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[Piedras Negras]

Recuerdan al padre Carlos y su legado

Amor, entrega y perdón es la enseñanza que dejó.

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Recuerdan al padre Carlos y su legado
Amigos y fieles recordaron al padre Carlos en la plaza que lleva su nombre en Villa de Fuente.
Piedras Negras, Coah.- En el segundo aniversario luctuoso del padre Carlos Aguilera Sánchez, se ofició una misa para recordarlo y pedir por el descanso eterno de su alma, y en la que se recordaron las anécdotas vividas con el sacerdote y el amor que siempre dio a su comunidad y en especial a los niños de los orfanatos, uno de los cuales dio su testimonio y señaló que el padre le dio cariño y tiempo y le enseñó a amar y perdonar.

La misa fue oficiada por el padre Juan Gerardo Hernández Briones, encargado de la Casa Hogar de Nazaret y el padre Juan Armando Renovato, párroco del Sagrado Corazón de Jesús, donde estuvo muchos años el padre Carlos.

En la acción de gracias estuvieron presentes los niños de los orfanatos, amigos y fieles que recordaron al padre Carlos, cuya fotografía fue colocada a un lado del altar, junto a una corona de flores amarillas y blancas.

Al terminar la misa, el padre Gerardo pidió que se acercaran tres personas; Magdalena García y Rafael García Leos, amigos del sacerdote, y César Huerta, que fue uno de los niños del orfanato, quienes contaron sus vivencias.

Al terminar los testimonios los asistentes cruzaron la calle para llegar a la Plaza Presbítero Carlos Aguilera Sánchez, donde colocaron una ofrenda floral, rezaron un Padre Nuestro y un Ave María y pidieron por el descanso eterno del padre Carlos, su amigo, su confidente, su párroco que desde hace dos años está en la Casa del Padre.

Siempre estuvo para los fieles

Magdalena García recordó con lágrimas en los ojos la disponibilidad que siempre tuvo el padre Carlos para los fieles.

“Cuando pasé por un caso de cáncer, tenía mucho miedo y le pedí al padre Carlos que me ungiera con el óleo de los enfermos.

Me citó al día siguiente muy temprano, cuando hacía sus oraciones en la iglesia.

Oró, me ungió con el aceite y me dijo que esperara y tras unos minutos regresó revestido y me dio la bendición con el Santísimo y me dijo que no tuviera miedo, que iba bien revestida por Cristo a ver a los doctores y el miedo se me quitó de manera inmediata.

Cuando salí de la enfermedad me hice la promesa de llevar a las personas que tuvieran cáncer a que les diera la unción de lo enfermos y el padre siempre estaba dispuesto a ir a ver a los enfermos y llevarle el óleo, y la sorpresa para mí fue que la mayoría de la gente a donde íbamos conocía al padre Carlos”.

Le pone Carlos a su hijo

César Huerta es uno de los niños que pasaron por el orfanato del padre Carlos y en su honor, el menor de sus hijos lleva el nombre del sacerdote que le enseñó a amar y perdonar.

“Yo tengo muchas vivencias, pero sobre todo un agradecimiento muy grande hacia el padre, porque cuando llegué al orfanato de nueve años tenía mucho resentimiento, mucho odio por todo lo que había vivido y él me enseñó a amar, a perdonar y sobre todo me consiguió una buena madre que me dio mucho amor y cariño, y se llama Gregoria Sánchez y me dio una hermana, Claudia Sánchez y unos sobrinos como Diana y Gael y mi hermano Omar que toca en el coro.

Lágrimas al recordarlo

El ingeniero Rafael García Leos, amigo del padre, recordó unas de las pasiones del sacerdote que fue la pesca y lo describió como un verdadero escogido de Dios. “El padre contó que su papá lo enseñó a pescar. No sé si recuerden que todos los martes eran sagrados porque era el día en que le gustaba ir a pescar.

El padre era un hombre lleno de milagros, el padre todo lo que tocaba lo convertía en un milagro, una de las veces fuimos a la Pesca Tamaulipas, éramos siete personas y el padre dijo que él se iba a sentar en un pedacito de la playa y ahí iba a pescar y de todos el tenderete de cañas, en la única que picaron los peces fue en la del padre Carlos que sacó nueve curvinas. Era un hombre de una profunda fe, un hombre lleno de gracia, por eso las cosas se le daban es la gracia de Dios que estaba actuando directamente con él, porque él pedía en oración”.


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