mantienen vivo son los cinco nietos que tengo a mis 43 años, son cinco hermosos bebés que me levantan. Los veo y pienso que tengo alguien por quién luchar, en mi caso es contra la diabetes”.

Pero para quienes no lo tienen, la lucha contra la discriminación laboral, social y hasta familiar en algunos casos, es una segunda batalla casi igual de dura que tienen que librar, una cara de la diabetes de la que poco se habla.



Imprimir
te puede interesar
{/exp:ce_cache:it}